lunes, 18 de enero de 2016

EL AMOR NADA COMO UN HOMBRE A PUNTO DE HUNDIRSE

















                           
una miga filosa en la cama nos muerde
algo peligroso flota en el té
el calefactor golpea a las arañas pacíficas

dejé un texto sobre la mesa,
junto al pan y los remedios
hay algo en él, a fuerza de ajustar
con austeridad y encanto
el centímetro de ruedo que cortar
a la manga de un saco luminoso
pero ¿qué no corté aquí
qué vísceras no ajusté
qué terquedad de telas te vistieron
o qué sobró en este traje?
¿qué palabras malditas dijiste anoche
que en mi estómago la huella de tu pie está ardiendo?

mi corazón se enciende ante los vientos de agosto
los vientos de agosto conducen
a cien kilómetros por hora
arrastran los incendios
nadie se da cuenta hasta que el fuego
llega hasta su casa
llega hasta el ganado
despierta a quien dormía

dormía cuando llegaste

intenté frenarte con austeridad y encanto
golpearte como el aire del calefactor
a las arañas pacíficas
intenté que te dieras cuenta

pero todo será igual
yo saldré y tú habrás vuelto y así estaremos
nadando de punta a punta en el mismo estanque
hundiéndonos en la mitad de las conversaciones
sin poder descansar
ni secarnos al sol de alguna tregua
sin poder contemplar la luna ni las costas
ni la balsa color turquesa
ni el tiburón aterrado por nuestras disputas
nos perderemos erráticos y cabizbajos
en esa última burbuja que escapa
de lo que al fin acaba
por ahogarse


(De: "Los demonios del mar", 
Ediciones del Dock, 2015, 
Colección "La verdad se mueve", 
dirigida por Griselda García.
Envío de Martina Benitez). 



Laura García del Castaño (Córdoba, Argentina, 1979)