jueves, 12 de septiembre de 2013

Las auroras de otoño



VIII

Siempre habrá un tiempo para la inocencia. 
Nunca hay un lugar. O si no hay un tiempo, 
Si no es cuestión de tiempo, tampoco de lugar,

Que exista solo por esta idea,
En sentido adverso a la calamidad, no es por ello
Menos real. Para el más viejo y frío de los filósofos,

Hay o debería haber un tiempo de inocencia 
Como principio puro. Su naturaleza es su fin, 
Que debería ser, y tal vez no ser, aquello

Que llama a compasión al hombre compasivo, 
Como un libro en la noche, bello pero irreal, 
Como un libro al amanecer, bello y real.


Es como algo etéreo que existe 
Casi como predicado. Pero existe, 
Existe, es visible, es, es.

Así, estas luces no son un hechizo de luz, 
El decir de una nube, sino inocencia. 
Una inocencia de la tierra y no falsa señal

O símbolo de malicia. De ella participamos,
Inclinados como niños en su devoción,
Como si, despiertos, reposáramos en la quietud del sueño,

Como si una madre inocente cantase en la penumbra 
De la habitación, y un acordeón apenas percibido, 
Nos preparase un tiempo y un espacio donde respirar...



Wallace Stevens (E.E.U.U., Pennsylvania, 1879-Connecticut, 1955)



(Traducción: Jeannette L.Clariond)

VIII

There may be always a time of innocence. 
There is never a place. Or if there is no time, 
If it is not a thing of time, nor of place,

Existing in the idea of it, alone,
In the sense against calamity, it is not
Less real. For the oldest and coldest philosopher.

There is or may be a time of innocence 
As pure principle. Its nature is its end, 
That it should be, and yet not be, a thing

That pinches the pity of the pitiful man, 
Like a book at evening beautiful but untrue, 
Like a book on rising beautiful and true.


It is like a thing of ether that exists 
Almost as predicate. But it exists, 
It exists, it is visible, it is, it is.

So, then, these lights are not a spell of light 
A saymg out of a cloud, but innocence 
An innocence of the earth and no false sign

Or symbol of malice. That we partake thereof, 
Lie down like children in this holiness 
As if awake, we lay in the quiet of sleep,

As if the innocent mother sang in the dark 
Of the room and on an accordion, half-heard, 
Created the time and place in which we breathed.





Wallace Stevens. Poeta norteamericano nacido en Reading, Pennsylvania, en 1879. Hijo de un prestigioso abogado, tuvo acceso a una esmerada educación en Reading Boys' High School, en Harvard College,  y posteriormente en New York Law School, donde se graduó como abogado en 1903,  y ejerció luego como miembro del consejo legal de una compañía de seguros. Aunque algunos de sus mejores poemas están contenidos en "Harmonium" 1923, "Ideas de orden" 1935, "El hombre con la guitarra azul" 1937, y "Las auroras de otoño" 1950, sólo fue reconocido internacionalmente cuando publicó los "Poemas completos" en 1954.Es autor también de un importante volumen de ensayos (El ángel necesario, 1951).En 1946 fue aclamado por el Instituto Nacional de Artes y Letras. Entre los galardones obtenidos merecen destacarse  el  Premio Bollingen  1950, y los premios Pulitzer y National Book Award en 1955. Falleció, víctima de un cáncer en agosto de 1955.  





1 comentario:

Anónimo dijo...

qué belleza por dios !!!!
gracias por publicar.
un abrazo !!
bea