martes, 20 de octubre de 2015

ESTACIÓN DE NOSOTROS


























TARDECITAS

te digo que hay cosas que la mirada no sabe
las devela te digo como si las llamara de reojo
por un sendero del parque lo descubro
picotea el pasto el pájaro carpintero y también ahí
en otra parte deshecha con la pala excavadora
un revoltijo de pluma gris y rojo la paloma
dirían algunos que los dioses la han dejado
sombra sin memoria en el orco dirían pero
yo que trabajé con celo la carne para no caer
en la clausura de allá y elegí lo abierto de aquí
esta cerrazón cerca de las cosas como para volar bajo
apenas veo la piel de la belleza en este reflujo de todo
como cuando tus ojos en vos capturan el matiz
el cuerpo fugaz en los trazos y de golpe pareciera 
que toda la pena del mundo le caben
como cuando ves pequeñas tragedias y no se te nota
entonces yo que soy un confidente que no sabe traicionar
te miro hecho un animalito furtivo para llegar en vano
al tacto de lo que ya ni te pertenece de tan tuyo
no llegar nunca  -esto es lo digno-
a lo inapresable de vos y lo desconocido de mí.



RISAS

A veces pienso qué es todo esto que no es más que un puro
                                                                                resabio de cosas
que se pega en la carne con la cortesía sagaz de lo que nos
                                                                                despoja
es así la estrategia de los grandes depredadores invisibles
pero basta con un matiz de tu risa para imaginar el modo
en que sabés las cosas de la manera que se sabe que no hay
                                                                                 sentido
más allá de lo que nuestro deseo quiera y la voluntad resista
tal vez así se construyan los pequeños mundos y las grandes
                                                                                  tragedias
y la diferencia sea el grado de atrevimiento y la cualidad
que albergan los matices de la risa

...en otro lugar alimentan la luz inmóvil del encubrimiento
la sonoridad ahogada en platos dolientes y el gesto apenas
en un sin querer que lo diferencia del movimiento de tu carcajada
ella que a sí misma se colorea sin ayuda ni esperanza
en un lugar que nos hace creer que pertenece al mismo lugar
pero que vos y yo dejamos ver salido apenas de foco
a un infinito disjunto sin distancia ni tiempo
entre cosas que habitan lo más denso nuestro -la carne y los
                                                                                    huesos-
en lo que de más ligero y sutil tiene lo que podamos habitar
allí se afirma ese sonido de la risa tuya con los modos de una
                                                                                    puerta terrible
donde la piedad no cabe sino el querer
en tu escalón más alto.



(envío de Valeria Cervero)

Alberto Boco




Alberto Boco. Nació en la Ciudad de Buenos Aires, en 1949, ciudad donde reside. Obra poética: Arcas o Pequeñas Señales (Buenos Aires, 1986); Galería de Ecos (Bs. As., 1989); Ausentes con Aviso (Bs. As., 1997); Cartas para Beb (Bs. As., 2007) ;  Riachuelo (Bs. As., 2008). Malena (ed. de autor, 2012);  Visitas inoportunas, Bs.As, Ed. el Jardín de las delicias, 2014; y Estación de nosotros, buenosaires poetry, 2014. Mantiene inéditos once libros de poemas concluidos entre 1998 y 2010. Ha sido publicado en numerosas revistas nacionales y del exterior y ha recibido diversas distinciones por su obra.