ORIENTE
Sutra del viento
ciegos vamos
monedas de papel
sobre los ojos
el tiempo oxida
los bordes del diamante
Buda mismo
no sabe
no recuerda
el color del miedo
sobrevuela los juncos
la hoja del árbol del deseo
el amor
lo desconcierta
Tao
Mi pie vacila
cuando se apoya en la piedra
la cabeza rapada de un monje
con su mirada inmóvil
asoma por el noble camino
a mi espalda
el dolor enmascarado
es tiempo de nacer otra vez
respirar profundamente
y escuchar el siseo del aire
en el resto del viaje
PASAJEROS DE BABEL
Odiseo
palabra por palabra
viaje imposible
la nave de su escritura
abrió el oscuro mar
algo separa la tierra del cielo
y él
que había bebido en copa de oro
ya puesto el sol como un olvido
dejó
que su perro lo olisqueara
en Ítaca
afortunado entre los mortales
la puerta estaba abierta
la mujer supo tejer
los largos días
de la espera
Maria Callas
al borde de una ciudad indescifrable
donde brotan hongos fríos
y duermen los inocentes
ella canta
regnava nel silenzio
y el sentido de la vida
pende del hilo esa voz
Lucia sostiene
lo que murmura el tiempo
la región de la locura
salva al mundo
de una muerte atroz
honda es la cólera
de los redentores
ya no es posible
buscar el exilio
en las promesas de amor
Nietzsche
junto al abismo
mirando atrás
así habló el apóstol
el día del Señor llegará
como un ladrón en la noche
esta idea
sostenida en la niebla
atormenta
con la lentitud
de las abejas
Friedrich
a veces está solo
y marcha
por un sendero circular
no sabe quién vuela más alto
pasajero de Babel
cae a lo oscuro
convertido
en su propia sombra
Aizenberg
es probable que ese hombre
esté hablando con el niño
o que ambos contemplen
la luz de ese atardecer
es probable que el hombre sea su padre
y su mano sobre el hombro del hijo
intente una ternura postergada
hay un barco muy lejos
nunca sabremos si ha partido
o si llegará a la orilla
de aquel barranco
el cielo debiera ser azul
pero Aizenberg decidió
que el verde
más claro que el verde del agua
debería cubrir con su piedad
los dos destinos
la escena es tan apacible
que no puedo imaginar que
el padre tomará al hijo en brazos
y se arrojará con él al mar
el pintor solo dice que un hombre
y un niño
están en el borde de un barranco
junto al océano
hay un barco en el horizonte
y echa una humareda gris
a ese cielo verde
el barco quedará detenido allí
para siempre
(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Gigliola Zecchin (Canela)
Gigliola Zecchin (Canela), (Vicenza, Italia, 1942). Emigró a la Argentina en 1952, donde reside desde entonces. Estudió Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó más de 45 títulos, entre otros: “Cuentos y encuentros con 10 pintores argentinos” (2011), “En brazos del enemigo” (2013) y “Poesía reunida 2000-2020” (2020). Ganó dos veces el premio White Ravens (otorgado por la Biblioteca Internacional de Münich a eminentes obras de literatura infantojuvenil); su novela breve “La hoguera” representó al país en la Lista de Honor 2024 de IBBY(International Board on Books for Young People). Es miembro de número de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación y recibió la Orden de Cavaliere de la República Italiana.Tras una rica trayectoria en medios de comunicación audiovisual, se retiró de los mismos en el año 2019 para dedicarse exclusivamente a la escritura.
Pueden LEER más poemas en entradas anteriores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario