viernes, 20 de septiembre de 2013

La cabecera de la cama













1

Los oigo a través de los párpados por debajo del oscuro cristal, 
Árboles se mecen en su andrajoso follaje, adentrándose 
En el frágil sueño del viento que ronca.

Un sueño de bosques muy dentro del sueño
Como pájaros encaramados en lo alto del ominoso bosque,
Pensativos sobre las quebradas hojas, pudieran hablar de

Cómo elevarse más allá del dolor de la rama desgajada 
Que fluye y palpita no al ritmo de la bahía 
Sino al compás de oscuras arboledas, como si

Un ave en vuelo herido se desplazara a sitios 
Cubiertos, huyera y regresara a intervalos, 
Marcada por quebrados hálitos bramando

Al compás de su aliento, oídos dentro de su propio bosque,
Su propio hondo bosque, donde ondulantes, las primeras palabras
Nacen, envueltas en capullos que lentos se abren.



10

Más allá de las frías montañas azules y más 
Aún, andaremos las pálidas colinas cuando 
Las sombras abandonen los montes

Y la silenciosa luz del mediodía, inmutable durante 
Horas, días, sea atravesada solo por nuestras 
Desleídas manchas, solo por el tenue

Canto del grillo. Entonces, lo que oímos se
Convierte en lo que vemos, el gris; el viento cercándonos;
El hálito del álamo; las tristes lápidas, a la espera.

¿Había espacio? Había espacio
Para alcanzar el fin del verano donde
En racimo, las uvas azules penden de una campana rota,

O a lo lejos, allá, en el campo, el enjambre 
De abejas en un casco de metal fabricando 
Miel, gotas de bronce, bálsamo luminoso.


John Hollander
(Traducción: Jeannette L. Clariond)

1

Heard through lids slammed down over darkened glass, 
Trees shift in their tattered sheets, tossing in 
Shallow sleep underneath the snoring wind.

A dream of forests far inside such sleep
As wakeful birds perched high in a dread wood,
Brooding over torn leaves, might mutter of

Rises over the pain of a snapped twig
That ebbs and throbs not with a shore rhythm
But with the pulsings of dark groves —as if

A bird of hurting swept over hooded 
Places, fled, and at intervals returned— 
Clocked by the broken aspirates roaring

Along their own wind> heard within their wood, 
Their own deep wood, where, fluttering, first words 
Emerge, wrapped in slowly unfolding leaves.


10

Beyond the cold, blue mountain and beyond 
That, we shall wander on the pale hills when 
Shadows give over bending along the

Slopes, and the silent midday light, unchanged 
For hours and days, is pierced only by our 
Two moving specks, only by the cricket's

Warm humming. Then, what we hear becoming 
What we see, the gray; the wind enclosing; 
The poplars' breath; the sad, waiting chambers.

Will there have been room? There will have been room 
To come upon the end of summer where 
Clustered, blue grapes hang in a shattered bell,

Or there, in a far, distant field, a swarm 
Of bees in a helmet, metal yielding 
Honey, balmy drops glistening on bronze.






John Hollander poeta y crítico literario norteamericano , nacido en 1929. A partir de 2007, es Profesor Emérito de Inglés en la Universidad de Yale . Los padres eran inmigrantes judíos. En la ciudad de Nueva York , Hollander, asistió al Columbia College, donde estudió con Mark Van Doren y Lionel Trilling. Después de graduarse, vivió algún tiempo escribiendo notas para los álbumes de música clásica antes de obtener un doctorado en la literatura. Hollander reside en Woodbridge, Connecticut , desde finales de 1980. También es traductor del Yiddish. Estos son algunos de sus libros: Un estrépito de las espinas (1958), Philomel (1964) "text cantata" para la composición del mismo nombre del compositor estadounidense Milton Babbitt,  Imágenes de voz (1970) crítica; The Mirror (1971); La cabecera de la cama (1974), Harp Lake (1988), Animal Poems (1994) y Un Proyecto de la Luz (2008).