lunes, 4 de enero de 2016

DÍAS DE AGONÍA




















Llanto

Treinta años pidiendo que
no lloráramos tu muerte.

La primera vez en uno 
de esos almuerzos de domingo:
Carolina tenía diez años,
Daniel seis
y yo ocho…

Nos miramos,
un ácido quemó
mi estómago,
te pedimos que no hablaras
de esas cosas.

Mamá en silencio…
sus ojos perdidos
ocultaban su miedo.

Te gustaba traer el tema
cuando estábamos juntos.
Empezaste a sumarle al discurso
tu última voluntad:
lanzar tu cuerpo al mar
para volver a la naturaleza.  

Siempre que te escuchaba
regresaba la amargura,
el desencanto,
y el ácido volvía a quemar
la boca de mi estómago.

Un año nuevo en Manhattan
te oí decir que habías llevado una
vida larga,
yo tenía treinta y cinco…

Cada vez que lo decías volvía
el desasosiego 
para envolvernos
a mamá y a mí.

Entonces, ya respirabas
con dificultad,
te cansabas,
preferías no salir a caminar…

Hoy tengo treinta y ocho,
ella te susurra
y te veo resistir
conectado a una máquina
que respira por ti.

Lloro,
todos lloran,
tú nos miras en silencio.


Juego de niños


Papá,
ya no soy el niño,
soy el hombre que soñaste
que sería cuando era niño.

Ahora el niño eres tú,
y soy yo quien te cuida.

Te imagino
jugando a los carritos con tus hermanos
Omar y Nemesio.

Tienes un Buick en las manos,
Omar un Studebaker
y Nemesio un Ford modelo T.

José, 
tu padre,
debió soñar con el hombre 
que serías cuando fueras grande.

Él no te vio crecer,
ni tú lo viste ser de nuevo niño.

La vida te lo quitó
como el viento que tumba
las hojas de los árboles.

Cargaste su legado,
su amor por el Líbano,
su herencia de buen hombre
y anfitrión generoso.

Yo seré el siguiente
en ser niño,
aunque tú no tengas nietos
ni yo un hijo
que ruede un Mustang
de juguete entre sus manos.


La enfermera


Lo único bueno que tiene este cuarto
de hospital es Martica.

Entra con su uniforme
ceñido al cuerpo…

Sus ojos negros
entienden mi dolor…

Acomoda la cánula
en tus fosas nasales.

Detallo su piel oliva,
su cintura delgada,
la curvatura de sus nalgas…



(Del libro inédito: Días de agonía)



LUZ

I

La luz puesta en los ojos
es un espejismo que enceguece.

La luz puesta en los ojos
es oscuridad blanca…


II


La luz llega a la vida para irse…
La luz destruye ilusiones…


V

Todos quisimos tocar la luz,
y nos hemos convertido en sombras…


XI


La luz es un grito
en el silencio de la oscuridad.



OSCURIDAD


II


En la oscuridad los reflejos
adquieren forma de pasado,
el canto se vuelve mudo
y la bahía se hace grande…

En la oscuridad se dibujan
los hombres y mujeres que
se perdieron en el camino…

La inmensidad se hace grande
y los hombres
se pierden con las palabras en
sus bocas…


SILENCIO

I

El silencio es un arma poderosa,
un ruido blanco en el que los
pájaros
cantan su desesperanza,
la ausencia de la lengua,
un pálpito mudo
en el que se ahogan
las miradas.


IV

Tu silencio me hiela,
es el filo
de la montaña donde
solo aúlla el viento.


XIV


Este espíritu en el que te convertiste
me tapa la boca. 

Los dos huimos el uno del otro,
somos víctimas que decidieron
cruzarse como fantasmas,
luces que no se tocan,
gatos solitarios
que se lamen en silencio…




(Del libro inédito: Luz, oscuridad y silencio, 2013)




Eduardo Bechara






Eduardo Bechara Navratilova nació en la ciudad de Bogotá, Colombia, en 1972. Es hijo de padre de origen libanés y de madre checa.  Luego de trabajar durante tres (3) años como abogado, realizó un viaje de seis (6) meses por Europa Occidental, Europa del Este, México y Canadá, y volvió a Colombia a publicar la novela “La novia del torero”, 2002, Editorial La Serpiente Emplumada. Se graduó de literatura en la Universidad de los Andes, en 2005, y publicó su segunda novela “Unos duermen, otros no”, 2006, Editorial Escarabajo. En 2009 se graduó de una Maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Temple, Filadelfia, Estados Unidos, en donde después fue profesor, en 2009. “Poemas a una ciudad, un insecto y una mujer”, 2010, coedición entre Editorial Escarabajo y El Copista de Córdoba, Argentina, es su primer libro de poemas”, y “Mendigo por un día”, 2012, coedición entre Editorial Escarabajo y Ediciones del Boulevard, Córdoba, Argentina, es su primer libro de crónicas. Desde enero de 2013 se encuentra realizando un viaje continental por Sur América en desarrollo del proyecto “En busca de poetas”, con el objeto de descubrir poetas editados e inéditos, documentarlos y publicar un par de antologías de poesía suramericana en las que se haga una selección de los mejores poemas. Ver más del proyecto en: www.enbuscadepoetas.com. Eduardo es conferencista y colaborador de periódicos y revistas literarias.