viernes, 9 de octubre de 2020

PRAXIS

















I

¿Es un concepto lo real? Entre el silencio y los escombros
las palabras solo alcanzaron a reflejar no poderlo todo.
El presagio cumplió su mandato por los ríos, aquellos de
piel barrosa y de pausas que agencian la cuerda colosal y
arrugada de la tez aguda y melancólica.
Nosotros y la piedad de escribir lo que somos.
Dureza en la aurora y objetos por las noches.
¿Hablar de lo que nos pasa es lo real? Nos arrogamos lo
anterior de la aurora y toda la construcción del sujeto,
sesgado e inmóvil. Rostro y río;
máscara como firmeza creada por el aire que mueve
su pecho y que mira por espaldas sumergidas
en el mudo modo de ofrecer labios.
Hilachas guiadas por el ojo. Fuego. Ver la mudez primera
en los bordes de llamas secas y en las lloviznas de costado
que solo pueden acompañar estos pasos breves.
La imagen rueda sobre el ruido, y las cosas, al nombrarlas,
penetran en el fino respiro de la niebla.
Dijimos problemas y adecuación de la palabra; eso,
y risas cómplices de la comunicación y ya no del mensaje
escrito. Música o instrumento no ya libre que se impone a
la ilustración de ciertos registros o la escritura de signos que
acompañan a la comunidad. Lenguaje como función referencial
o como búsqueda de aquello que dice mi gente. Lo decible que
sugiere el hoy; lo que tiene que ser dicho y hace falta.
Configuración donde el espejo habla y caracteriza el instante;
signo del lenguaje capaz de percibir el momento por donde
pasan estas imágenes en la intemperie. Es ahí donde se ponen
en un mismo plano el reflejo y lo reflejado.
Lo intentamos decir con las palabras y lo aturdimos en el silencio.
Bajarse del espejo y volver a ver si la tiznada instancia
del segundo mirar acaricia lo inútil de la noche en el día.
Respiración que rompe los muros de la última pregunta,
aquella que rueda como pedazo incidente, silencioso y arrugado.
Incidente como una carcajada que comienza con la saliva
del amanecer en tanto morada de las ruinas de la lluvia que mira
con ojos conocidos; silencio sin ningún tipo de adjetivos;
y arrugado como los aplausos que se le colocan al ojo cerca
de la inauguración de lo oscuro del barro sin métrica.
Insanable sentencia. Así, el fenómeno adquiere
un relieve sintáctico, semántico y fónico.
¿O acaso lo real no reclama tales características?
Los hechos, desgraciadamente, tienen que respetar
procedimientos por fuera del día a día y la plaza pública.
Así, el barro sin métrica intenta ser academia y así, una
vez más, fallan las categorías y la retórica poética.
En un lenguaje de intemperie, esplendoroso,
el último seglar vendrá a sanear el peticionario barboteo
como recado próspero que César Vallejo hendió en su vaguada.
  
(Del libro “Praxis”,
Ed. Barnacle, 2020,
Envío de Verónica Vega)

Lucas Peralta



Lucas Peralta (Avellaneda, Pcia. de Buenos Aires, 1977) Alfabetizador, Docente de Literatura, periodista y miembro del colectivo de educadores populares del Bachillerato Popular Roca Negra. Becario del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini en el Departamento de Literatura y Sociedad. Publicó: “Raúl González Tuñón: Otras imágenes del verso, Reflejo e invención” (en colaboración con Leonardo Candiano) en Por Tuñón, CCC Ediciones, Buenos Aires, 2005; Boedo. Orígenes de una literatura militante. Historia del primer movimiento cultural de la izquierda argentina. CCC Ediciones, Buenos Aires, 2007; “La patria y la escritura. El compromiso artístico y la militancia política. Literatura política y realidad argentina. El caso Viñas”. En Imágenes, poéticas y voces en la literatura argentina: fundación e itinerarios. Del Centenario al Bicentenario. CCC Ediciones y Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 2010; y “Reunión”: Elementos y procedimientos en el momento de contar la realidad. En Escenario móvil. Cuestiones de representación. Susana Cella (Directora). Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2012, Escombros (Barnacle, 2017) y Praxis (Barnacle, 2020.)

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