sábado, 13 de agosto de 2016

LA EQUILIBRISTA



























A la memoria de Raúl Gustavo Aguirre


La equilibrista mueve su sombrilla
y su pie aletea sabiamente hacia adelante
y hacia atrás, hocico de luna dentro de su zapatilla 
con lentejuelas. 
Nadie sabe en las gradas
de sus ojos ahumados porque su amor ha muerto.
Y ella piensa, mientras los tambores
suenan lejanos desde el foso,
a qué regiones de trampa puede llevar
el dolor,
cuando la misma ceremonia de homenaje
ha de cumplirse
tanto si adelanta el pie sobre la cuerda
porque la vida espera
o si se deja caer, burbuja de color,
con la sombrilla cerrada como paracaídas inútil,
a un oscuro suelo, a su compasión.


(De: El vino del atardecer,
Ed. El suri porfiado, 2008)



Paulina Vinderman (Buenos Aires, 1944)