sábado, 24 de septiembre de 2016

ADVERTENCIAS PARA UNA PERSONA ESPECIAL






























Ten cuidado con el poder,
esa avalancha puede enterrarte,
nieve, nieve, nieve, asfixiando tu montaña.

Ten cuidado con el odio,
puede abrir la boca y arrojarte fuera de ti
para comerse tu pierna, un instante leproso.

Ten cuidado con los amigos,
porque cuando los traiciones,
como lo harás,
enterrarán sus cabezas en la taza del baño
y tirarán la cadena.

Ten cuidado con tu intelecto,
porque sabe tanto que no sabe nada
y te deja colgando al revés,
bramando conocimiento mientras tu corazón
cae de tu boca.

Ten cuidado con los juegos, el papel del actor,
el discurso planeado, sabido, dado,
porque te traicionarán
y te quedarás como un niño pequeño desnudo,
orinándose sobre su propia camita.

Ten cuidado con el amor
(a menos que sea verdadero,
y cada parte de ti diga sí incluyendo los dedos de los pies),
porque te envolverá como una momia,
y tu grito no podrá ser oído
y ninguno de tus movimientos servirá.

¿Amor? Sea hombre. Sea mujer.
Debe ser una ola por la que quieres deslizarte,
entregarle tu cuerpo, entregarle tu risa,
entregar, cuando la arena áspera te atrape,
tus lágrimas en la tierra. Amar a otro es algo
semejante a una plegaria y no puede ser planeado, solo caes
en sus brazos porque tus creencias desarman tu incredulidad.

Persona especial,
si yo fuera tú no prestaría atención
a mis advertencias,
hechas en cierto modo de tus palabras
y en cierto modo de las mías.
Una colaboración.
No creo una palabra de lo que he dicho,
excepto una, excepto que te pienso como un árbol joven
con hojas pegadas y sé que te enraizarás
y vendrá lo realmente verde.

Déjalo ser. Déjalo ser.
Oh, persona especial,
hojas posibles,
a esta máquina de escribir le gustas en el camino hacia ellas,
pero quiere quebrar copas de cristal
en la celebración,
por ti,
cuando la oscura corteza se arroja
y flotas alrededor
como un globo desinflado.



Anne Sexton


(Traducción: Luz M. Astudillo)


ADMONITIONS TO A SPECIAL PERSON

Watch out for power, 
for its avalanche can bury you, 
snow, snow, snow, smothering your mountain.

Watch out for hate, 
it can open its mouth and you'll fling yourself out
to eat off your leg, an instant leper.

Watch out for friends, 
because when you betray them, 
as you will, 
they will bury their heads in the toilet
and flush themselves away.

Watch out for intellect, 
because it knows so much it knows nothing
and leaves you hanging upside down, 
mouthing knowledge as your heart
falls out of your mouth.

Watch out for games, the actor's part, 
the speech planned, known, given, 
for they will give you away
and you will stand like a naked little boy, 
pissing on your own child-bed.

Watch out for love
(unless it is true, 
and every part of you says yes including the toes) , 
it will wrap you up like a mummy, 
and your scream won't be heard
and none of your running will end.

Love? Be it man. Be it woman.
It must be a wave you want to glide in on, 
give your body to it, give your laugh to it, 
give, when the gravelly sand takes you, 
your tears to the land. To love another is something
like prayer and can't be planned, you just fall
into its arms because your belief undoes your disbelief.

Special person, 
if I were you I'd pay no attention
to admonitions from me, 
made somewhat out of your words
and somewhat out of mine.
A collaboration.
I do not believe a word I have said, 
except some, except I think of you like a young tree
with pasted-on leaves and know you'll root
and the real green thing will come.

Let go. Let go.
Oh special person, 
possible leaves, 
this typewriter likes you on the way to them, 
but wants to break crystal glasses
in celebration, 
for you, 
when the dark crust is thrown off
and you float all around
like a happened balloon. 




Anne Sexton. Seudónimo de Anne Gray Harvey. Poeta norteamericana. Nació en Massachusetts en 1928. Se casó con Alfred Muller Sexton a los 19 años. Un año después de nacida su primera hija le diagnosticaron depresión post-parto, sufriendo su primer crisis mental e ingresando a un hospital neuropsiquiátrico. Regresaría allí varias veces, sobre todo luego de sus intentos de suicidio, que se agudizaron luego del nacimiento de sus segunda hija. Fue su médico quien la apoyó para que desarrollara el interés en la poesía que había mostrado en la escuela secundaria. En el otoño de 1957 se inscribió en un taller de poesía en donde conocería a Sylvia Plath. Unidas en una relación con matices que lindaban entre la identificación mutua y la rivalidad poética, fueron influencias la una para la otra, llegando a competir en las clases por quien escribía el mejor poema. En 1974, a pesar de su éxito como escritora –había ganado el Premio Pulitzer de poesía por su libro Live or Die- perdió su batalla contra la enfermedad mental. Luego de almorzar con su mejor amiga, Sexton fue hasta el garage, encendió el motor de su auto y se suicidó con el monóxido de carbono (1975).