lunes, 19 de marzo de 2012

REALIDAD DEL ALMA













Sobre el ULISES de Joyce.



Para vivir y soportar la expresión de la destrucción de la personalidad en su creación artística, el artista moderno encuentra justamente en lo destructivo la unidad de su persona artística...
El "Ulises" de Joyce es, en rigurosa oposición con su antiguo homónimo, una conciencia inactiva, meramente perceptiva, o más bien un simple ojo, una oreja, una nariz, una boca, un nervio táctil, expuesto sin freno ni selección a la catarata turbulenta, caótica, disparatada, de los hechos físicos y psíquicos que registra casi fotográficamente...
Es cubista en el sentido más profundo, en cuanto que disuelve la imagen de la realidad en un cuadro complejo, indefinido, cuya nota tónica es la melancolía de la objetividad abstracta...
Mas el efecto perturbador del "Ulises" reside en que tras miles y miles de envolturas nada se esconde, en que no se dirige ni al espíritu ni al mundo, y que frío como la luna, deja rodar, contemplándola desde una cósmica lejanía, la comedia del devenir, del ser y del pasar. Confío seriamente en que el "Ulises" no sea simbólico, pues, de lo contrario, habría fallado su propósito...
El propósito que tras la muralla de nubes se trasluce es el desprendimiento o separación de la conciencia...
¿Podría esta liberación de la conciencia, esta despersonalización de la personalidad ser la Itaca de Joyce? Podría creerse que en el mundo de meras nadas sólo queda el yo, James Joyce. Pero, ¿se ha observado acaso, que debajo de todos esos siniestros yo-sombra se presente un único yo real? Cierto, cada figura del "Ulises" es de una insuperable realidad. Todas ellas no podrían ser de otro modo...

Sin embargo, carecen del yo, no tienen centro alguno -tan humano- de aguda conciencia, ni poseen ese islote del yo de cálida sangre cardíaca que -ay!- es tan pequeño y, no obstante tan vital...
El desprendimiento de la humana conciencia y su acercamiento a la conciencia divina degenera en contorsión diabólica en el ebrio infierno de locos del burdel, cuando su pensamiento penetra las envolturas de las formas léxicas tradicionales...
Ulises, el paciente y a menudo descarriado Ulises, ansía alcanzar su patria, se repliega en sí mismo, al luchar por salir del embrollo de 18 capítulos y se libera del mundo lunático de las ilusiones, contemplando de lejos y sin participar en él. Logra así, precisamente, aquello que un Jesús o un Buda han consumado, a saber, vencer, superar al mundo insano y liberarse de las contradicciones, que fue también la aspiración del Fausto (y así como Fausto se resuelve en lo supremo femenino, también la señora Bloom -con razón calificada por Stuard Gilbert como tierra verdeante- tiene en el "Ulises" la última palabra y a ella corresponde la gracia de hacer resonar el armonioso acorde final, tras las estridentes y endiabladas disonancias anteriores...
Ulises es en Joyce el Dios creador, un verdadero demiurgo, que ha conseguido librarse de la implicación en su mundo, tanto espiritual como físico, y contemplarlo con una conciencia desprendida. Con el hombre Joyce, Ulises se comporta como Fausto con Goethe, o Zarathustra con Nietzsche. Ulises es el más elevado yo que, del ciego barullo universal, retorna al lar divino. Ulises no aparece en todo el libro, el propio libro es Ulises, un microcosmos en Joyce, el mundo del yo y el yo de un mundo hechos uno solo. Ulises sólo puede retornar cuando ha vuelto las espaldas al universo. Aquí reside el fundamento más profundo que hace al espíritu y al mundo, imagen universal del "Ulises". Poco material sentimental se encuentra en el "Ulises"; cosa que sin duda, agradará a todo esteta...
Bajo el cinismo del "Ulises" se oculta la gran compasión, el gran sufrimiento por un mundo que no es bueno ni hermoso, que, peor aun, carece de esperanza, porque va rodando por una cotidiana vulgaridad eternamente repetida que arrastra consigo a la humana conciencia a través de las horas, los meses, los años...
Es más que una manifestación subjetiva, personal; pues el genio creador nunca es Uno, sino Muchos, y por tal causa, habla en la quietud de las almas a los muchos cuyo sentido y destino es tanto como el del artista individual...

"Realidad del alma", 1977, Capítulo 6, Fragmento.


Carl Gustav Jung


Carl Gustav Jung (1875-1961), psiquiatra y Psicólogo suizo, fundó la escuela de Psicología Analítica. Jung ensanchó el acercamiento psicoanalítico de Sigmund Freud, interpretando disturbios mentales y emocionales como tentativa de encontrar integridad personal y espiritual. Jung desarrolló durante su solitaria niñez una inclinación para soñar y fantasear que influenciaron en gran medida su trabajo de adulto. Después de graduarse en Medicina en 1902 en las universidades de Basilea y de Zurich, con un profundo conocimiento en Biología, Zoología, Paleontología, y Arqueología,carrera esta última que dejó por un sueño que tuvo, comenzó su trabajo sobre el Test de Asociación de palabras, ya desarrollado por Wundt, pero llevado al ámbito únicamente psicológico,y en el cual las respuestas de un paciente a las palabras estímulo revelaron lo que llamó Jung con el término Complejos, definiendo a éstos como ideas o representaciones afectivamente cargadas y autónomas de la Psique consciente, palabra que se ha desvirtuado en cuanto a su definición al llegar a ser universal. Estos estudios le trajeron renombre internacional y lo condujeron a una colaboración cercana con Freud. Con la publicación de la psicología del Inconsciente (1912; revista en 1916), sin embargo, Jung declaró su independencia de la estrecha interpretación sexual de Freud con respecto a lal libido mostrando los paralelos cercanos entre los mitos antiguos y las fantasías psicoticas y explicando la motivación humana en términos de una energía creativa más grande (elan vitae). renunció a la presidencia de la Sociedad Psicoanalítica Internacional y fundó su Escuela,llevado por otros colegas,pacientes y amigos, ya que Jung era contrario a la formación de escuelas y discípulos. Durante sus 50 años restantes Jung desarrolló sus teorías, trazando un amplio conocimiento de la mitología ( trabajos en colaboración con Kerensky) y la Historia; recorriendo diversasculturas en Méjico, la India, y Kenia. En 1921 publicó un trabajo importante, los tipos psicologicos (trans. 1923), en el cuales se ocupó del vínculo entre el consciente y el inconsciente, proponiendo los tipos de personalidad ahora bien conocidos, extroversión e introversión.Más adelante llegó a una una distinción entre las sensaciones personales y los pensamientos inconscientes, o reprimidos desarrollados durante la vida de un individuo, y lo que denominó inconsciente colectivo, sensaciones, pensamientos, y memorias compartidas por toda la humanidad. El inconsciente colectivo, según Jung, se compone de lo que él denominó, tomando de Platón " arquetipos, " o imágenes primordiales. Éstos corresponden a las experiencias de la Humanidad típicas como enfrentar la muerte o eligir un compañero encontró su manifestación simbólica en las grandes religiones, mitos, cuentos de hadas, fantasías y la Alquimia, en especial la obra de Paracelso y Picco della Mirandola. El acercamiento terapéutico de Jung tuvo como objetivo reconciliar los estados diversos de la personalidad, que él vio divididos no solamente en contrarios de introverción y extroverción sino también enlas subvariables de pensamiento,intuición,sensación y percepción. Ayudando a confrontar el inconsciente personal e integrándolo con el inconsciente colectivo representado en el arquetipo de la Sombra Colectiva, Jung sostiene, que un paciente puede alcanzar un estado del individuación, o la integridad de uno mismo.( El Dios Interior ). Jung escribió voluminosamente, especialmente en métodología analítica y los lazos entre la Psicoterapia y la creencia religiosa.Se interesó mucho en la Sincronicidad,la Alquimia y los estados alterados de conciencia, a punto que creó el método de inmaginación activa, que surgió en el luego de la ruptura con Freud, mientras escribía el críptico libro Rojo. murió de junio el 6 de 1961, en Kusnacht.

Biografía tomada de Psicomundo, donde pueden leerse más textos del autor.