viernes, 30 de enero de 2015

ODA AL RUISEÑOR
















I
Me duele el corazón y una modorra entumece 
mis sentidos, como si hubiera bebido cicuta 
o empinado, hace un minuto, algún denso 
narcótico, y me hubiera hundido en el Leteo: 
no por envidia de tu feliz destino, 
sino por ser feliz en tu felicidad; 
porque tú, alada dríada de los árboles
       en melodiosa trama
con verdes hayas y sombras incontables, 
a plena voz le cantas al verano.


II

Oh, si un trago de vino, largamente enfriado
en la tierra profunda, con sabor a Flora
y a los campos verdes, a danzas y canciones
provenzales, y gozo soleado;
oh, si una jarra llena del sur caluroso,
llena de auténtico y ruboroso Hipocrene,
con redondas burbujas rebosando los bordes
       y la boca manchada de púrpura, 
yo pudiera beber y alejarme invisible del mundo, 
desaparecer contigo en la penumbra del bosque.


III

Irme lejos, disolverme y olvidar del todo 
lo que tú entre las hojas nunca conociste: 
el cansancio, la fiebre, el ajetreo de aquí, 
donde sentados los hombres óyense gemir, 
donde el temblor sacude unas pocas tristes canas, 
donde la juventud empalidece espectral y muere; 
donde pensar no es sino llenarse de pena, 
       desesperanzas con ojos de plomo, 
donde la belleza no puede mantener el brillo de sus ojos 
ni el nuevo amor suspirar por ellos más allá de mañana


IV

¡Basta! ¡Basta! Porque volaré hacia ti,
no conducido por Baco y sus leopardos
sino en las alas invisibles de la poesía,
aunque el cerebro torpe quede lento y perplejo.
Si ya contigo, tierna es la noche...
y tal vez, la reina luna esté en su trono,
rodeada por sus hadas estelares;
         pero aquí no hay luz,
salvo la que soplan las brisas desde el cielo 
por entre sombras verdes y senderos musgosos.


V

No alcanzo a ver las flores a mis pies
ni el incienso suave que flota entre las ramas;
pero adivino, en la penumbra fragante, la dulzura
con que la estación propicia dota
a la hierba, el seto y los frutos silvestres,
al espino blanco y la pastoril eglantina,
a las violetas marchitas cubiertas de hojas
         y a la primogénita de mayo: 
la naciente rosa mosquete, llena de rocío, 
delicia de las moscas en tardes de verano.


VI

Mientras oscurece escucho. Y cuánto tiempo estuve 
medio enamorado de la muerte apacible; 
la he llamado con suavidad en rimas meditadas 
para que se lleve al aire mi aliento sosegado. 
Ahora más que nunca parece bueno morir, 
dejar de ser sin dolor sobre la medianoche, 
mientras derramas por todas partes tu alma
         ¡en, semejante éxtasis!
Aún seguirías cantando..., cuando vanos mis oídos 
se volvieran de tierra para tu alto réquiem.


VII

Tú no naciste para la muerte, ave inmortal, 
ni te han gastado las generaciones hambrientas: 
la voz, que oigo osla noche fugaz ya fue oída 
en antiguos tiempos por emperadores y bufones; 
quizás, la misma canción que se abrió camino 
al triste corazón do Ruth, cuando deseosa 
de patria lloraba de pie entre mieses ajenas;
          la misma que otras veces 
hechizara mágicas almenas abiertas a la espuma 
de mares peligrosos, en tierras legendarias, desoladas.


VIII

¡Desoladas...! Como una campana, la misma palabra 
me aparta de ti hacia mi propia soledad. 
¡Adiós! la fantasía no alcanza a mentir tan bien 
como lo dice su fama de duende embustero. 
¡Adiós!, ¡adiós! Doliente tu himno se diluye 
más allá de los prados, sobre el arroyo quieto, 
colina arriba; el que ahora, se entierra hondo
           en los claros del valle contiguo. 
¿Fue una visión o un sueño de vigilia? 
La música ha volado: ¿estoy despierto o duermo?


John Keats


(Traducción: Ana Bravo y Javier Adúriz)

Ode to a nightingale
I

My heart aches, and drowsy numbness pains 
my sense, as though of hemlock I had drunk, 
or emptied some dull opiate to the drains 
one minute past, and Lethe-wards had sunk: 
'tis not through envy of thy happy lot, 
but being too happy in thine happiness,— 
that thou, light-winged Dryad of the tress,
in some melodius plot 
of beechen green, and shadows numberless, 
singest of summer in full-throated ease.

II
O for a draught of vintage! that hath been 
cool'd a long age in the deep-delved earth, 
tasting of Flora and the country green, 
dance, and Provencal song, and sunburnt mirth! 
O for a beaker full of the warm South, 
full of the true, the blushful Hippocrene, 
with beaded bubbles winking at the brim,
and purple-stained mouth; 
that I might drink, and leave the world unseen, 
and with thee fade away into the forest dim:

III

fade far away, dissolve, and quite forget
what thou among the leaves hast never known,
the weariness, the fever, and the fret
here, where men sit and hear each other groan;
where palsy shakes a few, sad, last gray hairs,
where youth grows pale, and spectre-thin, and dies;
where but to think is to be full of sorrow
and leaden-eyed despairs, 
where Beauty cannot keep her lustrous eyes, 
or new Love pine at them beyond to-morrow.

IV

Away! away! for I will fly to thee,
not charioted by Bacchus and his pards,
but on the viewless wings of Poesy,
though the dull brain perplexes and retards:
already with thee! tender is the night,
and haply the Queen-Moon is on her throne,
cluster'd around by all her starry Fays;
but here there is no light,
save what from heaven is with the breezes blown 
through verdurous glooms and winding mossy ways.

V

I cannot see what flowers are at my feet, 
nor what soft incense hangs upon the boughs, 
but, in embalmed darkness, guess each sweet 
wherewith the seasonable month endows 
the grass, the thicket, and the fruit-tree wild; 
white hawthorn, and the pastoral eglantine; 
fast fading violets cover'd up in leaves;
and mid-May's eldest child, 
the coming musk-rose, full of dewy wine, 
the murmurous haunt of flies on summer eves.

VI

Darkling I listen; and, for many a time
I have been half in love with easeful Death,
call'd him soft names in many a mused rhyme,
to take into the air my quiet breath;
now more than ever seems it rich to die,
to cease upon the midnight with no pain,
while thou art pouring forth thy soul abroad
in such an ectasy!
Still wouldst thou sing, and I have ears in vain-
to thy high requiem become a sod.

VII

Thou wast not born for death, immortal Bird! 
No hungry generations tread thee down; 
the voice I hear this passing night was heard 
in ancient days by emperor and clown: 
perhaps the self-same song that found a path 
through the sad heart of Ruth, when, sick for home, 
she stood in tears amid the alien corn;
the same that oft-times hath 
charm'd magic casements, opening on the foam 
of perilous seas, in faery lands forlorn.

VIII

Forlorn! the very word is like a bell 
to toll me back from thee to my sole self! 
Adieu! the fancy cannot cheat so well 
as she is fam'd to do, deceiving elf 
Adieu! adieu! thy plaintive anthem fades 
past the near meadows, over the still stream, 
up the hill-side; and now 'tis buried deep
in the next valley-glades: 
was it a vision, or a waking dream? 
Fled is that music: —Do I wake or sleep?




John Keats. Poeta inglés nacido en Londres en 1795. Huérfano desde muy pequeño, fue educado en una escuela de Enfield donde antes de los quince años ya traducía a Virgilio. Se graduó luego como farmacéutico, pero sólo ejerció la profesión durante dos años, después de los cuales se dedicó por completo a la poesía. En 1817 apareció su primera colección titulada "Poemas", seguida por "Hiperión", "Oda a Psyche", "Oda a una urna griega" y "Oda a un ruiseñor", entre otras. Aquejado por la tuberculosis, enfermedad que había diezmado a su familia, y decepcionado por su divorcio de una joven vecina de quien se había enamorado profundamente, se trasladó a Roma, donde pese a su enfermedad y a sus problemas económicos, produjo una parte muy importante de su obra, consistente en poemas y cartas entre las que se cuentan, "La Belle Dame sans Merci" y "To Autumn". Falleció en Roma en febrero de 1821.

Biografía tomada de: A media voz.




miércoles, 28 de enero de 2015

LA PROHIBICIÓN















Cuídate de amarme,
Recuerda, al menos, que te lo he prohibido; 
No es que vaya a resarcirme  de mi derroche  de
                              [sangre y aliento 
Con tus lágrimas y suspiros, 
Siendo contigo como tú fuiste para mí;
Pero tan grande alegría consume nuestra vida 
Que, a menos que tu amor se frustre con mi muerte, 
Si me amas, cuídate de amarme.

Cuídate  de odiarme,
O de triunfar con exceso en la victoria.
No es que quiera yo ser mi propia autoridad,
Y devolver odio por odio;
Mas tu perderás  tu título de conquistador
Si yo, tu conquista, perezco por tu odio. 
Entonces, para que mi nulidad no te disminuya,
Si me odias, cuídate de odiarme.

No obstante, ámame, y también ódiame 
Para que  estos extremos se neutralicen; 
Ámame, para que pueda morir de la manera más
                                     [dulce; 
Ódiame, pues tu amor es demasiado para mí;
O deja que ambas cosas se marchiten, y no yo; 
Así, yo, vivo, seré tu escenario, no tu triunfo; 
No sea que destroces tu amor, tu odio, y a mí mismo, 
Para dejarme vivir, oh, ámame, y también ódiame.


John Donne
(Traducción: Alberto Girri y William Shand)


THE PROHIBITION

Take heed of loving mee, 
At least remember, I forbade it thee; 
Not that I shall repaire my'unthrifty wast 
Of Breath and Blood, upon thy sighes, and teares, 
By being to thee then what to me thou wast; 
But, so great Joy, pur life at once outweares, 
Then, least thy love, by my death, frustrate bee, 
If thou love mee, take heed of loving mee.

Take heed of hating mee,
Or too much  triumph in the Victorie. 
Not that I shall be mine owne officer, 
And hate with hate againe retaliate; 
But thou wilt lose the stile of conquerour, 
If I, thy conquest, perish by thy hate. 
Then,  least my being nothing lessen thee, 
If thou hate mee, take heed of hating mee.

Yet, love and hate mee; too, So, 
these extreames shall  neithers office doe; 
Love mee, that I may die the gentler way; 
Hate mee, because thy love'is too great for mee;
Or let these two, tremselves, not me decay; 
So shall I, live, thy Stage, not triumph bee; 
Lest thou thy love and hate and mee undoe, 
To let mee live, O love and hate mee too.




John Donne (Londres, 1572-id., 1631) Poeta inglés. Considerado el mejor poeta en lengua inglesa del siglo XVII, John Donne nació en el seno de una familia de honda tradición católica. Estudió en las universidades de Oxford y Cambridge, aunque no obtuvo título alguno, pues su condición de católico se lo impedía. Viajó durante algunos años, y en 1598 conoció a sir Thomas Egerton, guardasellos del rey, quien lo nombró su ayudante particular, cargo que desempeñó durante los cinco años siguientes. Sin embargo, parece que se mantuvo en el puesto más por su relación con Egerton, con quien le unía una buena amistad, que por la eficiencia de su trabajo, pues Donne huía de las responsabilidades para refugiarse en sus versos, por aquellas fechas ya numerosos y siempre dirigidos a alguna dama a la que conocía. Inspirado en parte en Ovidio, sus versos se alejan del petrarquismo en boga para dirigirse a la mujer de carne y hueso a través de una poesía de gran intensidad emocional, que evita las fórmulas en busca de un lenguaje más directo. Una de estas damas, Anne More, iba a convertirse, en 1601, en su esposa, pero el matrimonio debió celebrarse en secreto a causa de la férrea oposición del padre de la novia. Éste, una vez conoció la unión de Donne con su hija, a la que dejó sin dote, hizo encarcelar al poeta, al tiempo que obligó a su protector a despedirlo inmediatamente. Vetado así mismo para ejercer cualquier cargo público, los diez años siguientes fueron para Donne y su familia –su esposa le dio doce hijos– de extrema pobreza. Sobrevivieron merced a la caridad de la familia de su esposa y a los trabajos ocasionales que Donne conseguía. A pesar de la miseria, el poeta produjo durante estos años una vasta obra tanto en verso como en prosa.





lunes, 26 de enero de 2015

Amor como champaña



















Las yemas de mis dedos se deslizan
por la verde frescura de la botella
sin sentir la efervescencia encorchada
burbujas juguetonas empujan
contra el vidrio
se chocan, ruedan, explotan
con un deleite despreocupado, placer
presurizado, como mi alegría
que burbujea, burbujas contra mi piel.



Mujeres del desierto

Las mujeres del desierto sabemos
sobrevivir.
Calores y fríos feroces
han quemado y engrosado
nuestra piel. Como cactus
hemos aprendido a acaparar,
echar raíces profundas,
parecer dormidas, y despertar
al perfume de la suavidad
en el aire, esconder
dolor y pérdida a través del silencio,
ninguna rama llora
o murmura nuestros tristes cantos
seguras tras las espinas.
No se engañen:
al florecer, asombramos.


Pat Mora
(Traducción: Fabián O. Iriarte y Lisa R. Brandford)

Love Like Champagne


My fingertips slide down
the cool, green bottle
never feel the fizz
capped inside, playful bubbles
push against the glass
bump, roll, pop
in carefree delight, pressurized
pleasure, like my joy
bubbling, bubbling against my skin.


Desert Women

Desert women know
about survival.
Fierce heat and cold
have burned and thickened
our skin. Like cactus
we've learned to hoard,
to sprout deep roots,
to seem asleep, yet wake
at the scent of softness
in the air, to hide
pain and loss by silence,
no branches wail
or whisper our sad songs
safe behind our thorns.
Don't be deceived. When we bloom, we stun.




Pat Mora (E.E.U.U., El Paso, Texas, 1942). Poeta del desierto de Chihuahua, Mora enseñó en la Universidad de Texas en El Paso hasta que se mudó a Cincinnati, Ohío, en 1989. Recibió una beca Kellogg National en 1986. Recibió el premio Southwest Book Award por su primer libro, Chants (Arte Público Press, 1984) y también por Borders (Arte Público Press, 1986). Sus otros libros son Commumnion (Arte Público Press, 1991), Agua Santa/Holy Water (Beacon, 1995), y Aunt Carmen's Baok of Practical Saints (1997). Ha reunido sus ensayos personales en dos colecciones: Nepantla: Essays from the Land in the Middle (University of New México Press, 1993) y House of Houses (1997). Madre de tres hijos, Mora también ha escrito narraciones infantiles.



CANCIÓN DE TABERNA - A la manera de Schumann













En cada copa medio llena, un río
que suplica ser nombrado, lluvia sobre una hoja,
una montaña de nieve. Lo que añoramos

nos precede. Lo que perdimos 
queda en su huella, derramando 
una larga sombra. Esta noche

la música es triste,
la soledad atroz de un hombre
estalla en arpegios de alivio. El modo

en que alguien toma una vez entre sus manos 
la cara de otro, y el mundo 
que viene después. Todo

puede reducirse a la gravedad
o a la carencia. Si el alma se remonta anhelante
el corazón se arroja de cabeza

en lo que queda, creyendo 
que existe un puro querer 
donde caeremos. Por lo que brindamos

al final es la pérdida, el espacio 
a su alrededor, lo opuesto 
a la sed, su sombra.


Silvia Curbelo


(Traducción: Fabián O.Iriarte y Lisa R. Bradford)

Drinking Song
After Schumann

In every half-filled glass a river 
begging to be named, rain on a leaf, 
a snowdrift. What we long for

precedes us. What we've lost 
trails behind, casting 
a long shadow. Tonight

the music's sad, one man's 
outrageous loneliness detonated 
into arpeggios of relief. The way

someone once cupped someone's 
face in their hands, and the world 
that comes after. Everything

can be pared down to gravity
or need. If the soul soars with longing
the heart plunges headfirst

into what's left, believing
there's a pure want
to fall through. What we drink to

in the end is loss, the space 
around it, the opposite 
of thirst, its shadow.




Silvia Curbelo (Matanzas, Cuba, 1955). Emigró a Estados Unidos a la edad de 12 años en 1967; reside en Tampa, Florida, donde trabaja como editora de Orgánica Quarterty. Autora de The Geography of Leaving (Silverfish Review Press, 1991), The Secret History of Water (Anhinga Press, 1997) y Ambush (2006). Sus poemas a menudo yuxtaponen imágenes de gran belleza aparentemente sin conexión entre sí, como en el método surrealista, pero su efecto es diferente, ya que frecuentemente subyace un tema que las controla: la enfermedad, la muerte, la melancolía o el deseo.




sábado, 24 de enero de 2015

TENSAR EL ARCO



















Tenemos que atender a nuestras responsabilidades del
                                              [Día,
en los sueños tensamos el arco tanto como queremos 
hasta que el final rime en la cuerda tensa 
en el envío. Los ensueños son ríos y fluyen 
por donde brilla la fría luz que hace reflejar la ventana
en la superficie de la mesa, 
la jarrita de crema de vidrio-prensado, la azucarera de
                                     [peltre, el desorden 
de tazas de café y los platillos, 
claveles pintados crecen en sus superficies. Toda 
la composición de las superficies conducen a la otra
corriente perturbando 
aquello de lo que podría asirme. He estado


en medio de una carta aún estoy 
en medio de una carta a una amiga,
que se mete en mis pensamientos así que
el día es suyo. Mi mano escribe aquí
¿allí tiembla en las corrientes de... de aire?
¿por una anticipación interior de...? se extiende para
                                               [tocar 
el regocijo fantasmal de pensar en ella.


             En el último límite de este
             diseño 
"hay una conexión que opera en ambas direcciones,
                                         [como en 
             el arco y la lira"; 
sólo ese repentino cumplimiento del deseo
                que duerme 
             puede ilustrar mí mano 
             despejando las cuerdas.


Estás detrás de donde-estoy-yo.
A los profundos tonos y sombras los llamaré mujer.
Las rápidas notas altas... Tú también eres una niña allí,
tienes algo de hermana y de esposa,
             desconsolada, 
y otra vez tocaría Orfeo para ti,


             recuerda la flecha o la canción 
             a la luz temblorosa del día 
             desde la cual brotó.


Robert Duncan


(Traducción: Marta López-Luaces)



BENDING THE BOW

We've our business to attend Day's duties, / bend back the bow in dreams as we may / til the end rimes in the taut string / with the sending. Reveries are rivers and flow / where the cold light gleams reflecting the window upon the / surface of the table, / the presst-glass creamer, the pewter sugar bowl, the litter / of coffee cups and saucers, / carnations painted growing upon whose surfaces. The whole/ composition of surfaces leads into the other / current disturbing / what I would take hold of. I'd been // in the course of a letter—I am still / in the course of a tetter—to a friend, /who comes close in to my thought so that / the day is hers. My hand writing here / there shakes in the currents of... of air? / of an inner anticipation of... ? reaching to touch / ghostly exhilarations in the thought of her. // At the extremity of this / design / "there is a connexion working in both directions, as in / the bow and the lyre"— / only in that swift fulfillment of the wish / that sleep / can illustrate my hand / sweeps the string. // You stand behind the where-I-am. / The deep tones and shadows I will call a woman. / The quick high notes... You are a girl there too, /having something of sister and of wife, / inconsolate, / and I would play Orpheus for you again, // recall the arrow or song / to the trembling daylight / from which it sprang.





Robert Duncan, nació en Oakland, California, E.E.U.U., y murió en 1988. Estudiante de HD y de la tradición esotérica occidental. Pasó la mayor parte de su carrera viviendo en San Francisco. Aunque asociado con varias movimientos literarios, a menudo se lo identifica con la New American poesie y el Black Mountain poets. Duncan surgió en la década de 1950 dentro de la generación Beat y es una figura clave del llamado Renacimiento de San Francisco. Algunas de sus obras poéticas: Selección de Poemas (1959) - La apertura del campo (1960)- Las raíces y ramas (1964)- En los años las capturas: En primer lugar poemas (1939-1946) - Hora de jugar (1969)- Las cinco canciones (1981).




jueves, 22 de enero de 2015

Ètudes de Dante
















TODO ME HABLA

¡Todo me habla!      En la fe
mi vista es sonido.      Extraigo de
    la resonante ladera de una montaña 
el meollo de la majestuosidad.    Es a la vez
    una presentación del espacio 
despertando una espiritual enormidad, y más aún,
    el sonido de un tono 
sin ningún compromiso con una escala.


          El mar 
viene en el rodar de los oleajes
    de un insistente significado,    golpea 
incansablemente la arena,      exige
que se le escuche.      Yo oigo 
las mareas de mí mismo toda la noche en él.
          Y en los sonidos
que los labios y la lengua 
y el afinar de las cuerdas vocales 
en la recámara de la boca y la garganta 
         pueden lanzar al aire,


respondo.      Es mi evocación
del sonido que tenía
regresa a mí.      Mi mundo en el discurso 
responde a alguna necesidad última que sé,


excitado, se vierte sobre la arena
         una y otra vez 
líneas escritas para la audiencia del mar.


Entonces ¿qué
es "escuchar"?      El oído


        imita

otro escuchar en su

        laberinto interior
        
        -alambique del sonido-

        aquí,

entra el equilibrio.      Aquí,
el "arriba" y "abajo" que conocemos,

y así los tonos son "altos" y "bajos", y

        las palabras pesan en mi mano 
        mientras escribo.      El argumento

             está en el equilibrio,

allí donde el tímpano traduce
        las ondas del aire      invisibles 
          a resonantes          visibilidades.

Las orillas del continente 
     
      erosionadas

escuchan al mar.



Robert Duncan (E.E.U.U., California, Oakland, 1919- 1988)


(Traducción: Marta López-Luaces)


FROM DANTE ETUDES

EVERYTHING SPEAKS TO ME // Everything speaks to me! In faith / nJ sight is sound. I draw from out / the resounding mountain side / the gist of majesty. It is at once / a presentation out of space / awakening a spiritual enormity, and still, / the sounding of a tone / apart from any commitment to some scale. // The sea / conies in on rolling surfs / of an insistent meaning, pounds / the sands relentlessly, demanding / a hearing. I overhear / tides of myself all night in it. //And in the sounds / that lips and tongue / and tunings of the vocal chords / within the chamber of the mouth and throat / can send upon the air, // I answer. It is my evocation/ of the sound I'd have / return to me. My world in speech / answers some ultimate need I know, / aroused, pours forth upon the sands / again and again / lines written for the audience of the sea. // Then what / is "listening"? The ear // imitates // another listening in its // inner labyrinth //—sound's alembic— // here, // the equilibrations enter in. Here, / the "up" and "down" we know, // so that tones are "high" and "low", and // words have weight in my hand / as I write. The argument // is in the balance, // there where die tympanum translates / waves of the air invisible / into resounding visibilities. // The shores of the continent // eroded // listening to the sea.



martes, 20 de enero de 2015

SOY UN HOMBRE SUMAMENTE CARNAL
















Soy un hombre sumamente carnal y veo 
en tu cuerpo lo que conmueve mi espíritu. 
Y mi espíritu es íntimo de la mano, 
íntimo del pecho y del corazón, 
íntimo de los labios separados 
que podrían buscar el consuelo 
en tus labios.

Recíbeme; un cuerpo desgastado y cálido soy. 
Soy más que nada fuego carnal, y anhelo 
que tu cuerpo alimente de nuevo mi llama. 
Te abrazaría y me nombraría 
nuevamente en tu piel.

El verde de la rama de un eucalipto
colgado en las distancias del aire.
Les terraces au clair de la lune
jugaban en el orbe del mediodía, en el área
azul e iluminada por la luz del sol por donde
nos movíamos:
la japonaiserie de la bahía
y de las islas en la neblina humeante
parecería llevar una sutil impresión
distinta y solitaria del diseño de la razón
y haciendo señas insinuantes de un amor
en cuyos días como golondrinas volaron
uno por uno, desde el bosquecillo opaco del corazón
para trazar con su vuelo los lineamientos de la verdad.
Te hablé e intenté decirte
busco el descanso del cuerpo en el estado de gracia.

Oh debería haberme arrodillado en el suelo 
y llorado;
Me debería haber rendido a la fe del cuerpo
y arrodillado,
suplicante de la buena hora que vino
y se fue
una sombra luminosa en la sangre.
He hecho mi promesa en la carne, y veo 
en ti el dorado pacto del cuerpo. 
Y el espíritu es íntimo de tu cuerpo, 
íntimo de tu pecho y labios. 
Pretendo de ti ese sacramento carnal, 
el testamento de fe del amante 
en cuyo cuerpo liberaremos 
la inmortalidad del espíritu.

Ven a mí, oscuro espíritu inquisidor espíritu,
moras en el umbral de mis pensamientos.
Este anhelo es una eternidad inmensa
en lo que nuestros desperdicios cuestionan las mentiras,
y nosotros, en el limbo del amor incorpóreo,
miramos fijamente los cuerpos que negamos.

Soy el más carnal de los fuegos.
Te abrazaría en esa llama,
y deberemos mentir atrayendo entonces el descanso
y mirar fijamente, nos miraremos fijamente uno al otro
                                         [en esa hora 
cuando recién creados uno en el otro
quedemos suspendidos como la música humeante en el
                                             /aire.


Robert Duncan (E.E.U.U., California, Oakland, 1919- 1988)


(Traducción: Marta López-Luaces)
I AM A MOST FLESHLY MAN

I am a most fleshly man, and see / in your body what stirs my spirit. / And my spirit is intimate of my hand, / intimate of my breast and heart, / intimate of my parted lips / that would seek their solace / in your lips. // Receive me; worn and warm body I am. / I am a most fleshly fire, and yearn / for your body to replenish my flame. / I would embrace you and name myself/ anew in your flesh. //The green of eucalyptus boughs / hung in the distances of the air. / Les terraces au clair de la lune I playd in the orb of the afternoon, blue /and sunlit atea where / we moved. / Thejaponaiserie of bay / and islands in the smoky haze / seemd to bear the fine imprint, / distinct and lonely, of the mind's design, / and beckoning intimation of a love/ in which the days like swallows flew, / one by one, ftorn the heart's dim grove / to trace in their flight the lineaments of truth. / I spoke to you and tried to say / I seek the body's rest in grace. / O I should have knelt upon the floot / and wept. /1 should have surrenderd to the body's faith / and knelt, / suppliant to the hour's god that came / and went, / a luminous shadow in the blood. //I have made my vow in flesh, and see / in you the body's golden covenant. /And the spirit is intimate of your hand, / intimate of your breast and lips. / I woo that carnal sacrament of you, / the lover's testament of faith / in which in body we release / the spirit's immortality. // Come unto me, questioning dark spirit. / You dwell upon the threshold of my mind. / This yearning is a vast eternity / that waste about us questioning lies, / and we, in the limbo of disembodied love, / stare upon the bodies we deny. //1 am a most fleshly fire. /1 would embrace you in that flame, / and we should lie brought then to rest / and gaze, gaze upon each other in that hour / when newly created each in die other / we hang like smoky music in the air.



domingo, 18 de enero de 2015

INTEMPERIE

















“…no me puedo explicar a mí misma, porque yo no soy yo…”
L. Carroll
I

La casa de ese silencio es como la del conejo blanco
y adentro, apretada contra sus paredes, soy Alicia.

Todo intento por escapar del espejo
todo intento por escapar
todo intento
era peligroso.
“Cómeme”
“Bébeme”
me decían.
Eternamente comerás silencio
beberás silencio
serás un silencio inmaduro
arrancada del árbol
cayendo del árbol
como por un pozo.


IV

como una cierva
por la boca del lobo
pastaba en su lengua
juntaba flores en su garganta.


3.

Porque habito y acecho
porque he de encontrar en los vértices de la noche 
la desmesura y la tormenta,
llévenme los faunos
llévenme las músicas, las danzas,
hagan de mí su presa,
beban en el cuenco de mi sombra.
Llévenme a pastar en el lomo del verano
y a cantar melodías de fuego.
Llévenme.
Abran mi boca cerrada al canto.
Suelten las liebres sus crías hambrientas para que amamanten,
para hacer de este otoño una colmena, 
un arroyo, 
celebración o sendero.


6.

Y es entonces
que la esperanza nos habita:
un pájaro que canta sobre el ramaje de la tarde



Carla Olivera



Carla Olivera, poeta y bailarina, nacida en Gualeguaychú hace 29 años, donde reside desde siempre y enseña Lengua y la Literatura. Ha participado y dictado diferentes talleres literarios desde 1998 hasta la fecha. Publicó en 2006 “Partición de voces” (poesía), Edit. De los cuatro vientos, Bs. As. e “Intemperie” (poesía), en Singular Ediciones, Gchú, 2014.




viernes, 16 de enero de 2015

VOCES IMPRECISAS























VI


Índice
líquido en silencio
huella azul

Entre los ojos y la boca
llueve

para abrir sólo las manos



VII

Desnuda la tierra
de su vestido gris
y el polvo atravesado
de puntas
por la lluvia



VIII

En la intersección
del abrazo con su cuerpo
hay un vacío

un lugar
despojado
en la piel de las palabras.



XI

En tiempo de los sueños
la niña se despierta
y trepa por los labios
de la risa

en tanto una mujer
dormida en hilos
no deja de pender
del más absurdo




DE OLEAJES


En la rompiente
no hay ola que sepa el devenir
solo salpica
al cielo y a los lados
cristales partidos
de una forma antigua

Así
me siento en esa nube
a mar abierto
soy gota en lo que duele
antes de nacer.



Habitar
también
la penumbra
la duración de la grieta
la tierra expuesta

el lado abierto
del suelo

la soledad
de las aves



Alejandra Marotta





Alejandra Marotta (Lomas de Zamora, 1965- Vive en  Monte Grande).  Lic. En Psicopedagogía, egresada de la Universidad del Salvador en el año 1987. Orientadora Educacional en el Sistema Educativo de la Prov de Bs As;  EDIA (Equipo de Infancia y Adolescencia) de Esteban Echeverría. Fue profesora de la UNLZ en la Cátedra de Psicología del Aprendizaje y en la de Introducción a los Estudios Universitarios. Ha colaborado en diferentes proyectos educativos y de salud, siendo una de las autoras/compiladoras del libro “Los Dinosaurios no tenían SIDA”. Durante el año 2014 la revista El viento ha publicado una selección de sus poemas así como la revista digital Inventiva Social, Hasta el momento permanece inédita en libro.
Su blog es: al.alma (alejandraalmapoesias.blogspot. com).




miércoles, 14 de enero de 2015

NOCHEBUENA
























Pasamos noche buena en tu casa
esa que hace tanto no veías.
Lavamos las copas con polvo
antes de las doce
Ahí estaba el pesebre en una caja
rotulada con tu letra 
de caligrafía militar.
Tu auto, impecable
como lo dejaste
enpotrado en el garaje
con el motor fundido,
mis dibujos infantiles con tiza
en las paredes
todavía resistían a la humedad
y las jaulas de pajaritos, vacías
¿Te acordás cuando los liberábamos en la terraza?

Salimos a caminar 
por el jardín
para que muevas las piernas
después de la comida 
¿Te acordás del girasol
que te pedí que plantaras?
¿y de tus jazmines?
Mirá, ahí están, en marzo seguro florecen
y de esa planta que se abría 
una vez cada tres años
¿Te acordás de esa noche
que nos quedamos despiertos
jugando a las cartas
para esperarla?

Y así íbamos nombrando 
la ausencia de cada cosa:
Yo lo hacía con palabras,
vos, con la mirada.

¿Por qué no hablarás más, abuelo?
¿será por el dolor?
¿o por sabiduría?

Ya se escuchaban los primeros 
tiros en la calle
así que salimos,
bajo los fuegos artificiales
caminábamos.
Enseguida aprendimos 
a acompasar la marcha:
cinco pasos pequeños tuyos
equivalían a dos míos.
Pasabas el dedo por las rejas
como un chico
hasta que no te pude detener.

Con dulzura te separaste de mi brazo 
y fuiste decidido hasta el árbol,
Con furia arrancabas las hojas
y las dejabas caer 
¿querías destruirlo, abuelo
para olvidarlo? 
¿querías que no fuera
el tiempo, ni tus hijos, ni Dios
sino la fuerza de tus propias manos
quienes lo mataran?

Así debería ser, abuelo.
Así de violentos deberíamos ser con el pasado.



TANGO

No lo supe nunca
pero el tango
fue mi primera experiencia sexual.
9 años apenas,
falda negra de gamuza
a kilómetros de la rodilla
-un ataque genial al código de convivencia
que decretaba los 3 centímetros por encima-
los zapatos de flamenco de mi mamá
-ella le pintó una flor roja en el taco,
para poder reconocerme ese día-
y él, el chico que me gustaba, 
me lo disputaba con una rubia
que el día de elegir las parejas
se enfermó
y le encajaron al gordito.
Yo, 9 años apenas o 10
en el patio del colegio
haciendo el 8
como si en eso me fuera la vida,
la firma con sangre de mi belleza.
Su mano arrimándose 
hasta esa zona 
que más tarde los adultos
considerarían prohibida.
Casi agarrándome de la axila
en el final.
"Mi Buenos Aires querido"
¿qué sabia yo de Buenos aires,
de hombres, entonces?
¿del querer?
¿qué sabia yo de mí misma?
Sonó el "chan chan".
Llegamos perfecto.
Sonreímos.

No nos saludamos después
Él se fue con sus amigos
Yo miré victoriosa a la rubiecita.



AUTOS

“Si a mi me gusta que suenen, ¿pa´que las voy a engrasar?” 
(Los ejes de mi carreta, Atahualpa Yupanqui)
  
La primera noche
en la que no pude dormir con un hombre
escuché a los autos.

Recostando mi cabeza 
en una almohada compartida
me entregué
a esa corriente silenciosa
que empezaba a formarse
cuatro pisos más abajo.
-los escuchás?-
-Eh?-
-Si los escuchás-
-¿…Qué cosa?-

Hay algo imposible en ese sonido
algo más que la inercia sobre un plano.
No puedo decir que se muevan, yo no los estoy viendo.
Pero rugen y rasgan
cada punto por el que pasan.
Si hasta los siento deslizarse por mi piel
como una lengua áspera. 

Y entonces olvido que son autos 
Chapa sobre ruedas
Animales electrónicos
que alimentamos con hidrocarburo
y los escucho:
Es como la hierba
que se expande hasta volverse finita
y desaparecer.
Ese ruido hacen 
cuando se alejan.
Es una especie de dolor,
algo así como una mirada
retirándose no tan definitivamente.

Yo no quiero que los vuelvan supersónicos
¿Como soportaría, por ejemplo, esta noche
junto a un cuerpo que no puedo amar
si no fuera por su rugir?

Esa turba diminuta al filo del asfalto
como la brasa que queda prendida
y en mitad del silencio
suena…
y suena…
a veces
es lo único que puede salvarme.



Melina Alexia Varnavoglou




Melina Alexia Varnavoglou nació en Buenos Aires en 1992.  Estudia Filosofía en la Universidad de General San Martín. Participa de varios ciclos literarios y colabora en la organización del Festival de Literatura de Azul junto al poeta Jotaele Andrade.  Su obra es aún inédita.