jueves, 12 de abril de 2018

ESCRITOS EN EL VIDRIO























VI

Escritos en el vidrio los nombres
de todas las mujeres de esta casa
de los lugares donde ellas fueron
de los hombres que las amaron
de los hijos que no tuvieron
                                        en los vidrios
                                        para siempre
la escritura en el agua
la escritura
el pezón
la escoba
escritos en el vidrio
                                        todos los adioses

escritos para siempre.



II

Los vidrios empañados trazan otra ruta
la casa quieta nadie cobra nadie exige
me paseo finalmente reina en los cuartos vacíos
la escoba dura contra la puerta
según decía la nona aleja las visitas
me demoro en lo oscuro
abro la blusa
mis dedos húmedos con frío arrastran palabras sobre el vidrio
abro la blusa
el pecho
los dedos
el pezón
puedo entregarme al silencio
escribo una piel que me falta sobre el cuerpo



III

Cada palabra escrita sobre el vidrio
dura sólo lo que dura
el amor también
las escobas duran más
barren arrastran crujen
siempre queda algo de una escoba
de los vidrios quedan las astillas
de lo otro mejor no hablar.




Liliana Campazzo (1959, Buenos Aires-Vive en Río Negro desde 1976)





martes, 10 de abril de 2018

RUTA 82




PERSONAS ARMADAS

Hay personas armadas.
Salen a la calle con armas
en la cintura, la cartuchera, la sobaquera.

Las personas armadas que lanzamos a la calle
gustan de abusar de las drogas, el poder,
los espacios ocultos, el sexo, el crimen y sus compañeros,
porque, digámoslo, así se educa a una persona armada.

Las personas armadas son obedientes,
matan sin preguntar, mueren sin protestar y
si no queda más remedio, van presas sin delatar.
Estos son requerimientos fundamentales
para ser una persona armada 
con todas las de la ley.




POR LA REBELIÓN

No te depiles. No te afeites.
Sé una mujer peluda, suave.

No te tiñas el pelo, no tapes tus canas.
No te pases la planchita,  no temas al frizz, no hace nada.
Sé una persona con cabeza.

No escondas tus tetas, no las encorsetes, no las encorpiñes
salvo por prevención a la violencia o el dolor.
Sé mamífera, de tus tetas viene el alimento que perpetuará a la 
especie.

No uses zapatos con los que no puedas correr el colectivo
o que te lastimen, te cansen, te incomoden.
Sé una mujer descalza antes que engrillada por tu propio 
calzado.

No te calles. Si a la audiencia no le gusta saberte crítica, 
divertida, cuestionadora, locuaz, buscá otros interlocutores.
Sé una mujer que piensa. Y no tengas reparos en mostrarlo.

No te maquilles. Distorsionar tus rasgos verdaderos
de acuerdo a pautas fijas de belleza no te hace hermosa.
Un clown también usa maquillaje.
Sé una mujer con cara de mujer.




Melissa Bendersky 





Melissa Bendersky poeta, periodista, escritora, productora cultural y editora argentina (Argentina, Bariloche, Patagonia, 1975).Estudió periodismo. Ha participado de la organización de varios encuentros de poesía. En los 90 fue parte de los encuentros La Luna con Gatillo, en su ciudad natal y formó parte del grupo de intervenciones poéticas Cuelga de Poemas (1993-2002. Bariloche, Buenos Aires, Alemania y España). Ha integrado la Editorial Independiente Ediciones del Diego (1997-2003, Capital Federal), que tiene cuarenta títulos de poesía editados. Es autora de los siguientes libros: Nido de ballenas (poesía. Editado por Ediciones del Diego, 2001); Palmeras (poesía e imágenes. Inédito); Mandíbula caliente (poesía narrativa. Inédito); Té y comentarios (poesía, Ilustraciones de Gabriela Herrera. Inédito); y “Ruta 82” en Editora Municipal Bariloche (2016). Sus textos se incluyeron en las antologías: “Marcas en el tránsito” (1995), “Neues von Fluss”, en alemán, de cuentos de escritores argentinos, uruguayos y paraguayos (2010); “Hijo e’pluma” (2013); “Poesía/Río Negro. Las nuevas generaciones” (FER- UNRN. 2015). Además escribe cuentos y relatos cortos. Dirige el suplemento literario "Así íbamos las fiestas" del portal digital Barilochense.com. Actualmente trabaja de correctora en EL Cordillerano.






domingo, 8 de abril de 2018

LOS MOCOS DE LA FURIA




La furia, como moneda que es, tiene dos caras: puede ser látigo sobre la avaricia de los mercaderes, pueden ser patadas contra las costillas del caído.
La furia, como máscara que es, tiene dos muecas; la del oprobio y la de Dios. Habrá que decir que nada se opone tanto y para siempre como las dos caras de una misma cosa, tal vez porque la diferencia es lo único que les da identidad. Soy cruz porque no soy cara. Soy Dios porque no golpeo a un niño.
Aunque de lejos sus ademanes se parezcan, hay diferencias constitutivas entre la una y la otra. A mí me gusta pensar en los motivos.
Los motivos de la furia que llamaré, provisoriamente, divina deben ser entendidos como metáforas. Furia que no tiene un destinatario específico, que no intenta someter a un individuo sino impugnar un mundo. Furia, en cierto modo, como una acción performática y estética que procura desbaratar la conciencia hegemónica, la idiotez hegemónica.
Y bien, aquella furia de mis 9 años quiso ser divina.
Y fue tan decisiva que aún perdura, y soy capaz de revivirla como si no hubiesen pasado 50 años desde la noche en que el flamante director de la cementera, llegó a cenar a mi casa.
Fue un acto de gentileza por parte de mi padre, jefe del laboratorio, que por entonces lidiaba con su reciente viudez y sus viejas deudas, severamente agravadas.
Mi abuela salió al rescate. La vi lavar acelga, picar bien finita la cebolla, la vi acumular una pila de panqueques, y cocinar la salsa con su estofado durante un tiempo considerable. La vi poner en agua jabonosa las flores de plástico para que lucieran como recién cortadas de un jardín imaginario. Y por último, la vi hacer malabares para llegar al postre.
¿Se acuerdan? Esa crema de vainilla, leche, azúcar, huevos, con canela a veces, o con cascarita de limón... Después de una cena silenciosa y tensa, llegó el postre y con él mi primer y peor día de furia.
El ingeniero director encendió un cigarrillo, asunto que en ese tiempo era plenamente admisible.
Tal vez por mi estatura, quien sabe. La cosa es que yo advertí el desprecio incipiente en el modo en que apartó de si la compotera de vidrio azul, generosa de crema de vainilla. Entonces apoyé la barbilla en la mesa, y me quedé observando, vigilando, segura de que se avecinaba un mal momento. Y, en efecto, llegó.
Fue exactamente cuando el ingeniero director, en un gesto ostentoso, apagó el final de su cigarrillo en la crema de vainilla que no había tocado, justo en el centro.
Mi abuela, agachó la cabeza. Mi mundo humillado. Así como recordaron la crema recordarán esas lágrimas que antes de resbalar, queman. Esa fue mi primera acción. Y de inmediato se desató una performance desquiciada.
Me paré y di un grito que debió ser incomprensible para los presentes. Grité, chillé. El grito tomaba aire y continuaba. Empecé a golpear el piso con los pies, y a manotear el aire. Me recuerdo como un animal, coceando y alzando el cogote. Indomable aun para mi padre que intentaba sostenerme.
"Hace poco que se murió la mamá", dijo mi abuela a modo de justificación. Del invitado no sé decir nada porque no lo veía.
Estuve sola en las cuatro esquinas de la asfixia, atragantada de palabras desconocidas, sacudida por el hipo, modelo de Edvard Munch, hija de Aguirre. Así, hasta que la chorreadura de mocos me detuvo en seco.
Mi abuela se disculpó por mí y me llevó al dormitorio. 50 años después no quiero realizar el movimiento de culpar a mi orfandad de aquella primera furia, no quiero quitarle a ese hombre ni un gramo de responsabilidad. Al revés, reivindico esa furia como un bautismo. Me aferro a ese látigo, sigo escribiendo con la barbilla sobre la mesa, y escucho el crujido de la brasa contra la ofrenda.

"A usted le hablo, señor, que lo invitamos a mi casa, yo pienso que si no le gustaba lo dejaba y listo, yo me lo comía después, porque mi abuela no tira nada, ni el pan duro, señor, que lo invitamos a comer canelones y usted apagó el cigarrillo en el postre que es difícil de hacer porque hay que estar revolviendo y revolviendo para que no se agrume, y después un secreto para que no se le haga cascarita arriba, porque si hubiera tenido cascarita usted no podía apagar el cigarrillo. ¿Viste abuela?, eso te pasa por esmerarte. Cuando estoy con la barbilla en la mesa es porque pienso, y ahora pienso que usted va a apagar el cigarrillo sobre la gente, o "disparen al negro" que es lo mismo, o se habrá desbarrancado o fueron los indios pata sucias... Cuando sea grande voy a cocinar el postre de vainilla, porque, señor de mierda, no todas las batallas hacen ruido".

(Tomado del Blog Eterna Cadencia,
13-11-2017)

No digo adiós.
Ustedes se irán.
Yo permaneceré reinventando el recuerdo de lo que han sido.
No digo adiós, aquí me quedo para contarlo todo.
Dice adiós la lechuza, el hombre, la piedra.
Yo no lo digo.
Debo permanecer y recordar al hombre, la piedra y la lechuza.
Yo no me olvidaré de ninguno de ustedes,
parte de mi rueda, balsas y colores.
No me olvidaré de nada ni de nadie
pues no puedo olvidar lo que me constituye.
Adiós, dirán. Y yo no diré nada.
Cuando todos se alejan, se queda la memoria sentada en una roca,
cuando todos descansa.
Aquí estaré, no digo adiós.
Si pasan junto a mí y me preguntan,
les contaré acerca de lo que fueron.
Si me ven sentada en una roca, componiendo mis versos, acérquense y pregunten.
Yo voy a responderles.
Pero luego no les diré adiós.
Porque, quieran o no, se quedarán conmigo.


(Fragmento de “Nakín y la eternidad”,
en Los días del fuego)

Liliana Bodoc




Liliana Chiavetta, conocida como Liliana Bodoc (Argentina; Santa Fe,  1958 - Mendoza, 2018) fue una escritora y poeta argentina que se especializó en literatura juvenil. Con su trilogía La saga de los confines se mostró como la revelación argentina en el género de la épica y la literatura fantástica; y sus libros fueron traducidos al alemán, francés, neerlandés, japonés, polaco, inglés e italiano. Con su novela El espejo africano, obtuvo el prestigioso premio Barco de Vapor en 2007.






viernes, 6 de abril de 2018

INTIMIDAD DE LOS PÁJAROS



                                                                                                   Voy al encuentro que traspasa el                                                                                                                                           grito del armario.
                   A mí, la sangre en el frasco de vidrio,
                       eso no me corresponde.
 LA TAPA        


Despedí las criaturas de tu casa, 
te asustó verme tan mía.
Vos querías de mi cuerpo
la conservación
y todas las noches ibas fanáticamente a
corroborar que esté bien cerrada
la tapa del frasco.

Yo despertaba con claustrofobia,
Entonces me decías:
   
                -es para el amor,
               para que no se evapore.



ANTÍLOPES

Dónde hay que soplar la aguja para
hilvanar las partes,
el puño, la cartera, la espalda, 
todo se me separa.
Ya no importa que se escape
algún astronauta del huevo,
yo sólo quiero Ver
la distancia entre las rocas
sobre el mar, esquivar la corriente
de antílopes y pescar
algún pececito de color salmón.
Qué despacio se acerca a 
tocar mi ombligo 
tu lengua, la espuma
cristalina de tu lengua.
Pájaro de buen augurio,
brillan tus dedos cuando
los metés en mi boca.


***


ESTIRÓ todos sus dedos para tocarla, adentro
el incendio fue grande.
La muchacha respira bocanadas de helio y vuela
con sus tetas de perlas marinas.

Hay silencios en las sombras que la acechan para
quitarle los animales del pelo y dejarla
calva como una olla.

En verdad Caperucita siembre buscó al lobo,
las flores para la abuela eran la excusa
para darle ventaja.


(Inédito, 2014)



Celestial Brizuela




Celestial Brizuela (Jujuy, Argentina, 1984). De formación autodidacta, experimenta con diversos lenguajes: stop moption  video instalación, maquetas, performance, poesía y música. El primer género que abordó fue la poesía, Integró la antología Poetas Argentinos de hoy de la Editorial de Los cuatro vientos. Estudió cine y realizó talleres de artes plásticas. En 2009,  publica su primer libro de poemas La intimidad de los pájaros que también cuenta con ilustraciones. Otras publicaciones: "Inéditos" Poemario (2014)  y Revista "Ácaro" publicación de textos (2014), etc.    



Nota: Los poemas y la biografía (parcial) fueron tomados de la  página personal de la autora.


miércoles, 4 de abril de 2018

LO QUE QUEDA






Queda de este amor una acción que se fue volviendo ritual
-repetición sagrada que adiestramos
para permanecer en una fuerza más poderosa
que nosotros mismos-:
cuando ya no tengo en qué pensar
fijo la vista en las cosas perdidas que dejaste
y tal vez ese acto, una y otra vez, que se anticipa y me aparta
sea el instinto de mortal que protege de lo que termina.
¿En qué momento pasan los restos a ser la riqueza,
la acumulación de lo que estamos destinados a perder?



(Tomado de la revista electrónica
Carapachay,  Mayo 2017)


III

en la pausa
una mano ofrenda granitos de arena
a una mano más pequeña

después, está la música

las teclas del piano ajan los dedos 
de alguien, que bajo una sombra
toca en canto de un cuerpo apagándose

hay días largos
cuando a las plantas les crece el primer brote
y los emigrantes se van,

las ramos de los árboles ya no resisten el peso.


(Tomado de "Última poesía argentina",
Ediciones en Danza, 2006) 

Victoria Schcolnik





Victoria Schcolnik (Buenos Aires, Argentina, 1984). Es Licenciada en Comunicación y desarrolla su obra como escritora desde 2005. Estudió pensamiento contemporáneo con la filósofa María Alejandra Tortorelli. Estudia danza con diversos maestros de distintas técnicas y estilos. Se formó en escritura creativa con la psicóloga y escritora Claudia Masin. Editó dos libros de poemas: El refugio (abeja reina, 2008) y Una tierra (curandera, 2011). Sus poemas están incluidos en la antología La última poesía Argentina (Ediciones en Danza, 2008). Organizó diversas producciones y ciclos poéticos y artísticos, como Entre árboles, poesía y música, dentro de las actividades culturales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Fue editora de la revista Ventizca –publicación que integraba arte, pensamiento, observación e investigaciones-; y co-dirigió, junto a Guadalupe Wernicke, VOCAL, una revista en formato de cd que integraba música y poesía. Desde 2009 dicta talleres de escritura creativa a niños y adultos. Tiene una novela corta en proceso de escritura, El peso del cielo.




lunes, 2 de abril de 2018

CON DIBUJOS DE LA VIRGEN NEGRA




















R.

¿Qué es todo
lo que no es nuestro?
no me ruegues que te deje y que me aparte de ti:
tu pueblo será mi pueblo, y tu dios mi dios.

Ruth le habla a la madre
de su hombre muerto
se hace la pregunta
que nace en la pregunta

cómo se regresa,
cómo se ilumina
lo que ya
imaginábamos vacío.


A.

Del tatuaje viejo estirado en la piel
el recién nacido se resbala
cae a sus manos como una bolsa vacía
nadie puso en ella un hijo
plantaron una granada
en su panza con dibujos
de la virgen negra.


D.

Como un cuervo negro
se deja flotar
sobre los hombres
que la abrieron como trapo

con la fragilidad
de cualquier cuerpo
atrapa en su hija
el único trofeo posible
de sus treinta
y tres años.


T.

Pude ver cómo se salvaba
cómo el centro de su historia
hundía natural
la culpa en el poema, un agujero negro
en el poema no pude ver cómo me salvaba
sigo entrenando
en el acto de ver espejos de colores en las cosas
y ver las cosas
en el eco interior
de una mente como pista
de despegue.


G.

La escuché balbuceando:
Piel virgen del barro, redime a este ayudante de tus huestes,
ata mis manos a las tuyas e imprime tu rostro en la mantilla
fina de mi piel virgen
por espalda ten piedad, mancíllame, mátame si
fuese necesario todo esto que no tengo, es tuyo:
dios mío, líbrame de ti.


K.

Si ella pudiera tocarte
te creería
pero sos igual a un espejo
del que nace
ella misma de otra forma
acaso en la sorpresa
de no reconocerse
alguna tarde logre ver
un detalle nuevo
espumoso
y nutrirse de la explosión de esa imagen.


Z.

Abrí, abrite,
dejá que la basura se transforme en otra cosa
me dijo Zully así
tus piernas pueden ser tu corazón
pero lleva la vida aprender, crecer
desde lo que no se conoce.



Guadalupe Wernicke




Guadalupe Wernicke. Poeta argentina. Nació en Buenos Aires en 1982. Es socióloga. Codirige Vocal, una revista de música y poesía para escuchar. Publicó los libros de poesía “Viboritas de mar” (Botella al Mar, Buenos Aires, 2007); “El deshielo (Alción, Córdoba, 2008;  “33 variaciones” (en colaboración con Verónica Pomerane y Alejandro Gelaz, 2010) y “Con dibujos de la virgen negra” (2013). Coeditó, junto a Victoria Schcolnik, la revista sonora de poesía “Vocal”. Integró el equipo editorial de la revista “Ventizca” y la editorial de poesía “Abeja Reina”. Coordina talleres literarios grupales e individuales en Tigre, San Isidro y Capital Federal. Actualmente está  trabajando en un libro de poemas: “Decathlon” y en su traducción a una obra de danza contemporánea.







sábado, 31 de marzo de 2018

PLAN BESTIA




















LO QUE ESTÁ EN EL MEDIO NO ES EL MAR

si importa todo
entonces
no importa nada,
a mí la boludez ya no me gusta
es un sabor, cómo te explico? vos sabés,
no soy mejor que antes
pero tengo mis límites
digamos que soy un campo
y que ajusté las cercas
eso,
o que soy un animal y admití
los preceptos de la domesticación,
eso que uno cree que es el corazón
se siente como una muela cariada,
porque vaya a saber qué fue de aquello
un robo,
un olvido,
un descuido
como el negativo de un truco de magia,
en un momento
dejás de tener lo que tuviste



AL TACO

hola, soy el volumen de tu corazón
no, mentira, soy la otra punta del mundo
a esto le falta frío o le sobra calor
acá es la fiesta?
llego a tiempo?
juguemos al condado del momento
juguemos al libro de quejas
juguemos, pero que se termine pronto
invento la historia de mi vida
y lo que queda
tiene más que ver
con el viento
que con vos
y digámoslo todo
uno de esos trips ultra copantes
todo lo que toco, lo toco
estoy a media cuadra de hacer cosas que no dan
hola, soy la sodita de tu sifón
basta
no es el disco lo que hay que cambiar
dejá, no te muevas, no vale la pena
basta
hice tope,
pensé que el mundo era otra cosa
y una vez pensé cosas mucho más dignas
pero
en qué momento pasó?
quién fue el último de todos nosotros
que olvidó qué es lo que importa?




Luciana Caamaño




Luciana Caamaño nació en Mar del Plata en 1984. Publicó Cocorita (Dársena 3, Mar del Plata 2006), Tres (Dársena 3, Mar del Plata 2008), Querida: ahora te llamás muchacho y Susie q (Sacate el saquito, Mar del Plata 2009), Desatinada: soberana del mambo (Ñasaindy cartonera, Formosa, 2010), No le digas que murió Chabrol! (Spyral Jetty, Buenos Aires, 2011), Los grados del escándalo (Sacate el saquito, Mar del plata 2013), Plan bestia (Neutrinos, La paz, 2015), Acá no (Liliputienses, Cáceres, 2016) con ilustraciones de Agustina Nat una serie de números del fanzine Tilinga on the rocks (La sala número 7, Mar del Plata). Algunos de sus poemas forman parte de diversas antologías como por ejemlo la de Poesía argentina del siglo XXI (Editorial Municipal de Rosario, Rosario, 2013). Algunos de sus poemas fueron traducidos al inglés y publicados en Palabras errantes, latin american literature in translation. Desde 2009 hasta la actualidad forma parte de la organización del Festival de poesía de acá que se realiza anualmente en la ciudad de Mar del Plata. Participó, en calidad de invitada del Festival internacional de Poesía de Rosario, Rosario, 2010, entre otros encuentros de poesía.






jueves, 29 de marzo de 2018

NOTICIAS DE LA BELLE ÉPOQUE

























Donde se cierra una puerta no siempre se abre otra.
Estos axiomas nunca funcionan
con certeza, pero cierta gente termina
haciéndoles caso. Anotan la doble oración
en una libreta, repasan la amenaza, absorben
la alegría de mostrarse fuera de límites.
En verdad, se trataba de un portón mal cerrado
un viejo garaje desde donde aún puede
olerse la densidad de un grupo de jóvenes
en su intento de darle nombre a una banda
de rock. El mundo se parecía y mucho
a este vapor caliente que atraviesa la ciudad;
los árboles apenas recortados por una bruma
venida de antiguos canales de riego, y donde
las estructuras parecieran formas ebrias,
ahora dispuestas como cáscaras de edificios
a medio deshacer, tras el choque entre
la imagen de la nueva fundación
y la raíz cuadrada de la antigua modernidad. Alguna
vez, la idea de usurpación pareció una fuente
propicia de materia prima, y por eso mismo
un grupo de talentos en vía de desarrollo
pertenece a un hormiguero que no se somete
a ninguna ley ni se deja planificar, y así
volverán a triunfar sobre una humanidad
oscura, e impenetrable. Los cambios
llegaron demasiado rápido. Ya los vecinos
no preguntan por la contaminación sonora,
y siquiera se muestran interesados
por los horarios de ensayo. Plantado
el fresno, ya sobrepasó el garaje; ahora
es sencillo pasar una aguja por un camello,
mientras el desierto interrumpe cualquier
trabajo esclavo. Pensabas que un árbol
jamás crecería a tu ritmo. No hay asunto
que no pueda sobrestimarse. Bien, los poemas
siempre vienen de otro mundo, y nadie
está preparado para ignorarlos, como si
amasáramos un sonido mixto, una estación
perenne, la puesta a punto de un instrumento
cuya sensación participa del abandono
repentino. Cerrá la puerta, porque todo cambió.
Las iglesias dieron un vuelco, y ahora son
depósitos de aire fresco. Los garajes
fueron arrancados de una lista de nombres
propios. Ya nadie toca música en ellos.
Mi respiración, y el aire que se fuga,
no parten de la misma novedad.




¿ES TAN DIFÍCIL HACERSE ENTENDER?

Si cuando se habla sólo se replica
es que nada estamos diciendo
de nosotros mismos. No se puede
uno refugiar en el arquetipo
del adolescente para comprender
qué le ocurre a un hijo por fuera
del control insuficiente de los padres.
Nada alcanza, apenas un abrazo.
Hoy me pidió uno mi hija, los dos
solos en la terraza de Radio Universidad.
El abrazo y la fuerza de ese abrazo son
el lenguaje de las carencias y la abundancia
que ellos desean recibir. Quieren oler
qué se siente estar dentro del padre.
Lo que percibimos, eso creo, es que ese
abrazo será insuficiente para quien lo recibe,
porque se vuelca sin miramientos detrás
de una lengua pre-digerida. Debo definir
más cosas de las previstas, antes que sean
asunto consumado. Y porque a una persona
se le puso un nombre para que marche,
no para que refracte en su semilla.



Mario Arteca





Mario Eduardo Arteca nació en La Plata, Argentina, en 1960. Trabaja como periodista. Publicó: "Guatambú", "La impresión de un folleto", Bestiario búlgaro". En antologías: "Jardim de Camaleoes" (San Pablo, Brasil); "Actual Triantología" (Homúnculus, Lima); "Naranjos de fascinante música" (Libros de la talita dorada, City Bell) y "Pulir huesos" (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona). Publicó críticas en ya desaparecido Diario de Poesía, y algunos de sus textos fueron recogidos en "Mandorla", publicación anual de la Universidad de Illinois, y en Hispanic Poetry Review, de la Universidad de Texas, entre otros. La editorial VOX edito en 2008 su libro "Cinco por uno". En 2009, la editorial mexicana Bonobos publicó"Géminis" y la chilena La Calabaza del Diablo, "Nuevas impresiones"; siguieron los libros: La orquesta de bronces (Goles rosas, Mar del Plata, 2010); el pekinés (Determinado rumor, 2011); Vinilo y Circular (ambos, en Lumme editor, Sao Paulo, Brasil, 2012); Géminis (Vox, 2012); El pronóstico de oscuridad (2013); Hotel Babel (2014) y Noticias de la belle époque (2015), entre muchos otros.  Fue traducido al inglés, alemán, francés y portugués.