miércoles, 3 de octubre de 2012

La belleza



No he comprendido tu belleza ante mí.
No la he celebrado lo suficiente, ni agradecido
en el pasado.
Pero tampoco he sabido apreciarla
en su esplendor
ahora.
Tantos dones a los que creemos tener derecho.
Tantas mañanas o momentos en que tu presencia me llena
de gozo
y por las que antes, por imaginarlas tan sólo
daba gracias.
Pero, digo, 
tal vez hasta pueda disculparme de esto.
No somos
sabios, no,
sólo por amar.
Somos avaros.
Y bebemos con ansiedad
de los dones recibidos
para apurar una copa
que no sabemos si otro ha de llenar
algún día.
Y sin embargo.
Nada puede opacar tu belleza ante mí.
Ni el tiempo
ni
el olvido
ni
la corrosión del tiempo y del olvido
sobre la carne amada.
Nada de cuanto temes, y te hace
frágil e inestable,
ha conseguido doblegarte.
Nada de esto, con ser dolor, es nada
frente a ti
y ante ti
me detengo
y te celebro.

(De: Lo efímero y otros
poemas inestables,
Ediciones en danza, 
2009)

Miguel Gaya (Argentina, Buenos Aires, Ayacucho, 1953)