lunes, 6 de abril de 2015

QUERIDA
















Puede que olvide el tono exacto de su voz 
o como era su cara en sueño. 
Puede que olvide el sonido de su suave llanto 
enroscada en forma de media luna,


cuando más pequeña, ya parecía a punto de partir 
antes de irse, cuando los árboles estaban en flor 
y el sol salía, y todo parecía estar bien en el mundo. 
Tomé su mano y canté una canción de cuando era
niña-


Eh, muchachos, déjenla partir, muchachos ~ 
y cuando dejé de cantar se soltó, 
joven otra vez, brincando, 
con corazón alegre, casi sonriente.


Y lo que no sabía o no pude decir
es que no se fue en serio.
Los muertos no se van hasta que partamos, los amados.

Los muertos siguen acá tomados de nuestras manos.



Jackie Kay (Escocia,  Edimburgo,  1961)

(Traducción: Andrew Graham-Yooll)

DARLING

You might forget the exact sound of her voice 
or how her face looked when sleeping. ç
You might forget the sound of her quiet weeping 
curled into the shape of a half moon,


when smaller than herself, she seemed already to be leaving
before she left, when the blossom was on the trees 
and the sun was out, and all seemed good in the world. 
I held her hand and sang a song from when I was a girl-


Heel y'ho boys, let her go boys -
and when I stopped singing she had slipped away,
already a slip of a girl again, skipping off,
her heart light, her face almost smiling.


And what I didn't know or couldn't say then 
was that she hadn't really gone. 
The dead don't go till you do, loved ones. 
The dead are still here holding our hands.