miércoles, 31 de diciembre de 2025

FIN DE AÑO



...Y sí, (Y acá siguen algunos lugares comunes): "se nos fue el año nomás, "no hay nada que hacer", "nada como el tiempo para pasar" , "ya vendrán tiempos mejores", "es la esperanza que nos queda", o: "fue un buen año , “Fue el peor año” pero el que viene va a ser mejor...o peor", "al menos estamos vivos", "la vida sigue", o:   "el show debe continuar", "Ya no da para más; "lo que nos espera", "habrá que seguir resistiendo", "habrá que luchar", "roguemos para que algo cambie", etc.  

 

...Todas esas cosas que decimos en estas fechas y todas esas cosas que hacemos; festejar, encontrarnos, despedirnos, brindar; el balance imposible que hacemos de lo que pasó durante el año y de lo que podría pasar con el que llega, cosas que necesitamos desear. Como si en un par de días, las cosas no fueran a seguir como hasta ahora, o peor, durante un año o más, aunque esperemos que no.

 

FELIZ AÑO NUEVO a todos los lectores que me han acompañado todos estos años, a todos los seguidores de esta Biblioteca virtual, realizada en soledad, a puro pulmón, desde hace ya 17 años; con las mejores intenciones, de difusión de los poemas o textos que considero legibles, significativos o imprescindibles, por el simple placer de compartir con ustedes las cosas que leo y me gustan; también a todos los lectores ocasionales, a todos los lectores que estuvieron, y también, a todos los lectores que vendrán. A los colaboradores. Felicidades, a todos.

 

Como todos los años, la Biblio. entra en receso durante los meses de enero y febrero, meses en los que permanecerá inactiva; nos reencontramos en marzo. Mientras tanto, los invito a leer o releer las entradas ya publicadas.

 

Les dejo un saludo afectuoso y mis mejores deseos para el 2026.

 

Marcelo.


 

domingo, 28 de diciembre de 2025

De: OTROS VERSOS (1972-1980)

 


Hipótesis II

Al parecer
no hay que decir Italia
sino el Desplome.
Es un hecho que se alarga, urge estudiarlo
hasta que estemos vivos, después será imposible.
El tiempo mismo se vería afectado;
si no hay lo desplomable,
¿qué más podría ofrecernos? Es un tema
para ser incluido en la orden del día.
 
 
 
Alumna de las musas
 
Llena tu cofre con tus cármenes
sagrados o profanos niña mía
y tíralo
a una corriente que lo lleve lejos
para después dejarlo aprisionado
y medio abierto entre las piedras. Alguien
tal vez rescatará una hoja o dos,
quizá no las mejores, mas ¿qué importa?
El paladar, el gusto de los Dioses
no se parece al nuestro y acaso valga menos.
Lo principal es que del hervidero
asome alguna cosa que nos diga
no me conoces, no te conozco; y sin embargo
nos ha tocado en suerte la divina locura
de estar aquí y no allá,
vivos o dizque tales, niña mía.
Y ahora parte y que no esté excesivamente
cerrado tu equipaje.
 
 
 De: DIARIO PÓSTUMO (1969-1979)
 
 
En el jardín
 
Desciendes por el bulevar
y te domina un cielo azul
y veraniego. Una nube
blanca de linos, a tu llegada,
refresca la canícula.
Nos sentamos en el banco de siempre.
De golpe un soplo de viento
y se arremolina tu sombrero de paja.
Lo atrapas, te sientas.
El ala del gran pino de mar
cual vela desplegada nos empuja.
Quisiéramos bordear
toda la costa partiendo de esta orilla,
llegar en un dúo de nombres, de recuerdos,
hasta Nervi.
Pero el sol ya declina,
difunde su esplendor con rayos débiles,
desaparece, vuelve, y el recuerdo de ocasos
iguales duplica el horizonte,
traduce en otros días
este fugaz instante que se esfuma.
Ahora también el viento calla.
 
 
 
PUESTO que admiras mi tendencia
a tomar con humor las molestias
cotidianas, confieso que de viejos,
cuando se toca el fondo, la ironía
es el único modo
de evitar ser sorprendidos
con el rostro agrisado por el dolor.
In tristitia hilaris, me repito.
A menudo el hombre se engaña a sí mismo,
es la perenne fuga del presente:
único escudo contra los males.
 
 (Del Libro: “Poesía Completa”,
Galaxia Gutenberg, 2006)
 
Eugenio Montale
 (Italia, Génova -1896-Milán-1981)
 
(Traducción: Fabio Morábito)
 
 
De: Altri Versi
 
Ipotesi II
Pare
non debba dirsi Italia ma
lo Sfascio.
È un fatto che si allunga, urge studiarlo
finché si esiste, dopo sarà tardi.
Il tempo stesso ne sarebbe offeso;
mancando lo sfasciabile che cosa
potrebbe offrirci? È un tema che va messo
all’ordine del giorno.
 
 
Alunna delle Muse
 
 
Riempi il tuo bauletto
dei tuoi carmina sacra o profana
bimba mia
e gettalo in una corrente
che lo porti lontano e poi lo lasci
imprigionato e mezzo scoperchiato
tra il pietrisco. Può darsi che taluno
ne tragga in salvo qualche foglio, forse
il peggiore e che importa? Il palato,
il gusto degli Dei sarà diverso
dal nostro e non è detto che sia il migliore.
Quello che importa è che dal bulicame
s’affacci qualche cosa che ci dica
non mi conosci, non ti conosco; eppure
abbiamo avuto in sorte la divina follìa
di essere qui e non là, vivi o sedicenti
tali, bambina mia. E ora parti
e non sia troppo chiuso il tuo bagaglio.
 
 
 
De: Diario Postumo
 
Nel giardino
 
Discendi dal gran viale
e ti sovrasta un cielo
azzurro estivo. Una nuvola
bianca di lini rinfresca
la canicola al tuo arrivo.
Ci sediamo sulla solita panchina.
Poi d’un tratto un soffio di vento
e la tua paglia comincia a turbinare.
L’afferri, ti risiedi.
L’ala del grande pino marino
come vela spiegata ci trascina.
Vorremmo bordeggiare
da questo litorale tutta la costiera,
giungere in un duetto di nomi, di ricordi
fino a Nervi.
Ma il sole già declina,
diffonde il suo lucore in raggi obliqui,
dispare, torna, e la memoria di sere
uguali raddoppia gli orizzonti,
traduce in altri giorni
quel momento fugace che scompare.
Ora anche il vento tace.
 
 
SICCOME ammiri la mia tendenza
a reagire con humour alle noie
quotidiane, confesso che da vecchi,
quando si tocca il fondo,
l’ironia è il solo modo
per non farsi sorprendere
col volto ingrigito dal dolore.
In tristitia hilaris, mi ripeto.
Sovente l’uomo inganna se stesso
è la perenne fuga dal presente:
unico schermo ai mali.
 
 
Pueden LEER la biografía, ensayos, textos y más poemas en entradas anteriores.


viernes, 26 de diciembre de 2025

CUADERNO DE CUATRO AÑOS (1973-1977)




  

La poesía
(En Italia)
Desde los albores del siglo se discute
si la poesía está dentro o fuera.
Primero ganó el dentro, luego contraatacó duramente
el fuera y con los años se llegó a un forfait
que no podrá durar porque el fuera
está armado hasta los dientes.
 
 
 
Desván de trastos
 
No sé dónde oculté tu foto.
De haber aparecido me hubiera visto en líos.
En ese entonces creía que sólo las mujeres tenían un alma,
y sólo si eran bellas, para los hombres el vacío absoluto.
¿Para todos... o hacía una excepción para mí?
Tal vez lo hacía a medias. Yo era un encendedor
al que le falta gas. Una que otra chispa a veces,
que sólo duraba un segundo.
La instantánea no era muy buena:
un rostro en primer plano, el pelo revuelto.
De ti ya no se supo nada y yo me abstuve
de posibles, improbables pesquisas.
Hoy sólo existe el múltiplo, el tumulto.
Si vale el termitero, ¿tiene sentido la termita?
Pero entre tanto quedaba una nube, la de tu pelo
y esos ojos inocentes donde todo cabía
y hasta más, eso que jamás sabremos
nosotros los hombres provistos de briquets,
de luces nunca.
 
(Del Libro: “Poesía Completa”,
Galaxia Gutenberg, 2006)
 
Eugenio Montale (Italia, Génova -1896-Milán-1981)
 
(Traducción: Fabio Morábito)
 
La poesía
(In Italia)
 
Dagli albori del secolo si discute
se la poesia sia dentro o fuori.
Dapprima vinse il dentro, poi contrattaccò duramente
il fuori e dopo anni si addivenne a un forfait
che non potrà durare perché il fuori
è armato fino ai denti.
 
 
 
 
I ripostigli
 
Non so dove io abbia nascosto la tua fotografia.
Fosse saltata fuori sarebbe stato un guaio.
Allora credevo che solo le donne avessero un'anima
e solo se erano belle, per gli uomini un vuoto assoluto.
Per tutti... oppure facevo un'eccezione per me?
Forse era vero a metà, ero un accendino
a corto di benzina. A volte qualche scintilla
ma era questione di un attimo.
L'istantanea non era di grande pregio:
un volto in primo piano, un arruffio di capelli.
Non si è saputo più nulla di te e neppure ho chiesto
possibili improbabili informazioni.
Oggi esiste soltanto il multiplo, il carnaio.
Se vale il termitaio che senso ha la termite.
Ma intanto restava una nube, quella dei tuoi capelli
e quegli occhi innocenti che contenevano tutto
e anche di più, quello che non sapremo mai
noi uomini forniti di briquet,
di lumi no.
 
Pueden LEER la biografía, ensayos y más poemas en entradas anteriores. 


 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

NAVIDAD

 


Para eso fuimos hechos:
Para recordar y ser recordados
Para llorar y hacer llorar
Para enterrar a nuestros muertos
Por eso tenemos brazos largos para los adioses
Manos para tomar lo que fue dado
Dedos para cavar la tierra.

Así será nuestra vida:
Una tarde siempre por olvidar
Una estrella apagándose en la sombra
Un camino entre dos sepulcros—
Por eso necesitamos velar
Hablar bajo, pisar suave, ver
A la noche dormir en silencio.

No hay mucho que decir:
Una canción sobre una cuna
Un verso, tal vez, de amor
Una oración por quien se va.

Pero que esa hora no olvide
Y por ella nuestros corazones
Se dejen, graves y simples.

Pues para eso fuimos hechos:
Para confiar en el milagro
Para participar de la poesía
Para ver el rostro de la muerte.
De repente nunca más esperaremos...
Hoy la noche es joven; de la muerte, apenas
Nacemos, inmensamente.



Vinicius de Moraes

(Traducción de Rodolfo Alonso)

POEMA DE NATAL


Para isso fomos feitos:
Para lembrar e ser lembrados,
Para chorar e fazer chorar,
Para enterrar os nossos mortos -
Por isso temos braços longos para os adeuses,
Mãos para colher o que foi dado,
Dedos para cavar a terra.
Assim será a nossa vida;
Uma tarde sempre a esquecer,
Uma estrêla a se apagar na treva,
Um caminho entre dois túmulos -
Por isso precisamos velar,
Falar baixo, pisar leve, ver
A noite dormir em silêncio.
Não há muito que dizer:
Uma canção sôbre um berço,
Um verso, talvez, de amor,
Uma prece por quem se vai -
Mas que essa hora não esqueça
E que por ela os nossos corações
Se deixem, graves e simples.
Pois para isso fomos feitos:
Para a esperança no milagre,
Para a participação da poesia,
Para ver a face da morte -
De repente, nunca mais esperaremos...
Hoje a noite é jovem; da morte apenas
Nascemos, imensamente.


Vinicius de Moraes. Poeta, diplomático y compositor brasileño,uno de los principales promotores de la MPA (Música poplar brasileña). Nació en 1913 en Río de Janeiro. Poeta y cantante, en 1933 publicó su primer libro de versos, Caminho para a distancia. Trabajó como periodista, crítico y censor cinematográfico, y fue cónsul de Brasil en Los Ángeles y Montevideo.También fue abogado. En 1938, viajó a Inglaterra, estudió Literatura Inglesa en Oxford y posteriormente ingresó a la vida diplomática prestando servicios en Estados Unidos, Francia y Uruguay. Conoció a Antonio Carlos Jobim, en 1959, iniciando una amistad y una colaboración que tiempo después, con la incorporación de João Gilberto daría lugar a un movimiento de renovación en la música brasileña, la bossa nova. Con Jobim, compuso su más celebre canción, Garota de Ipanema, entre otras célebres canciones. También trabajó con Carlos Lyra, Francis Hime, Edu Lobo, Chico Buarque, Pixinguinha, Ary Barroso, Adoniram Barbosa, Toquinho y Baden Powell. Con este último compuso las afrosambas, inspiradas en la tradición cultural y musical de Bahía. En 1962 publicó Para vivir un gran amor, un gran compendio literario a medio camino entre la poesía y la crónica. El día de su muerte, el 9 de julio de 1980, la prensa tituló: "la música popular entra en el Paraíso". Famoso gracias a la música, siempre prefirió, no obstante, ser reconocido como poeta.




domingo, 21 de diciembre de 2025

NO HABLES TAN RÁPIDO DELANTE DE LA NOCHE

 


XX
 
entre nacer y morir
me voy quedando sin orillas
como el panadero
por el soplo
cada uno de mis pelos se alarma
se desprende con semillas que alejan
desconsuelo y risas  
¡es ahora panadero!      ¡es ahora
en que el viento nos deshace
que nuestras almas bailan!
 
 
 
XXIII
 
esta desesperada delicadeza de vivir
bordeando los nombres de las flores
de un jardín que desaparece
esta cortesía de la penumbra
que vela y devela lo justo
para resguardar una voz que se levanta
encorvada por su larga pregunta
esta paciencia resbalosa del cielo
en el que todo se desliza
y se pierde en la callada inmensidad
esta piedad humilde de los días y las noches
que aran la tristeza     remueven sus clavos
separan una y otra vez
las tablas de la cruz
que en mí se forma
 
 
 
XXVI
 
te confío no lo que digo
sino lo que siembran entre líneas los pájaros
el peligro radiante de la belleza
la danza de los rodeos del río
te confío el espanto de los pescadores
que muerden el anzuelo
también yo tengo un anzuelo
clavado en el paladar
por eso cualquier cosa que diga
se la llevará el mar
se la llevará el olvido
te confío la madeja que rodó
del regazo de mi madre
el camino delicado de su hebra
seguirá deshaciéndola
hasta que la punta (que nunca vi)
a mi muerte
se anude
 
 
 
XXXII
 
la vejez es algo que nunca imaginé
quizá porque siempre estuvo en mí
junto a mis otras edades
ella no va a imponerse sobre las otras
veo que sus manos huesudas
toman la mano de una muchacha joven
que alguien soltó hace mucho
y andaba perdida desde entonces
en mi despaciosa y vieja soledad
 
 


LIX

cuando abrí la ventana oscura
encontré mi cuerpo separado
del gran cuerpo sin bordes
que yo sintiera temblar en todas partes
ningún amante tocó ese cuerpo que tuve
y perdí en el desguazadero
pero me vieron pasar unos caballos
y levantaron las orejas de las palabras
rápidas me rodearon
sus patas nerviosas
dispuestas a saltar
del cuerpo cercenado
a mi cuerpo verdadero
 
 

LX
 
algo brilló
una súbita algarabía
es mi mejor momento
-me atrevo a decir-
­se habían ido las cuatro letras del amor
y ahora vuelven a reunirse
multiplicadas           trashumantes
ahora el amor tiene tantas letras
como cosas vivas
con las que tropiezo o sueño
una dichosa turbación el amor
deslumbra y me abriga
contra el viento desolado
que no ha cesado de soplar
 
 
 
CX
 
no me cuentes la historia de tu vida
sólo los pormenores    esas cascarillas
que escapan de la trama de los sucesos
ligados por un hilo grueso    arrogante
contame los sobresaltos de una dicha
aunque ella rápido esconda la punta de su hebra
no rememores las dentelladas del desamor
no rememores lo que hubo de suceder y no fue
contame la vida que bulle en tus fallas
las revueltas del viejo molino
cómo mezcla tus lágrimas al agua de los sueños
contame si escuchaste el mar
cuando alguien vino de otro siglo
sólo para darte la palabra lucero
contame sobre el nudo que soltaste de la historia
de su estaca      y cómo arrojaste
una miríada de preciosos detalles
semillas de las que brota algo
que quizá no alcances a conocer
pero cambia los acordes de tu memoria
y suena otra música
una que hace bailar tus palabras
en mi oído
 
 
(Del libro homónimo,
Hilos Editora, 2024)

Dolores Etchecopar

 

Dolores Etchecopar nació en 1956, en Buenos Aires, Argentina. Publicó los siguientes libros de poesía: Su voz en la mía (Ediciones Corregidor, 1982), La tañedora (El Imaginero, 1984), El atavío (El Imaginero, 1985). Notas salvajes (Editorial Argonauta, 1989), Canción del precipicio (Grupo Editor Latinoamericano, l994-) El comienzo (Hilos Editora, 2010), El cielo una sola vez (Hilos Editora, 2016), El deslumbramiento (Hilos Editora, 2019), y una antología de su obra: Oscuro alfabeto (Ruinas Circulares, 2012); su poesía integra numerosas antologías nacionales y de otros países del mundo. Fue integrante del Colectivo de Acción Poética El pez que habla, en el que se exploraron nuevas modalidades de la oralidad en la lectura de poesía. Desde el año 2010 dirige Hilos Editora, sello de poesía, en las tapas de cuyos libros aparecen algunos de sus dibujos y pinturas.

 

Pueden LEER más poemas en entradas anteriores.



viernes, 19 de diciembre de 2025

PADELETTI POR ZABALJÁUREGUI



DEMETRIUS ON STYLE”

Hugo Padeletti


Es la seda o la vida. La crisálida

muerta, la abolida

mariposa

son residuo. El poema

es otra cosa. Es,

de pronto,

su propia mariposa.

 

Lo primero es la hebra. Lo que sigue

-acogido o cambiado,

reducido, realzado, dividido,

en eco o en contraste-

depende. Largamente

se rehace. Si vive,

sobrevive.

 

Suele ser caprichosa

la punta, una ocurrencia

casual:

el vuelo de una mosca, los humores

del mar, un pensamiento

de Marco Aurelio. Acaso,

jubiloso, un monumento

de retamas en flor -la inteligencia

de su ahora amarillo.

Y basta. Lo segundo

es saber detenerse. La homilía,

el despliegue previsto, lo rotundo

simétrico

es coturno. El que escucha

se adelanta. Los puentes

discontinuos,

al reves,

valorizan el salto.

 

      Diría, pese a Horacio,

a tal cuerpo otros miembros:

delfines en los bosques, jabalíes

en el mar e imprevistos

de púrpura. El poema

respira por sorpresa. Cada pausa

lo deja renacer,

le incorpora silencio -ciertas islas

son el agua.

                   Demetrio

definía el estilo

que me gusta como árido. Estilo

de semillas, diría,

fertilizante:

               ‘MULTA

PAUCIS’.

Las órdenes son cortas, los lamentos

son largos, las semillas

son árboles.

 

Volvamos

a las orlas de púrpura, a las astas

de ante, al engastado

de granates. ¿Son gratuitos?

El lugar del poema

es la atención, el foco. Donde nace,

allí renace. Halos

de oro, campos

de gules, lemas

morales -el botín

de la urraca-

son anzuelos.

 

             Son redes, estas rutas

cifradas

cuyo anverso es tapiz.

                                Del país

de la seda sinuosas caravanas

trajeron esta muestra

 

donde duermen dragones.


Hugo Padeletti (Argentina; Santa Fe, 1928 - Buenos Aires, 2018)

Pueden leer más poemas de Padeletti en entradas anteriores.

 

 

Sobre “DEMETRIUS ON STYLE”

por Horacio Zabaljáuregui


Horacio Zabaljáuregui nació en América, Provincia de Buenos Aires en 1955. Estudió Letras en la UBA. Formó parte de la revista y editorial Último Reino. Pu­blicó los libros Fragmentos órficos (1981), Fondo blanco (1989), la última estación del mundo (2001), Querella (2006) y América (2014). Enseña en la Universidad Nacional de las Artes y fue editor en el Fondo de Cultura Económica de Argentina.

 

(De la revista N°43,
Hablar de Poesía,
Bs.As., 2021)

 

 

 

“Demetrius on style” es un poema de Hugo Padeletti (1928- 2018) publicado en 1974, en el que el poeta vuelve sobre su oficio, despliega paciente y lúcido sus procedimientos e inscribe su poética en una genealogía. Labra así, en su escudo, la cifra de un estilo, los emblemas de su arte.

En principio, este es uno de los poemas en los que Padeletti no incorpora formalmente el título en el cuerpo del texto. Sobre el estilo -el tratado de retórica y crítica literaria escrito por De­metrio de Falero en la Grecia helenística entre el siglo III a. C. y el I de esta era- es citado en inglés, lengua en la que segura­mente lo leyó el poeta y que, en todo caso, es una manera de inscribirse y reconocerse en una tradición, la de los clásicos, pero también en la tradición de la lengua inglesa. En el poema, el retórico griego se vuelve Demetrius y, junto con el latino Horacio, constituyen las referencias a la preceptiva clásica que aparecen allí. En ambos casos a contrapelo, contraviniendo la prescripción del autor de las Epístolas quien, en su poética, la famosa Epístola a los Pisones, recomienda tanto al pintor como al poeta que la obra no debe estar compuesta por partes que no tengan una coherencia, pues está necesariamente sometida a la ley de la unidad temática y de la armonía de sus partes: “Me afano en ser breve, me hago oscuro; nervio y aliento faltan al que persigue la ligereza; otro, buscando lo sublime, cae en la ampulosidad; se arrastra en la tierra el prudente en exceso y el temeroso de la tempestad; el que desea trocar un tema sencillo con prodigios, pinta un delfín en los bosques, un jabalí en las olas. El evitar un fallo lleva, si se carece de arte, a un vicio.’’

Padeletti escribe:

“...Diría, pese a Horacio,

a tal cuerpo otros miembros:

delfines en los bosques, jabalíes

en el mar e imprevistos

de púrpura. El poema

respira por sorpresa. Cada pausa

lo deja renacer,

le incorpora silencio -ciertas islas

son el agua...”

 

Padeletti revela su recurso: en principio, reconoce su arte para evitar el vicio o lograr virtud de lo contingente, de lo im­previsto, “esa hebra o punta caprichosa” de todo comienzo de escritura a la que refería un poco antes.

En lo que respecta a Demetrio, este examina cuatro clases de estilo: el llano o sencillo, el elevado, el elegante y el fuerte o vi­goroso, y los cuatros vicios que son la contraparte de estos. Para el estilo sencillo, su defecto es el “estilo árido”, cuyo vicio está en la composición típica de la estructura aforística que acumula proposiciones, vocabulario trivial y un pensamiento afectado. Padeletti por su parte escribe:

 

“...Demetrio

definía el estilo

que me gusta como árido. Estilo

de semillas, diría,

fertilizante:

              “MULTA

PAUCIS...”

 

He aquí un segundo elemento de la poética de Padeletti, una divisa en el escudo de su estética: ese “lo mucho en lo poco”; el valor del epigrama, como disparador del poema, el poder ger­minal de la frase, las resonancias de un refrán o una palabra.

El poeta evoca el resto, el residuo que ha transmutado en poema: “El poema / es otra cosa. Es, / de pronto, / su propia mariposa.” Se abandona la crisálida, pero también la mariposa que suscitó el poema, y la metamorfosis se lleva a cabo en el lenguaje: “Es la seda o la vida...”

El comienzo es la ocurrencia, el surgimiento caprichoso de la hebra que será tapiz. Una contingencia llama la atención. Ad­viene a la atención, que es para el poeta “el lugar del poema”. En esa extática contemplación, el vuelo de una mosca, un pensa­miento de Marco Aurelio, o la retama, monumento del ahora, del presente, se despliega o se repliega, “en eco o en contraste / depende. Largamente / se rehace. Si vive, / sobrevive”.

En ese foco, en la contemplación puntual, inspirada, se com­pone la heráldica del oficio, se despliega el escudo con sus orna­tos, sus lemas morales, sus motivos de contrastes engarzados. Una poética debe -y aquí se hace con suprema maestría- plas­marse en un escudo: “Halos / de oro, campos / de gules, lemas / morales.”

Daniel García Helder en el número 14 de Diario de Poesía, en la reseña del libro Poemas 1960/1980, esbozó un escudo del linaje del poeta e imaginó sobre un campo de gules, una mosca de plata y debajo un dragón dorado sobre un campo de azur. La mosca simbolizaría el presente tautológico y omnipresente y el dragón la figura mitológica que en la tradición anuda el Ying y el Yang, la tierra y el cielo, lo masculino y lo femenino.

En su Demetrius, Padeletti no se remite a la simbología pro­fusa del rojo sangre (gules) o del dorado en la heráldica (en esta disciplina los colores presentan correspondencias simbólicas con un metal, un signo del zodiaco, un elemento, un ave, una flor, virtudes teologales y mundanas, etc.), sino que compone estéti­camente un estandarte. Es un poeta y también un artista plásti­co y elige los colores que prefiere.

Juega a cifrar, a ocultar (“emblema” es según su etimología griega “lo que está puesto dentro” o “encerrado”) a pesar de que no aluda más que a la pura forma. Del mismo modo que se adivina una leve ironía en poner como título del poema “Deme­trius on style”. Una puerta falsa. Acude a un retórico menor del período helenístico para fundar su clave poética sobre aquello que el griego descalifica: la aridez de un estilo.

Así, con la astucia de la urraca, se oculta esa palabra que trae la otra, “el motivo es el anzuelo”, diría parafraseando a Girri. De ese modo teje el poeta, ocultando el punto y levando redes que recogen aquello que se vuelve el anverso del tapiz. Allí, en un relieve del bordado, se entrevé el sueño del dragón, la figura demiúrgica que hace de la contingencia acontecimiento, palabra primordial que une cielo y tierra, potencia prodigiosa que de las semillas hace árboles.


 IMÁGENES: Fotografías de Hugo Padeletti (arriba) y de Horacio Zabaljáuregui (debajo).



miércoles, 17 de diciembre de 2025

PIEDRA AL PECHO


PREMONICION


Evoco la templanza de mis tías emparejando el mantel del desayuno. Mis tías aferradas a cepillos y esponjas. Mis tías decididas a alimentar sin pausa. Y la cantata aguda de un responso por los santos difuntos. ¿Era la pesadez lo que espantaba? ¿O la muerte aludida que llegaba de lejos? Con cierta lucidez yo advertía el futuro, el claro porvenir expresado en la mosca encima del mantel y la manteca.
 
 

ALABANZA

Pretendo escribir una alabanza, loas al sembrador de la lechuga, hacedor de tomates y cebollas.
También al perejil con su tímido verde, el perejil que sazona milanesas, lampreados.
El agua de la tierra que brotó en las macetas de los patios baldíos.
Pretendo escribir una alabanza al cocinero que calienta mi tumba.
 

LA POESÍA ACTUAL

A los poetas de la Incertidumbre
 
He visto la destrucción de los naranjos
y en el incendio
una triste magnolia compungida.
(¿Quién se robó el color de los cerezos?
¿Quién arrasó los pastos del poema?)
 
Alguien dijo
que matan estas plantas
con vapor rancio de poesía actual,
esa impotencia que eructa
contra el rugido del tigre
trampas de lodazal atrapa quejas.
 
Así se vio de lejos:
 
Un poeta lloviendo en las cenizas
para que la magnolia se transforme en naranjo.
 
 
TANGO
 
Nubes apretando la garganta,
cuchara vaciando las cuencas,
piedra apuntando la frente.
 
El huracán desatado.
 
El arenal levantado.
 
El granizo sobre un campo de algodón.
 
Y qué ganas en esta tarde gris.
Qué garúa, qué sauce, qué olvido.
 
El horizonte es el límite del llanto.
El horizonte es el llanto.
El llanto es el límite de la cosecha.
 
Y la acequia callada rumbo al río.
Y el río callado rumbo al mar.
Y el mar embravecido antes de la calma.
 
En esta tarde gris
desorbitado,
decapitado,
desorientado.
 
En esta tarde gris
qué ganas,
qué garúa,
qué sauce,
qué olvido.
 
 

LO QUE SE PUEDE VER
                                              A Manucho
 
Esa caricia sobre el piano
es una señal de serenidad:
ya no hay abandono ni inquietud
sino la certidumbre de estar en casa.
 
Lo que se puede ver
va más allá de la mirada.
Quizá sea la mano la que mira,
y si la opción está
entre la mirada y el ladrido
un perro bien llevado
no se permitirá más que un pestañeo
         en señal de gratitud.
 
Quizá por la caricia, quizá por el piano.
 
Quizá por la certeza de haber llegado,
por fin, para quedarse,
saliendo del silencio que aturdía.
 
 
 
KANDINSKY
 
La cuestión aquí es la despedida:
un pañuelito que se agita despacio
y una acequia por las mejillas.
 
Toda despedida es un pequeño luto,
como el negro de tu falda
o aquella tarde de domingo a la luz de la lluvia.
 
Algo de nostalgia también hay:
no por el pasado, sino por el futuro,
camino perdido entre malezas,
profecía que nunca ha de cumplirse.
 
Luego está la canción,
sea grillo, vals o chacarera,
candombe, acordeón o pajarito:
 
ruido impertinente que suena en el cerebro
sin que nadie lo llame,
justo cuando el pañuelo se agita
y las acequias desbordan
la lluvia, tu falda y el domingo.
 
La canción:
 
línea de fuga a lo Kandinsky
que pretende elaborar sus teorías
trazando una espiral:
 
punto en expansión por donde escapa el tiempo.
 
 
(Del libro homónimo,
Ed. Valparaíso,España,2013)
 Carlos J. Aldazábal (Salta, Argentina, 1974)
 
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