miércoles, 15 de abril de 2026

PASAJEROS DE BABEL

 

ORIENTE

Sutra del viento   

ciegos vamos
monedas de papel 
sobre los ojos  

el tiempo oxida 
los bordes del diamante
Buda mismo 

no sabe
no recuerda
el color del miedo 

sobrevuela los juncos 
la hoja del árbol del deseo 

el amor
lo desconcierta



Tao   

Mi pie vacila
cuando se apoya en la piedra

la cabeza rapada de un monje
con su mirada inmóvil
asoma por el noble camino

a mi espalda
el dolor enmascarado

es tiempo de nacer otra vez 
respirar profundamente
y escuchar el siseo del aire
en el resto del viaje



PASAJEROS DE BABEL


Odiseo

palabra por palabra
viaje imposible 

la nave de su escritura 
abrió el oscuro mar

algo separa la tierra del cielo

y él  
que había bebido en copa de oro 
ya puesto el sol como un olvido

dejó 
que su perro lo olisqueara

en Ítaca
afortunado entre los mortales  
la puerta estaba abierta 

la mujer supo tejer
los largos días
de la espera



Maria Callas


al borde de una ciudad indescifrable

donde brotan hongos fríos
y duermen los inocentes 

ella canta 

regnava nel silenzio 

y el sentido de la vida
pende del hilo esa voz

Lucia sostiene 
lo que murmura el tiempo

la región de la locura 
salva al mundo 
de una muerte atroz

honda es la cólera 
de los redentores 

ya no es posible
buscar el exilio 
en las promesas de amor



Nietzsche

junto al abismo
mirando atrás  
así habló el apóstol 

el día del Señor llegará 
como un ladrón en la noche  

esta idea 
sostenida en la niebla
atormenta 
con la lentitud
de las abejas

Friedrich  
a veces está solo
y marcha
por un sendero circular

no sabe quién vuela más alto
 
pasajero de Babel
cae a lo oscuro
convertido
en su propia sombra



Aizenberg 

es probable que ese hombre 
esté hablando con el niño 
o que ambos contemplen
la luz de ese atardecer
es probable que el hombre sea su padre
y su mano sobre el hombro del hijo
intente una ternura postergada

hay un barco muy lejos
nunca  sabremos si ha partido
o si llegará a la orilla
de aquel barranco  

el cielo debiera ser azul
pero Aizenberg decidió
que el verde 
más claro que el verde del agua
debería cubrir con su piedad
los dos destinos

la escena es tan apacible 
que no puedo imaginar que
el padre tomará al hijo en brazos 
y se arrojará con él al mar 

el pintor solo dice que un hombre
y un niño 
están en el borde de un barranco 
junto al océano 
hay un barco en el horizonte 
y echa una humareda gris
a ese cielo verde

el barco quedará detenido allí
para siempre 

(Del libro homónimo, 
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Gigliola Zecchin (Canela)



Gigliola Zecchin (Canela), (Vicenza, Italia, 1942). Emigró a la Argentina en 1952, donde reside desde entonces. Estudió Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó más de 45 títulos, entre otros: “Cuentos y encuentros con 10 pintores argentinos” (2011), “En brazos del enemigo” (2013) y “Poesía reunida 2000-2020” (2020). Ganó dos veces el premio White Ravens (otorgado por la Biblioteca Internacional de Münich a eminentes obras de literatura infantojuvenil); su novela breve “La hoguera” representó al país en la Lista de Honor 2024 de IBBY(International Board on Books for Young People). Es miembro de número de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación y recibió la Orden de Cavaliere de la República Italiana.Tras una rica trayectoria en medios de comunicación audiovisual, se retiró de los mismos en el año 2019 para dedicarse exclusivamente a la escritura. 


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