viernes, 14 de noviembre de 2014

MIXTIÓN



NADA MÁS EXISTÍA

En un principio
Tú estabas allí
Comiendo nueces.
Yo, del otro lado, con los
Ojos privados de visión
Mascaba una ramita de laurel.
El murmullo del arroyo adormecía
La gramilla. Entonces,
Nada más existía
Entre nosotros dos.



EN UN PRINCIPIO, LOS NÍSPEROS

También, en un principio
Tú estabas allí.
La primavera sucedió
Al verano, extrañamente;
El murmullo del arroyo
Luego adormecería
La gramilla.
Claro que los nísperos
Y esa ramita de laurel. Nada más.
Nada más que la existencia
Entre nosotros dos.


LA CARRERA

En las yemas tersas
del ala. Al girar chillando el caucho
en la rotonda.
                     La rueda.
                     La novia en el altar
es blanca
fuera de él
                 también lo es.

El novio cruza el quicio
con ella entre sus brazos.
                          Fuera de él
con vértigo y celeridad.


MIRADA AL VACÍO

Vuélvete. Es mejor así.
De este modo podré trenzar tu pelo suave,
deliciosamente.

Son aguas infinitas las de tu vientre.
Claros cabellos que caen.

Al vacío, tus ojos se precipitan con un furor 
que el sentido común habría de llamar ciego.

Sencillamente extraño es 
el sentido de las cosas.

Déjate. Es mejor así...
Ya que hay luces que no despejan 
las dudas que nos aquejan. 

Sencillamente extraño es
el sentido de la vida.

El viento arrecia, tuerce el rumbo. 
Salvo Dios, 
todo es reparable.



Luis Bacigalupo (Buenos Aires, 1958)