domingo, 1 de mayo de 2011

Hablaba















hablaba
sentada a la orilla del crepúsculo

el amor es como una oración
que levanta sus manos trémulas en la noche

y se hace rocío
en el corazón del amante





Felipe Alberto Aldana Piazza. Poeta y narrador argentino. Nació en Máximo Paz, sur de la Provincia de Santa Fe, en 1922 y murió en Rosario, en 1970. Su obra poética es una de las más apreciadas dentro de la poesía vanguardista aparecida en Argentina en los años 40's, aunque hasta el momento ha sido muy poco difundida. Debido a su tímidez vivió aislado de la gente tanto por su caráter, como por su exagerada miopía; aislamiento que aumentaría con el transcurrir de los años por su enfermedad mental. En los anos 40's estaría asociado al Partido Socialista, y junto a Eduardo Juan Eugenio Chort y otros más fundarían en 1943 el primer Teatro de Títeres de Rosario "Retablillo de Don Cristóbal", nombre que referencia la obra de Federico García Lorca. Aunque publicó poemas y cuentos en diversas revistas de su país, en vida sólo puedo publicar (en 1949) un solo libro de poemas: Un Poco De Poesía: Cancionero de Flor y Letra. Luego de habérsele practicado una lobotomía, Aldana escribió profusamente el resto de su obra, la que quedaría prácticamente inédita hasta 1977. En los años 80's los jóvenes de Rosario (lugar duramente golpeado desde 1977) que protestaban contra la dictadura militar, pintaban en las paredes algunos versos emblemáticos de Aldana, que antes se habían divulgado oralmente y luego en forma impresa. En su honor se ha organizado la Cátedra Libre Felipe Aldana de la Facultad de Humanidades y Artes en la Universidad Nacional de Rosario; así como el Concurso Felipe Aldana de Poesía organizado por La Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, a través de la Editorial Municipal de Rosario.


*Tomado de: Obra Poética y Otros Textos. Selección, prólogo y notas de Osvaldo Aguirre. Rosario: Editorial Municipal de Rosario, 2001. 274 p. 2a. Edición: 2006.
Incluye la foto que publicamos, aparecida en el Diario La Voz del Interior, durante una visita a Córdoba, septiembre de 1947.










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