sábado, 19 de julio de 2025

LA HIEDRA


La hiedra

Hace muchos años, cuando no éramos
todavía marido y mujer, una tarde
de marzo o abril, por las orillas de un lago,
un poco bromeando, un poco en serio, recogimos
al pie de un abeto un breve ramo de hiedra,
símbolo de la fidelidad de sentimiento,
en recuerdo de aquel paseo tranquilo,
último de una época de nuestra vida.

No puedo mirarla sin turbarme.
La luz ha decolorado poco a poco
las hojas que eran verdes y negras.
Mutaciones imperceptibles, síntesis
muy lentas, alteraciones invisibles,
como si hubieran pasado no veinte años
sino muchos siglos. Ahora aquel ramo parece
muchas cosas que es inútil mencionar aquí.

Sin embargo, palideciendo de este modo, ha vivido.
Si una vez fue digno de sonrisa,
ahora es más parecido a una figura de amor.

[De Una volta per sempre]



Los árboles

Parecen idénticos los árboles
a los que veo desde la ventana.
Pero no es así. Uno, grandísimo,
se quebró, y ahora no recordamos
más la gran pared verde que era.
Otros están enfermos.
La tierra no respira lo suficiente.
Los setos apenas tienen tiempo
a dar algunas hojas nuevas
que ya agosto los ahoga de polvo
y octubre de humo.
La historia del jardín y de la ciudad
no interesa. No tenemos tiempo
para dibujar las hojas y los insectos
o sentarnos en la luz pura
a trabajar largas horas.
Los árboles parecen idénticos,
la especie parece fiel.
Y en cambio están muy lejos.
Ni siquiera un grito,
ni siquiera un silbido les llega.
No es el caso de desesperarse,
hija mía, sino de saberlo,
mientras miramos juntos los árboles
y tú aprendes quién es tu padre.


Franco Fortini (Florencia, 1917–Milán, 1994), Versi scelti, 1939-1989, Einaudi Editore, Turín, 1990
Versiones de Jorge Aulicino

Tomados del blog de Jorge Aulicino Otra Iglesia es imposible donde pueden leer más poemas de Fortini.

L'edera

Molti anni fa quando non eravamo
ancora marito e moglie, in un pomeriggio
di marzo o aprile, lungo le rive de un lago,
un poco scherzando, un poco sul serio, colsi
al piede di un abete un breve ramo di edera,
simbolo di fideltà dei sentimenti,
per ricordo de quella passeggiata tranquila
ultima di una età della nostra vita.

Senza turbamento non so guardarla.
La luce ha scolorito a poco a poco
le foglie che erano verdi e nere.
Mutamenti impercettibili, sintesi
molto lente, alterazioni invisibili
come se non vent'anni ma molti secoli
fossero passati. Ora quel ramo somiglia
tante cose che inutile è qui nominare.

Pure, solo così impallidendo, ha vissuto.
Se una volta era degno di sorriso
ora è più somigliante figura d'amore.
---

Gli alberi
Gli alberi sembrano identici
che vedo dalla finestra.
Ma non è vero. Uno grandissimo
si spezzò e ora non ricordiamo
più che grande parete verde era.
Altri hanno un male.
La terra non respira abbastanza.
Le siepi fanno appena in tempo
a metter fuori foglie nuove
che agosto le strozza di polvere
e ottobre di fumo.
La storia del giardino e della città
non interesa. Non abbiamo tempo
per disegnare le foglie e gli insetti
o sedere alla luce candida
lunghe ore a lavorare.
Gli alberi sembrano identici,
la specie pare fedele.
E sono invece portati via
molto lontano. Nemmeno un grido,
nemmeno un sibilo ne arriva.
Non è il caso di disperarsene,
figlia mia, ma di saperlo
mentre insieme guardiamo gli alberi
e tu impari chi è tuo padre.


Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores.



 

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