miércoles, 13 de marzo de 2013

Vieja del agua



Destornillador tornillo música y un pececito
nadando bajo el agua, visto a través de antiparras,
por arriba pasa la corriente, el pececito, vieja del agua,
nada en un remanso redondo,
un hoyo basáltico, por arriba pasa la correntada
que viene así cristalina del brasil de hace dos meses.


Escucho el ruido de los chorros, el agua cae constante
en el tanque redondo que hay arriba del techo,
veo a la vieja nadar adentro del hoyo,
prenderse a los musgos y chuparlos,
la correntada me resbala por el cuerpo,
me infla la maya, millones de globos blancos
salen de abajo de las piedras:
aire que embucha la cascada y acá abajo revienta,
busca salir desesperadamente para arriba,
abro las orejas abajo del agua y escucho
el martillazo acuático de dos piedras que se tocan.


Palito Pusterla viene y me arranca del fondo de los pelos,
no ves que todos te andan buscando,
y como voy a ver si estoy abajo del agua
viendo como la vieja del agua chupa barro del fondo.


Pasa el helicóptero de prefectura
mostrando toda la zona de afloración basáltica,
abajo del helicóptero el agua pasa,
desde arriba no se ve que el agua es correntada
adentro de la correntada los dorados cruzan
remontando la corriente; abajo casi en el fondo, estoy
viendo como la vieja del agua chupa barro del fondo
con su ventosa redonda y bigotuda.


Viene Palito y me dice sacándome la antiparra
no ves boludo que todos te están buscando,


llora mi madre,
del miedo que tuvo y de la rabia que tiene,
mi hermana llora porque llora mi madre,
el perro ladra porque llora mi hermana,
los pájaros se vuelan porque ladra el perro,
los hijos de Pusterla le tiran piedras a los pájaros,
una piedra cae al agua y la vieja se espanta,
se muda de comedero.


Teo rema,
pasa en una chalana por la superficie del agua,
va a pescar a los arenales de la Isla de los Lobos,
yo miro a la vieja del agua, está chupando unas babas
que envuelven una piedra marrón,
apenas coletea para que el agua no la saque del lugar,
succiona, me prendo con las manos a las piedras de abajo
y avanzo por el fondo en contra de la corriente,
después saco la cabeza más adelante y la gente se impacta,
cómo puede ser que el agua no lo arrastre y le gane a la corriente,
será el mismo, se preguntan, pero hago trampa, avanzo por el fondo
agarrándome con las manos a las salientes de las piedras,
los turistas vienen de visita a ver la correntada,
es muy fácil ilusionarlos,
engañados los turistas, como un lector.


La vieja del agua se fue dos días y después apareció
en el mismo redondel de piedra del fondo, anda un poco más rápido;
en el chorro más hondo hay anzuelos, torcedores y piedras luminosas.


El agua es energía dice uno que explica
porqué es que todo esto va a desaparecer.


miro a la vieja chupar y arriba llueve, me paro de un salto,
me bajo las antiparras, vino de golpe un viento fuerte, vuela arena,
me da frío y me hundo en el agua caliente,
el mundo de la vieja no cambia con el viento,
me asomo apenas a la superficie, pongo media antiparra
fuera del agua, veo el temporal que tienen los que están afuera,
mi madre corre atrás de una conservadora de tergopol,
a la Tálerman se le vuela la carpa,
los que vinieron a pasar la tarde corren a los autos,
algunas gotas revientan en mi cabeza y me quedan picando,
me hundo en el agua caliente
y me prendo a la piedra del fondo.


Daniel  Durand (Argentina, Entre Ríos, Concordia, 1964)
Más poemas: Aquí allá.