domingo, 9 de diciembre de 2012

LA CONSECUENCIA





Esto es un árbol. La raíz dice raíz, 
rama cada rama, y en la copa 
está la sala de recibo 
de un mirlo que habla.

La mesa donde escribo
-una fiesta de solteras-
está hecha de madera de ese árbol
convertida por el uso y por el tiempo
en la palabra mesa.

Es porque da frutos que caen
y por el gremio perenne de sus hojas
que se renueva el árbol
y que existe la palabra árbol:

aunque a veces el bosque
lo oculte a la vista, lo contiene
el árbol en la palabra árbol.

Y no es que éste sea un poema abstracto. 
Es que las palabras se repiten entre sí 
por el sentido: son solteras y sociables 
y de sus raíces crece un árbol.





Mirta Rosenberg (Argentina, Rosario, 1951, reside en Buenos Aires)