lunes, 16 de septiembre de 2013

DOS ESCENAS















Nos vemos como en realidad nos comportamos:
Desde cada esquina nos llega una singular ofrenda.
Llega el tren con su carga de alegría;
Las chispas que despide iluminan la mesa.
El destino guía al capitán, y eso es destino.
Hacía tiempo que no escuchábamos tantas noticias, ruido tal.
Era un día cálido y placentero.
«Te vemos en tu cabellera,
Aire que reposas en la cresta de los montes.»



Una fina lluvia engrasa la maquinaría del canal. 
Este es quizá un día de común honestidad 
Sin precedente en la historia de este mundo
Aunque sus vahos carezcan de un sello propio 
Y estén tan secos como la miseria. 
Indescriptibles unidades giran sobre un anciano 
A la sombra azul de unas latas de pintura 
Mientras sonrientes cadetes dicen: «En el crepúsculo 
Todo tiene su hora, si sabes reconocerla».


John Ashbery (E.E.U.U., Nueva York, 1927)



(Traducción: Jeannette L. Clariond)

Two Scenes

We see us as we truly behave:
From every corner comes a distinctive offering.
The train comes bearing joy;
The sparks it strikes illuminate the table.
Destiny guides the water-pilot, and it is destiny.
For long we hadn't heard so much news, such noise.
The day was warm and pleasant.
«We see you in your hair,
Air resting around the tips of mountains.»



A fine rain anoints the canal machinery.
This is perhaps a day of general honesty
Without example in the world's history
Though the fumes are not of a singular authority
And indeed are dry as poverty.
Terrific units are on an old man
In the blue shadow of some paint cans
As laughing cadets say, «In the evening
Everything has a schedule, if you can find out what it is.»