lunes, 9 de abril de 2012

RESONANCIAS RENUENTES
















-Algunos fragmentos-


la ciudad
la ciudad
se recuesta sobre
el río
y los riachos
sobre islas
pero más bien
sobre un campo liso
llano
sin sobresaltos
una especie de descanso
¿de qué fatiga?

la hicieron de a poco
pusieron los mojones
las marcas iniciales
cuatro siglos atrás



sobre un desierto
sobre un vacío
las tierras eran muy fértiles
no un desierto
entonces
sino campos extendidos
sin surcos
sin gente
hombres vinieron luego
los árboles enhiestos
endulzaron por momentos
aquellas ráfagas
de viento despiadado
y rebajaron
en parte al menos
las desmedidas rachas
de calor
atenuaron
la amenaza
de locura



mosquitos
mosquitos
con aguijones
agresivos
desvelaron
las tardes
y las noches
y hubo caballos
salvajes
con las crines
al viento
inalcanzables
en la llanura abierta

estos fueron
los primeros pobladores
dieron color a aquellas soledades
los colores
de su pelo variado
colores que se alojaron
en la retina



los hombres
las palabras
el ganado
fueron ganando
ese espacio silvestre
palabras primarias
llegadas de todos
los suburbios
sirvieron al principio
para intercambiar desdichas
para resistir
las embestidas de la
extensión
y el desamparo

no es posible
olvidar ese comienzo
está enredado en las vueltas
y revueltas de la sangre
en los primeros sobresaltos
del corazón
también en los relatos
primordiales
aquellas búsquedas
eran tropiezos sucesivos
repletos de horror
y de coraje
así se fue gestando
aquel sonido
de la palabra
bárbara
un incipiente perfil
que luego forjó
la diferencia



es más difícil
penetrar
que describir
alcanzar el nudo
la semilla
la claridad sutil
que se resiste
las palabras huyen
se esconden
o se prestan fácilmente
a repetir lo visible
construir afinidades
extraer la médula
revelar los tonos
secretos
es otro cuento



la copia
sí la copia
es el primer escalón
cuesta crecer
si no hay raíces
un aire diferente
no alcanza
tampoco un cielo
como aquél
tan limpio
y despejado

al principio
las palabras
son sólo herramientas
de trabajo
se resisten a los requerimientos
sutiles del amor
por ejemplo
a las demandas
internas

muy cerca de allí
un coro de pájaros
negros grises de pecho
colorado ofrecía sonidos
desconocidos
golondrinas al comienzo
del verano
lechuzas palomas y caranchos
hacían temblar el aire
liebres zorros y avestruces
llenaron los campos llanos
fueron los espontáneos
pobladores de esas tierras
desiertas
ríos de la región
arroyos pedregosos
lagunas y bañados
más un río mayor
que viene de muy arriba
y que regula el comportamiento
de estas aguas
crecidas y bajantes
responden a su impulso
crea y suprime islas
con una furia de ruidos
y de rabia

la historia es breve
los latidos de la historia
apenas duran
aunque parezcan esenciales
tempestades
son apenas una brisa
un soplo fugaz que se apaga
con los días

mejor subir la cuesta
abrazar la luz del horizonte
atrapar el ritmo de la canción
apresar el silbido ronco
de la urraca
los vértigos imprevisibles
del vencejo

la historia
la historia
que no te atrape
sustituir su correntada
con los asomos
de la intimidad
o la fractura de la pasión
vale más el desaire
el desencuentro
la pena de amor
o el abandono que no
tiene peso
conservar vivo
el corazón que padece
vivo el ardor
de la sangre
y ese calor que cubre
el cuerpo
y lo despierta



no es el otoño aún
no priman los días
opacos
lentos
los cielos ligeramente
desgarrados
con nubes que deambulan
sin destino fijo
no es el otoño
aunque quisiera

lo que viene
es el rojo encendido
del verano
esa desmesura
que sólo en el alba
se atenúa
para el día queda
un fragor que humilla
los perros
con la lengua afuera
buscan la sombra
las vacas huyen del sol
y de las moscas
se cierran los postigos
que no entre el incendio
de las calles
los hombres intentan
escapar de estos rigores
con una charla insulsa
a la hora de la
siesta
se animan uno a otro
se olvidan en el recuerdo
rememoran otros veranos
inhumanos
los pájaros abatidos
abren sus picos
la arena de las calles
absorbe el sol
lo entierra en su
entraña
que a su vez derrama
más fuego
algunos chicos
desentendidos
corren detrás de una
pelota pobre
la magia que salta
y rueda
burlan en su carrera
cualquier indicio
de realidad
la realidad
la realidad
una manera de mirar



te gustaría saber
algo más sobre
la muerte
lo que sabés no basta
los días se suman
el hilo suspendido
en el aire
se agita
y desvanece
muestra su palpable
finitud
el enigma sigue
muchos de los que
se han ido
se van borrando
suavemente
ninguna señal nos llega
nunca
también se apagaron
los fresnos los olmos
las altas casuarinas
las hojas primero
luego las ramas
y los tallos
igualmente cayeron
esos mínimos seres
emplumados
que se esconden en la
fronda del ligustro

lo que respira
todo lo que respira
se desliza hacia un foso
sin fondo
deserta de su especie
y de toda compañía
mas se podría
igualmente aludir
a la piedra
a esa piedra roja
blanca
afilada que no
cambia bajo los pies
o a esas nubes veloces
e informes que viajan
sin destino
y se deshacen luego
para volver a iniciar
su travesía
se unen
se dispersan
se cargan
rocas cielos nubes
el tránsito de la muerte
imágenes del retorno
de la pérdida total
y del retorno
del fin y del comienzo
vida y muerte
son acaso sólo rostros
de una misma realidad?
fases sucesivas de una permanencia?
la muerte
el origen de la vida
la vida
el umbral de la muerte?
"en el principio
está su fin
en su fin está
su principio"?



no sé qué lugar
ocupa aún
aquella torre
aquel campanario aéreo
cuyo sonido
suena y suena
aquel reloj
que desde lo alto
marcaba el comienzo
y el fin de la jornada
otras campanas venían
de la torre
eran el vocero del pueblo
que irrumpía en la
labor de todos
se contaban los golpes
los números pares
correspondían a las mujeres
los impares a los hombres
eran las graves campanadas
de la muerte
el dolor
o el júbilo
descendían de lo alto
a veces repicaban livianas
y alegres
otras doblaban graves
repitiendo en su sonido
el memento mori

en torno al campanario
a su enhiesta altura
y a su cruz extrema
se ordenaban los pasos
de los hombres

la iglesia
irradiaba desde la torre
su estrecho catecismo
hombres incrédulos
deambulaban corridos
por el incienso
y los coros
por la música monótona
y las largas procesiones
era el imperio
en el reino de la tierra
para algunos el cielo
para otros el infierno
con sus lenguas de fuego
a ras del suelo
premio y castigo
un infierno muy poblado
y un cielo al que
pocos llegan
difícil cobijarse
a la diestra del Señor



el contrapunto no basta
a un punto oponer otro
no configura un nuevo ser
es apenas un eco
que depende de un sonido
anterior
sin el cual no existiría
tampoco el mero cruce de líneas
el lugar frágil de ese encuentro
el sitio donde
se cortan la horizontal
y la vertical
engendra una unidad
por sí mismo da su aliento
lo que viene de una raíz
lo que se hizo absorbiendo
de a poco el suelo propio
el cuadrado pequeño
donde el pie calza y se hunde
allí el germen único
se nutre y crece
inaudible para otros oídos
pero válido para el embrión
puro y real
el gesto se repite
la materia cambia
la lluvia de ayer
tenue y constante
es lluvia igual
que ésta huracanada
que azota las ramas
y las playas
cada día
las mismas cosas
pueden ser otras



para Bela Tarr

prefirió
la forma
eligió la imagen
y la dejó vibrando
tanto tiempo
la dejó inmóvil
sin palabra
ella era la palabra
y el gesto
y la evidencia
¿para qué más?
¿qué es el poema?
respiración sonido
sílaba silbante
ni siquiera intención
imagen quieta
desbordada de sí
perfora el tiempo
y lo aprisiona
dando dando
en su quietud
el pozo inagotable
la danza que se esfuma

el cuento
sobra
la línea vertical
se impone
y hasta dibuja una espiral
que sube y sube
prescinde de nudos
de eslabones
allí se carga de materia

la calle abierta
interminable
los árboles
a la orilla del camino
envueltos en agua
en niebla
y siempre el sonido
de la lluvia
adentro afuera
la marcha hacia ninguna parte
la imagen rueda
por las piedras
las descubre
el horizonte inalcanzable
franja de luz lejana
y la oscuridad
que se expande a cada paso
sombra y luz
entrelazadas
luz y sombra
sombra final


(De: Resonancias renuentes,
Ediciones en Danza, 2011)


Hugo Gola



Hugo Gola. Poeta argentino. Nació en Pilar, provincia de Santa Fe, en 1927. Cursó estudios en la Universidad Nacional del Litoral graduándose de abogado. Fue profesor de literatura en el Instituto del Profesorado (UNL) y en el Instituto de Cinematografía de Santa Fe (UNL) y coordinó el Taller Municipal de poesía de esa ciudad. Desde 1976 reside en México D.F. donde ha llevado a cabo una importante labor de enseñanza y difusión de la poesía moderna y contemporánea. Allí ha dictado cursos de literatura en la Universidad Iberoamericana y en la Universidad Autónoma de Puebla. Punto culminante de esa dedicación ha sido la creación de las revistas Poesía y Poética (1990-1999) y El poeta y su trabajo (fundada en el año 2000). En el año 1987 publicó el libro titulado “Jugar con Fuego”, Poemas 1956-1984, que reúne cuatro libros anteriores (UNL). Ese libro se publicó también en Francia en edición bilingüe, en la editorial Arcane 17, en 1989. Es autor, además, de una Antología de literatura para jóvenes (Universidad Iberoamericana, 1984). En l996 publicó el libro titulado “Filtraciones”, y en el 2004 la editorial Fondo de Cultura Económica de México publicó su poesía reunida que incluye la totalidad de su obra bajo el mismo título. Tradujo del francés y del italiano a varios escritores contemporáneos (Pavese, Valéry, Reverdy, Bachelard y Michaux, entre otros) En 2004 recibió el Premio Konex, de Poesía, por el quinquenio 1999-2003. En 2007 publicó “Prosas”, libro de reflexión sobre el quehacer poético y crítica literaria en Alción Editora, de Córdoba, Argentina.Y en la misma editorial apareció su último libro de poemas "Retomas" (2009).

Nota bene: Lamentablemente no se pudo respetar la diposición ondulante de los versos del texto original, debido a las limitaciones propias del blog. Intenté una aproximación con el margen en el centro de la página.
(Nota del administrador).