martes, 19 de junio de 2012

Palabra cazada al vuelo



No he sido nunca un cazador de perdices porque la muerte de
un animal pequeño me sacude como el viento del campo a los
pastos 
        extraños
pero soy cazador de la palabra en vuelo, lo cual
constituye una estética desdeñada por Valéry entre otros.
De dónde viene esta cetrería sin halcones?
Debe ser, supongo, una fuerza que sale de la propia voz callada
     que comienza a hablar dentro de uno, en cualquier momento;
          el lujo de la bandada que cruza el cielo en una tarde espectacular,
     cuando el papel en blanco nos mueve los dedos, articulados
         en una mano que golpea las teclas.
Quizá la poesía no esté allí, sino en los entresueños, cuando
     despiertos, miramos con los ojos cerrados
     una ceniza que se llama tiempo, quizá la mentalidad
del oído que oye murmullos entre los muertos.
     Por eso nada habrá cuando me haya caído en la sombra
         ya que todo es instantáneo, súbito,
         y los poemas inéditos se han roto para siempre.
Como poeta repentista, asumo estas obligaciones y también esos
    defectos.
Quede para otra ocasión la posibilidad de que la vejez
   dicte en otras personas el murmullo de una flor de coral
      que asoma debajo de las aguas.






Alfredo Veiravé




Alfredo Veiravé. Poeta argentino, nació en Gualeguay (Entre Ríos) en 1928. En 1957 se radicó en Resistencia. También fue ensayista y profesor de Letras de la UNNE donde ejercio la docencia en varias catedras. Dictó numerosos cursos dentro y fuera de la provincia y en países extranjeros. Critico literario, autor de importantes y numerosos ensayos sobre escritores latinoamericanos.Obtuvo los siguientes premios: Faja de Honor de la SADE (1955). Premio Leopoldo Lugones de la SADE y el Fondo Nacional de las Artes (1960 y 63). En 1982 recibió el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía. La Academia Argentina de Letras lo designo Academico en la clase correspondiente, con residencia en el Chaco.Sus poemas fueron traducidos al ingles y al portugués. Obra poética: El alba, el río y tu presencia (1951); Después del alba, el ángel (1955, Faja de Honor de la SADE); El ángel y las redes (1960, Premio Regional de Literatura), Destrucciones y un jardín de la memoria (1965, Premio Leopoldo Lugones de La Nación); Puntos luminosos (1970); El imperio milenario (1973); La máquina del tiempo (1976); Historia natural (1980); Radar en la tormenta (1985); Laboratorio central (1990). Fue autor de libros destinados a la escuela media, editados por Kapelusz: Literatura Hispanoamericana y argentina, y Lengua y Literatura. Falleció en Resistencia el 22 de noviembre de 1991.