Flechas
desde la cocina
se escucha el regador
en el jardín
una fuente en medio
del pasto amarillo
me acerco
vuelan los pájaros
el vaso de soda lanza
flechas diminutas
sobre mi mano
Fucsias
y ahora se acerca
la caravana
perros
carros
con cosechas
zapallos
melones
vendedores
de bebidas
hileras
de nenitos
a los costados
y la reina
en violeta y fucsia
sentada
en una silla
en el centro
de la alfombra
gastada
que no llega
a tapar
la tabla
que cubre
la boca
del acoplado
el tractor
lo hace avanzar
de a tirones
la música
tan alta
nadie
la escucha
los hombres
mudos
se hacen gestos
obscenos
ya se alejan
las últimas
chicas
bailando
Para treparse y volar
las galletitas duquesa
las obleas conga
las melbas
los chocolatines finos y rayados
marca chocolandia
los caramelos rosas y marrones
una capa de frutilla y otra de dulce de leche
los primeros choclos del verano
las tranqueras para treparse y volar
las verbenas silvestres
el primer programa de televisión
que hablaba de la música que nos gustaba
música total
El día se va
hay poemas
sobre flores
y jaguares
alguien enjuaga
un repasador
manchado
en la cocina
hay escarcha
en el patio
aunque es primavera
el día se va
por una autopista colapsada
En el centro
por error
intenté colocarme en el ojo
la pequeña imagen
una delgada capa transparente
y en el centro
tu cuerpo
de hombrecito
color azul
Antes del verano
el aire
viscoso de las noches
antes del verano
traslada la energía
de los tiempos se desliza
contra las hojas de los gomeros y los plátanos
contra las flores de papel de la santarrita
los agapantus a punto de quebrarse en un clac
el aire se arremolina mientras los amantes
pasan en bicicleta sin waze
casi frío tiene el peso justo
para que ellos lo sientan caer
como una caricia
Destellos
las hojitas sueltas cayendo
en el camino amarillo
el aire del bosque
los pájaros cantan
aferrados a la luz
como yo a las palabras
Un pensamiento es una flor
un pensamiento es una flor
una flor no tiene peso
nada pesa como un pensamiento
Furor
tu casa está callada
la cocina extática
todavía caliente
la noche abre de par en par
una sonrisa negra
no muy lejos
alguien se ríe del dolor
y de los insectos
del universo
vos en cambio
insistís
sostenés la ilusión
de la luna brillante
en el delirio del día
Las cosas celestes
por qué son tan lindos
los caballos
los perros
las flores en el sur
las tardes con luz
los glaciares
de color celeste?
me pregunto
por qué es tan lindo
el cielo oscuro
atravesado de estrellas
el agua donde el mar
se vuelve azul nocturno
hasta las piedras
por qué son tan lindas
los laureles con sus flores
al viento o al sol
más perfumadas cuando
oscurece
por qué es tan lindo
el ruido que hacen al pasar
como una ráfaga suave
los pocos trenes
que quedan
el perfil del gato que viene
siempre a casa
el rumor del mallín
el de la nieve
cuando apenas
se comprime
y ese ángulo
en su diente
como un bloquecito
de hielo
apenas roto?
(Del libro homónimo,
Mansalva,2025)
Rosalía Iturbe
Rosalía Iturbe, nació en 1971, en Córdoba, Argentina. Es licenciada en Ciencias Sociales y Humanidades y magíster en Escritura Creativa por la Universidad Diego Portales, de Chile. Por su obra narrativa obtuvo premios de la Fundación Victoria Ocampo y del Fondo Nacional de las Artes. Participó con sus poemas en el Festival Landskrona (Suecia, 2022) y en la antología poética Prufrock, la canción que no termina (Taller Nómade, 2023). Es autora del libro de poemas Peces plateados (Enero editorial, 2024). Actualmente dirige el taller Fábrica de Historias y coordina ciclos de lecturas. Vive en Hudson, provincia de Buenos Aires.

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