sábado, 7 de junio de 2014

PARA QUE NADA CAMBIE




Deseo

Perder una tarde 
la memoria 
y ser nuevamente linda 
Como cuando 
no sabía que lo era.


Punto de vista

No tengo ilusiones.
Podrán verlo como un fracaso,
como vejez prematura,
o como la letanía
de un corazón 
curado de espanto.
O entenderlo 
como lo que es:
un amor 
indeclinable
por las realidades.


Taxi

Me hundo 
en el abrazo de la pana,
anónima,
y en la calefacción amiga.
Temo llegar a destino,
al invierno de mi cuerpo,
bajarme 
de estos segundos contados
y estar nuevamente 
sola.


Lo que más me preocupa
Esta es una confesión muy personal:
He perdido casi absolutamente 
La curiosidad por el mundo.
Irene Gruss
Lo que más me preocupa
es que estoy empezando 
a perder la curiosidad.
Como los lirios,
que no hilan ni tejen
y también,
como los muertos.



Mi padre me decía
“los felices no hacen
historia”
y yo siempre he pensado
y a mí, qué me importa.


Holocausto íntimo

Me descarné 
para hacerme a tu medida,
sólo alma
sólo palabra
sólo concepto.
Y, cuando finalmente fui tu nada,
ya no fui ni eso.


Mujeres fuertes

Somos un manojo 
de mujeres fuertes
frecuentando los bares
para hablar en voz baja.
La palabra precisa,
las uñas perfectas,
las carreras brillantes,
los hogares en orden
y las lágrimas.


Efectos secundarios 

Hace más de cien años
moría en Calabria mi bisabuela.

Cuentan que tomó una pócima,
excedida en cianuro,
para vencer un catarro feroz
en vísperas de Nochebuena.

Nos dejó una herencia 
de Navidades tristes 
y toses persistentes.

Era condesa -explica mi padre
para justificar la pena
que todavía lo asalta las noches de fiesta.

Todo esto también hay que saberlo
si se quiere entender mi historia.

Mi niño me dijo ayer
que no cree en Dios
y yo 
lo llevé al neumonólogo,
para evitar males mayores.


Gisela Galimi (Argentina, Lobos, Pcia. de Buenos Aires, 1968)