lunes, 4 de julio de 2016

LA ÉTICA * DEMOSTRADA SEGÚN EL ORDEN POÉTICO







































DEMOSTRACIÓN
(habla Baruch de Spinoza)


Sueño con una puerta:
armo mi cerrojo
como una llave.
Como en todos los
bellos sueños humanos,
la puerta da a un jardin.
Pero mi llave abre hacia
adentro, donde sólo
hay sombra, perfume y rumor
de hojas y de viento.
Yo que he sido
echado, expuesto, amo el resto
de luz que hace posible
ver el jardin donde no
hay un jardin: amo
mi arrojo, mi cerrojo,
el peligro del texto
concebido.

ESCOLIO:

Sueño con pertenecer. Yo,
que nada tengo, a quien nada
pertenece, he sido arrojado.
Amo mi arrojo,
ese acto contra mi
ha hecho de mí lo que soy:
un artífice
que docurnenta la visión:
un revelador y un
rebelado.

Sueño con ser
recibido,
que mi madre
tome mi rostro entre
sus manos y no pueda
dejar de llorar.
Sueño con perder
el miedo como se pierde
el amor: practicando
su falta.

Sueño con volver
al regazo aún atroz
del mundo,
con los libros que he
escrito, carne de mi carne,
dentro
del saco, como
almohada:

Yo, que he sido
puesto fuera, temido y
desoído y siempre a punto
de caer, cuelgo
del hilo de mi razón
como de la cuerda
el ahorcado:
soy mi razón y mi cuerda.

Sueño con dejar
palabras en el oído
de un niño: quién
podrá decir que no
dije lo que pensaba y
amé y entregué y cuidé
mi pensamiento
como un padre ?

Sueño con una puerta:
armo mi cerrojo
como una llave.
Como en todos los
bellos sueños humanos,
la puerta da a un jardin.
Pero mi llave abre hacia
adentro, donde solo hay 
sombra, perfume y rumor
de hojas y de viento.

Yo que he sido
echado, expuesto, amo el resto
de luz que hace posible
ver el jardin donde no
hay un jardin: amo mi arrojo, 
mi cerrojo, el texto
en el peligro
concebido.



De los LIBROS I, III, IV y el apéndice

IV

Con una marca de tinta
señaló las puertas
de los sueños no cumplidos:
anos de tinta, tiza, carbón,
años de sueños señalados.

Cuando duerma
otra vez, las ideas bailarán
alrededor de una mesa
la danza de los apenas
satisfechos.

Al despertar abriré,
apenas tocando, lo marcado
y gritará: una rajadura
basta para entrar
al paisaje de lo incompleto.

Y estaré cansado,
no como quien trabaja
en un sueño,
no como quien insiste
dibujando detalles de un tapiz
para no corromperse
en lo quieto de haber visto,
sino agobiado,
como quien pone los platos
que faltaban
en una mesa interminable
y no tiene platos
ni pan,
sólo puertas.


XIV

Algunos sueños son
mejores que otros,
porque parecen una fuerza natural
donde me pierdo
en otros que lo sueñan conmigo,
son felices
más fáciles de recordar
y antiguos: como si fueran
lo que llamamos -todavía-
"el sueño de todos".


XIX

Puedo todo lo que mi cuerpo
piensa, aunque nadie sabe
lo que puede un cuerpo.
Asi, sueño que puedo
unir lo que estaba separado,
dar con la palabra
que cose sin más goce que dar:
el plato y el hambre con el vaso,
la sébana con el cuerpo,
el cuerpo
con la casa, y la palabra
con la voluntad.

Sueño que puedo unir lo que he
soñado: las buenas pasiones con el acto,
lo humano en pacto de amistad.



ESCOLIO

Más allá de la felicidad
no tengo virtudes.

La perfección de mi sueño
está en que sueño.




(de: "LA ÉTICA * demostrada según el orden poético" 
Ed. La Cebra, 2011)  


Liliana Lukin (Buenos Aires, Argentina, 1951)




* Se refiere al libro "Ética demostrada según el orden geométrico" de Baruch Spinoza, publicado en forma póstuma, en Amsterdam, el año de su muerte, 1677.