jueves, 18 de abril de 2013

La Caja P





















Leyendo entre líneas

This material requires reading dots,
brackets, uncertain letters, gaps, and emendations.
—Diane Rayor
Como un poema lírico griego arcaico,
hay personas fragmentarias.

Se las lee entre líneas, despacio, con cuidado
de no pasar por alto
un espíritu suave que sople al principio.

“Me parece igual a los dioses
aquel que se ha sentado frente a ti”.

Una coma inexistente, una modulación
temporal (primavera tan lejos)
(hace tanto tiempo)…

La persona está fragmentada, hecha astillas
o hecha estrellas, como la noche,
como un espejo roto. Y quién es el experto
que pueda leer el texto.

Quién puede leerte.



Otro incidente cotidiano

De pronto, debo salir corriendo como loco
escaleras abajo hacia la calle,
de a saltos porque el aire
se ha terminado en mi habitación.

Cómo sucede. Por ejemplo, estoy leyendo
un poema sobre jazmines
o preparando té de Ceilán, encendiendo un sahumerio
y de súbito.

Casi imperceptible una sofocación de las palabras,
una ebullición del agua,
tiemblan la luz, el humo, los perfumes.

Entonces sé que debo apurarme.
Una vez abajo, con alivio doy gracias.
De nuevo vivo, prometo adoración
a las distancias.



Alquimia

Lo cotidiano ha de ser el centro del éxtasis.
—Arturo Carrera, Ensayos murmurados


Pero qué difícil es. Uno se pregunta qué elementos y qué procesos serán necesarios para que lo que sucede, normalmente en un día, lo que no sucede, normalmente en el estado de entresueño, las rutinas que a nadie le llaman la atención, el accidente planeado, el error musical, se hagan palabras. O se hagan acto. Ciertamente esta mano es necesaria. Para la transcripción. Ciertamente el pensamiento es indispensable. Pero uno sospecha algo más. Uno nunca está seguro. Uno se pregunta.






Fabián O. Iriarte (Laprida, Provincia de Buenos Aires, 1963)