domingo, 1 de octubre de 2017

MAGIA, CAPITALISMO Y BRUJERÍA ANTISISTEMA



































          Les voy a contar que este taller de magia está motivado en uno de los textos que nosotras tenemos que leer:  “Podría nacer una metafísica crítica como una ciencia de los dispositivos”, publi­cado en la revista Tiqqun, en 2009, y firmado por un grupo que se llama "El Comité invisible en Francia". Ahí me encontré con esto que dice: “Para una ciencia de los dispositivos, el asunto no será por tanto el de denunciar el hecho de que estos nos pose­an, de que habría en ellos algo de mágico -sabemos muy bien que al volante de un automóvil es muy raro que no nos com­portemos como automovilistas-, y no necesitamos para nada que se nos explique cómo nos condiciona la televisión, una PlayStation o un ambiente acondicionado. Más bien, una ciencia de los dispositivos, una metafísica crítica levanta acta de la crisis de la presencia y se prepara para rivalizar con el capitalismo en términos de magia”. La cuestión del dispositivo, qué es y cómo funciona, es lo primero que me interesa trabajar. Otra, es la cuestión de la presencia, que no la vamos a ver hoy y que es un tema más complejo, al que estamos menos acostumbradas y que lo vamos a tomar de un libro que no está en internet -hasta donde tengo conocimiento de causa-, pero que pretendo que leamos algunas partes, que es "El Mundo Mági­co" de Ernesto De Martino. Y finalmente, está la cuestión de que al Capitalismo lo estamos combatiendo, si es que lo estamos combatiendo, con armas inadecuadas porque una buena par­te, sino toda la parte que tiene que ver con el funcionamiento del Capitalismo, funciona en términos mágicos. 

          ¿Qué es lo que ustedes entienden de eso, de que haya que rivalizar con el capitalismo en el terreno de la magia? La gente tiene Fe en el Capi­talismo, efectivamente, contra toda razón que estaría arrojando otra información. Lo sostiene en sus creencias porque asocia Capitalismo con Progreso, una de las primeras cosas que te dicen es: La gente antes se moría más, aunque nunca se haya muerto tanta gente como ahora si vamos a los datos duros.

           Esa es una de las cuestiones fundamentales, a mí me gusta pensarlo de esta manera que tiene que ver con un debate muy de nuestro mundo. Nosotras estamos acostumbradas a pen­sar que hay algo así como la razón que tiene que ver con los efectos intelectivos o las inteligibilidades duras y con lo que realmente es; y un mundo prehistórico, primitivo, atrasada, que no funciona que es un mundo del pensamiento mágico, así lo llama por ejemplo Levi-Strauss. En cambio, buena parte de la bibliografía que nosotras vamos a trabajar estaría dici­endo lo contrario, que en realidad esto de la razón es medio un cuento, una creencia y que nos seguimos manteniendo en un mundo de pensamiento mágico, la diferencia es que no lo sabemos y que efectivamente lo que le falta a ese mundo mágico que se sostiene bajo el pensamiento mágico porque la razón es una quimera, no existe y está bien que no exista, no hay que salir a buscarla; pero lo que nos falta es la presencia, que es lo que está en crisis que ahora no nos vamos a meter. Con lo que sí nos vamos a meter va a ser con los dispositivos, entre otras cosas. 

          Doy un ejemplo: ¿por qué la gente, ya sé que probablemente y quiero creer que ustedes no, va a comer a Mc Donalds? Toda la gente sabe que eso está lleno de sodio, todas vimos el mismo documental “Super Size me” que después la persona se cagó muriendo, todos saben que eso que te dan no es ni siquiera carne, no entremos en el debate antiespecista, in­cluso si una quiere comer carne ahí no hay, no es barato, no es cómodo, no es lindo, no huele bien, no te tratan bien… ¿por qué la gente va? ¿Por qué tiene tanto éxito? Tiene que haber otra explicación porque todo el mundo sabe que las hamburguesas están hechas de un material semiorgánico, semisintético, todas tenemos esta información y sin embargo vamos. Otro ejemplo: ¿por qué las mujeres o los cuerpos con úteros se embarazan? ¿Porque no saben los métodos anticonceptivos? Habrá algunas que no ¿pero todas? Porque hay una población tan importante que se embaraza pese a tener toda la información sabida y por haber anticonceptivos; tiene que haber algún otro motivo. 

          Bueno, esos son efectos mágicos en el sentido de lo opuesto a esta idea pura del Positivismo y de la Ilustración que creía que por escolarizarnos y alfabetizarnos a todas íbamos a encontrar algo que se llama libertad, como si la libertad estuviera en la punta del lápiz con el que aprendimos el alfabeto. Si eso hu­biera pasado así, si el dicho de José Martí, el padre de la rev­olución independentista cubana: "saber es lo único que nos hace libres", seríamos todas libres y somos todas sujetos. Ese es quid de la cuestión de una buena parte de este taller. Bien, ¿a alguien le gustaría explicarme qué entiende por dispositivo? Es un artefacto ¿material, inmaterial, orgánico, inorgánico o todo? Un dispositivo puede ser casi cualquier cosa que fija, como por ejemplo el dispositivo escolar que adoctrina, captura.
          
          Si leyeron el capítulo de Testo Yonki que teníamos, hay otra función que Preciado la aplica a, por decirlo de algún modo, el género, pero que ya los podríamos aplicar a los dispositi­vos. Esas son las funciones; incluso Sarmiento sabe que tiene la escuela, y hasta habría gente que le parece bien que te adoctrine la escuela porque te está tirando buenas doctrinas, suponete. Pero hay cosas que hacer,  los dispositivos son in­visibles y la gente no sabe que están ahí. ¿Qué es lo que hace un dispositivo?

          Por ejemplo, la silla. Yo diría que la silla es un dispositivo porque produce unos efectos disciplinadores en el cuerpo, pro­duce una disciplina. Por otro lado, me fija, porque ¿para qué usan ustedes una silla? Para trabajar, para leer, para estudiar, para escribir. O sea, no se les ocurre de repente: voy a escribir acostada, de costado, reclinada, con las piernas para arriba o si quiero estudiar no se me ocurre que puedo estudiar en otra posición; ciertas tareas vienen inscriptas con la silla. Además de esos efectos que ahora veremos, la silla lo que hace es que hay una cantidad de tareas asociadas a ese dispositivo que a ninguna de nosotras se nos ocurriría realizar de otra manera, o sea: produce agenciamientos. Los agenciamientos: escritura, estudiar, leer un libro, enseñar no se hacen sin la sil­la, no se me ocurre. Nosotras podríamos tener este mismo gru­po caminando, en un parque. De hecho, hay toda una escuela de filosofía antigua, los peripatéticos, que lo que hacían era ir a caminar. Bueno, no existe más eso en nuestro mundo y no está cuestionado, porque después de veinte años de educación formal, vos dejaste de hacerte esa pregunta de que podía haber otra manera de estudiar que no fuera sentado en un banco;  te lo dejaste preguntar más o menos en quinto o sexto grado. Veinte años después, ya está completamente naturalizado e invisibilizado. Por otro lado, produce efectos que tampoco se ven y que tiene que ver con ese disciplinamiento del cuerpo. Por ejemplo, ¿qué te hace la silla? ¡Lastima, te hace mierda!, por ejemplo. Esto viene muy a cuento con lo que dice Preciado de los estrógenos. Podríamos haber usado para estas actividades el modelo de la Ilustración, al que le parece de suma im­portancia, mucho más importante aprender trigonometría,  que saber reanimar a alguien si tiene un paro cardíaco; se podría haber utilizado incluso otro artefacto que no fuera una silla: un puff, por ejemplo, pero se les ocurrió la silla. Esta es la función universalizante del dispositivo: el dispositivo se hace pasar como algo universal, transhistórico y apolítico como si en todas las partes del mundo, en todas las épocas existentes, lo único que hubo para aprender a leer y escribir fueran las sillas. No hace falta irte muy lejos, adonde viven los guaraní tupí nomás, y  ahí te das cuenta que nunca tuvieron silla y andan lo más bien, vivitos y coleando. Te vas a Oriente, y nunca nadie se sentó en una silla; todo el mundo se sentó sobre el piso con su mesa baja. Pero se elige la silla, así como se elige el estrógeno, para empezar a hablar un poco del texto de Preciado por razones políticas, en el sentido de intereses políticos de porqué una silla y no un puff; no la tibia, no parada. 

          Cada dispositivo tendrá su efecto, pero qué es lo que te hace la silla: problemas en la zona media que es mucho más complicado porque es la que sostiene el cuerpo entonces básicamente lo que hacemos es mantenernos durante toda nuestra vida en esta posición mar­avillosa en la que estamos ahora, que es aplastando nuestras vértebras lumbares. Imagínense tener toda la vida un brazo en un cabestrillo: eso es lo que hacemos con nuestras vérte­bras lumbrales y nuestros músculos paravertebrales que nos impide pegar patadas y hacer muchas cosas maravillosas. Se elige la silla y no se elige el puff por algo, de la misma manera que se eligió el estrógeno y no la testosterona. Ahí nos metemos en Preciado, el dispositivo tiene una función material y además tiene funciones materiales, que para mí son todas porque para mí no existe este mundo separado de lo simbólico y lo materi­al, aunque sí podemos decir que hay efectos más tangibles que otros más invisibles como por ejemplo la función invisibilizante y naturalizante del dispositivo. Como la silla, que parece que siempre estuvo como la molécula de agua, que es H2O en esta atmósfera y volando en el éter del universo. Bueno, la silla no es una molécula de agua, pero tiene esa función el dispositivo, que es mágica y es el motivo tal vez por el cual hacemos ciertas cosas que hacemos, no es que no tengamos la información, no es que no nos han contado, no es que no podamos googlear esa información, no es que no sepamos, no es una batalla contra la ignorancia…de hecho estaríamos mejor si ignoráramos mu­chas cosas.

         Ya para entrar en Preciado con Testo Yonki, que ya para esta altura es un texto clásico que ya ha tenido una serie de críticas. Una se la vamos a hacer ahora que tiene que ver con que no­sotras,  no vamos a hacer historiografía, sino que vamos a hacer algo que se parece más a la filosofía práctica, que en el texto lo dice en algún momento. Preciado parece contar a lo largo de este capítulo en particular y del texto en general que hubo tres etapas: sociedad disciplinar, sociedad de control y un tercer régimen farmacopornográfico. Parece contarlo por un lado de manera teleológica, es decir empieza uno, termina el otro. Cuan­do a mí me parece que estás tres etapas, más que etapas son modos en los que el poder funciona y que lo que produce es una retícula en el que cuando no está funcionando uno, está fun­cionando el otro, y te atrapan siempre. Esa lectura teleológica me parece que hay que evitarla y el texto no lo hace. La segun­da cuestión, no menos importante y relacionada con esta, es que parece que lo contara de manera universal. A nosotras esta suspicacia que el texto presenta con respecto al estrógeno y a lo que yo llamo la buena conciencia feminista que permite vehicu­lizar grandes catástrofes como por ejemplo la pandemia de ad­ministración del estrógeno. Entonces la producción de la bio­tecnomujer en nuestro mundo contemporáneo no ha aplicado geopolíticamente en todas partes de igual manera. Esto se aplica a EEUU-Europa. Acá no fue así, acá, en Argentina, y me atrevo a decir que no funcionó así en toda la región sudamericana. De todas maneras, no es lo que nos importa ese dato; sino que por un lado es un dato muy interesante para repensar la función de las sustancias o de la molecularidad de la guerra en curso y segundo para desconfiar muy mucho de ciertos discursos jus­tos, nobles vehiculizados mediante o a través de lo mejor de la buena conciencia en la cual también se incluye una buena par­te del feminismo que no desconfía. Eso es lo que a mí me intere­sa. 

          Vamos Primero a lo que se llama sociedades disciplinarias. ¿Cuál es la característica singular y privativa de las sociedades disciplinarias? El panóptico, una arquitectura visual inventada por Samuel Bentham. ¿Cómo opera? Hay una celda en el medio que permite ver todas las celdas, pero desde las celdas vos no ves si te están mirando.  ¿Y dónde encontramos panópticos? En: El hospital, la cárcel, la escuela, la fábrica, el neuropsiquiátrico, es decir los grandes espacios de encierro tienen un panóptico. El panóptico produce una subjetividad paranoide donde pienso que me están mirando todo el tiempo, independientemente de que haya alguien ahí o no. Como ustedes ya se habrán dado cuenta los grandes espacios de encierro se van reconfigurando; en el siglo XXI incluso en lugares como Sudamérica, funcionan de otra manera. La cárcel hoy tiene otra función que en el mo­mento en el que fue creada, que era para reformar a la persona que iba ahí. Tal vez hoy una siga creyendo que la cárcel está ahí para reformar individuos, pero están para exterminar gente sin que haya una cámara de gas que queda poco fino; y ahí, aunque sigue habiendo panóptico, se ha modificado.

          La sociedad de control ¿cómo opera? ¿Cuál es su característi­ca? Todos estos sistemas están intentando que la fuerza no se use. ¿Cómo funcionaba en la Edad Media? Si vos eras el señor feudal y querías que te pagaran un impuesto al pedo como el monotributo hoy, frente a cien campesinos que se re­sistieran a eso, teniendo sus propias armas, necesitabas otros cien mercenarios que los embistieran. El problema era que en el camino podía ocurrir que los mercenarios cobraran la plata y se fueran a la mierda porque no tenían ningún tipo de apego patriótico, que los campesinos les hablaran y lo convencieran de cambiar de bando, podía pasar que los campesinos mataran a todos porque se podían unir con campesinos de al lado. O sea, era poco efectivo y poco económico en el sentido lingüístico que quiere decir que quiere decir que es poco efectivo, rápido o diligente. Una de las primeras cosas que Foucault nos en­seña es a no confundir el poder con el despliegue de la fuerza: el señor policía es el despliegue de la fuerza, lo cual no quiere decir que sea bueno, mientras que el poder es aquello que lo instituye en aquel lugar para que él pueda desplegar su fuerza. Si fueron a la manifestación de Ni Una Menos… ¿vieron mu­cha policía? ¿Por qué?  Lo que ocurre entonces no tiene que ver con la fuerza sino con cómo administrar los cuerpos de una manera más efectiva sin utilizar la fuerza, de eso se trata la sociedad de control, que es un pasito más sofisticado y comple­jo que la sociedad disciplinar. 

          Ojo, para mí siguen existiendo las sociedades disciplinares y cuando terminemos de hablar del régimen farmacopornográfico, les diré porqué creo que igual todas estas sociedades, etapas o regímenes, operan bajo el mis­mo paradigma. Sólo que si yo lo digo de esta manera no vendo libros, porque hay un efecto de marketing porque una tiene que comer vendiendo libros porque una no quiere trabajar; sino trabajar de filósofa que es como no trabajar, y entonces para eso tengo que estar todo el tiempo vendiendo lo que la gente quiere comprar, que es innovación, originalidad e ideas bue­nas. Entonces si yo vengo y te digo que todo esto ya lo había pensado Nietzsche y yo solamente le estoy dando una vuelta de tuerca, no te vendo Testo Yonki. Pero todo esto es la tesis del poder productivo 

          ¿Qué entienden por la tesis del poder productivo? Un poder que produce muchas cosas, pero lo que produce mayormente es el sujeto. Usualmente la Ilustración, el Positivismo y todos los discursos contractualistas, entre los que están los contractualistas del mal de los que hay que alejarse como Adam Smith, Rousseau, Hobbs; y los contractualistas del bien (que también son del mal) como Marx; toda esta gente dice que todos los individuos nacimos libres e iguales por naturale­za, dicen eso sin ponerse colorados, qué bochorno. 

         Entonces parece que el poder es algo que se pone sobre el individuo y lo aplasta. Según los contractualistas del bien hay que levantar el poder, liberando al individuo y tenemos un individuo libre. Esto es una pavada, es una macana, nunca existió, nunca fun­cionó así. En realidad, lo que va a decir Foucault, a partir de su lectura de Nietzsche que es el gran filósofo del poder, es que el poder PRODUCE a ese sujeto, entonces las malas noticias son que no puede sacarle el poder de encima. De hecho, hay un tendal de dispositivos, la silla no es uno de ellos, de los cuales, si nos desconectamos básicamente mañana nos morim­os; tampoco es tan simple como “Ah, me libero del poder”, cada vez que hemos intentado liberarnos del poder ha pasado algo peor, como es el caso de la píldora anticonceptiva. O sea, tanto liberarse de la sujeción patriarcal, de la mística de la feminidad y miren como terminamos: con triple jornada laboral y llenas de estrógenos. No sé si está tan bien.

         Si la sociedad disciplinar tiene como característica específica al panóptico,  ¿Cuál es la de la sociedad de control? Todas es­tas formas tienen como función que los individuos se contro­len a si mismos porque si no necesitaríamos 44 millones de policías. Entonces, todas las técnicas del poder productivo, así sean más mecánicas como el panóptico de Bentham o técnicas moleculares, líquidas como las sociedades de control o farma­copornográficas tienen como objetivo producir una subjetividad de autocontrol. No se vayan a creer que esa subjetividad está tan mal, sino que el problema es masifi­carla, que sea masificante. O sea, en la Antigüedad había pro­ducciones mediante dispositivos técnicos que producían subje­tividades del autocontrol singular: cínicos, estoicos y epicúreos tenían sus herramientas para singularizarse de lo que era la multitud y sus discursos, como el deseo de gloria, de fama, de prestigio, de dinero, el miedo a la muerte, a los dioses. Entonc­es, con sus técnicas para singularizarse de eso devenían más libres. El problema no es el autocontrol, que bien puede ser­virte para no ponerte nerviosa delante de la policía y bien ahí. El problema es que las técnicas de autocontrol de este mundo sirven para que no robemos en el supermercado.

          Volvamos a la característica singular de la sociedad de control ¿Por qué gana Menem la segunda elección en la Argentina? ¿A qué tenía miedo la gente? ¿Por qué tenían miedo al cambio? ¿Qué habían hecho? Habían hipotecado, comprado con esas hipotecas, tenía cuotas en tarjeta. Habían empezado a drogarse con los flujos del capital, una de las peores drogas. Empezaron a utilizar estos flujos de capital: cuotas, liquidez, flujos de dinero o numéricos, estadística, informática, códigos, todo eso es propio de la sociedad de control: la deuda. Pero vos no te das cuenta que estás endeudada, ahí está su magia, estás pensan­do que crece y crece la economía, el país, el mundo y que nos va a todas muy bien. Es el panóptico a cielo abierto. Está la cámara en la calle, por ejemplo, que hace que la gente se sienta cuidada, pero en realidad es para que cuando pintemos el Ca­bildo y nos vean a cara.

          Ahora vamos al tercer régimen, el farmacopornográfico. Como su nombre lo indica, está compuesto de dos palabras. ¿Por qué far­macológico?  Pharmacon en griego quiere decir remedio, filtro, encantamiento mágico, hechizo, veneno, todo eso. Utilizan la misma palabra para todo esto porque en realidad tiene que ver con dosis, cualquiera que sabe manejar un poquito de plantas básicas sabe que tiene que ver con una dosis: lo mismo que te hacía bien, pero en una dosis más alta te hace agarrar una gastroenteritis importante. En esta forma de operar el poder ya no es panóptico, ni el control es a través de su liquidez numéri­co-financiera-informática, sino que es molecular; por ende, uno podría pensar que la guerra también es molecular. Esto ya lo decía Félix Guattari treinta años de Testo Yonki, que era la rev­olución molecular. Es decir que hacer la gran izquierda, la gran Del Caño es básicamente como los polacos resistiendo en ejér­cito alemán en caballo. No va a funcionar porque si se te viene el ejército de Hitler en tanques y vos tenés caballos, quizás lo que hay que hacer es salir corriendo para el otro lado. Entonces, estamos aplicando armas equivocadas; si la guerra es molecular y el control se inyecta, se absorbe, se traga, se come en forma de pastillas, medicamento endovenoso o en for­mas ya más sutiles, la guerra tiene que ser en los mismos términos o por lo menos repeler esos embates tiene que ser en los mismos términos. 

          A esto tampoco hay muchas posibilidades de decir “Me voy a vivir al Cerro Huritorco, planto mi propio tomate orgánico y me salvo”, porque si mal no me equivoco, por la condensación de las nubes, el agua que cae de las nubes ya tiene glifosato de sodio, ya está ácida, entonces no hay manera de escapar. A eso también nos referíamos cuando decíamos que no se puede emancipar y lib­erar al sujeto porque el sujeto es el efecto, el mundo todo es el efecto del poder. 

          Eso no quiere decir que no hay fugas y que el panorama es tremendamente triste, que no hay futuro…bue­no, igual no hay futuro pero por otros motivos. Simplemente que las fugas no serían tan mecánicas o automáticas como nos parecen a simple vista del tipo “bueno, armo mi propio huerto y ya está, no como más Monosanto”, el agua tiene flúor, olvídense. Preciado le dice farmacológico a este régimen, después vamos a la palabra porno; por esta administración ya sea auto o no tan auto de las moléculas del control. La metáfora que usa Preciado es que el control se ingiere. ¿Cuál es la sustancia privilegiada para su análisis? El estrógeno y la progesterona que vienen a ser hormonas. ¿Qué son las hormonas y cuál es su función, qué regulan? Tiene una función anabolizante, hacen crecer y decrecer cosas, por ejemplo: huesos, masas, órganos. Todas las hormonas tienen esa función, después vino la política sobre la biología y nos dijo que los estrógenos son femeninos y los an­drógenos son masculinos, pero en realidad son metabolizantes o anabolizantes, que te crezcan o no ciertas cosas. El estrógeno evita la osteopenia que es la pérdida de la densidad ósea, por ejemplo, a todo el mundo se lo hace. Si alguna de las personas que tiene ahora en el DNI “Sexo: varón” le sale mal el análisis de estrógeno también va a tener osteopenia, no es solo que le pasa a las que tenemos en el DNI “Mujer”. ¿Y por qué le interesa a Preciado el estrógeno? Yo voy a la ginecóloga, no quiero quedar embarazada y estoy teniendo sexo heterosexual clásico coital sin preservativo. La ginecóloga me dice “tomá estrógenos”. El primer efecto privilegiado de los estrógenos es no ovular, pero además te crecen las tetas, mejora la piel y el pelo entonces puede ocurrir que te los den por alopecia o por acné. O sea, ya ven que te dan estrógenos para cualquier cosa. También puede ocurrir que te lo den para regular el ciclo menstrual con este cuento falso de la amenorrea, la dismenorrea y en realidad ningún ciclo dura 28 días, pero la ciencia dijo eso entonces ven­ga con la pastilla. Te duele mucho: pastillas. No te duele nada: pastillas. Te viene: pastillas. No te viene: pastillas. Se te cae el pelo: pastillas. Tenés acné: pastillas. Las uñas: pastillas. La menopausia: pastillas. Bueno, para cuando quisimos darnos cuenta estamos todas tomando estrógenos. Forma parte del existir en este mundo para las así llamadas mujeres que en algún momento te chuten estrógeno, con diferentes resultados según las edades. Nunca te salvas del estrógeno. Y ahora sí, ¿qué hace el estrógeno? Porque si fuera tan copado como lo del pelo, las tetas y la piel y solo eso no te lo darían tanto. Hace que no pueda crecer la masa muscular, que no solo tiene que ver con la fuerza física porque una vez que no funcionan bien las articulaciones lo único que sostiene son los músculos; te deprime de manera controlada, no clínica como esas depresivas que no se bañan y el olor sale por debajo de la puer­ta sino depresión en términos de potencias, porque la men­struación no tiene muchas virtudes, pero una de ellas es su síndrome premenstrual, que es donde deberíamos vivir todas porque es el momento del mes donde nos damos cuenta que todo es una absurda mierda, no tenemos ganas de caretearla y lo dec­imos. Bueno, ese tipo de depresión produce el estrógeno, te pone estable y plana como te ponen los antidepresivos. 

         Ojo, igual yo creo que lo mismo que los antidepresivos, no hay nada que deteste más que la moral del abrazador de árbol hippie, si hay que tomarse el prozac, nos lo tomamos hasta nuevo aviso, porque en una de esas no llegamos a abrazar el árbol y probablemente nos colguemos de una rama. Lo mismo con los es­trógenos, lo que estoy intentando decir es que es propio de las lecturas maniqueas, bipolares y antagónicas decirle no a tal cosa, en vez de analizar si hay reapropiación de eso. Por ejem­plo, los estrógenos y la progesterona que a nosotras nos con­vierten en la biotecnomujer, la que parece natural, como la silla parece natural; pero en realidad es una construcción políti­camente orientada a realizar unos ciertos efectos dentro del capitalismo como lo conocemos, global cognitivo, heterocapital­ismo, época global, Imperio, es decir este momento. 

           Construye este tipo de mujeres, que no son las mismas de siempre, de hace trecientos años, que no son las espartanas, no son las de la edad media, ni mejores ni peores, pero las hace pasar por naturales, como si fueran naturales los efectos disciplinarios de la disciplina mecánica. Es decir, nos alimentan, nos hacen hacer ejercicios, nos tratan de manera diferentes, que producen ciertas atrofias en un cuerpo que los muchachos no tienen; y además, nos dan esta ingesta desmesurada de estrógenos, para casi cualquier cosa que te pasa: produce este tipo de corpo­ralidad y de subjetividad que viene asociada a la corporal­idad, que es lo que Preciado llama la biodrag; drag, pensando en lo que es una drag queen, el montaje mediante artificios estéticos y protésicos de una mujer que se piensa como natural. En realidad no existe tal cosa, nunca existió en nuestro mundo; pero en otros, si una mira Grecia y Roma, se va a dar cuenta que mujer o femenino, son funciones sociales más que tipos biológicos.

          Ahora vamos a la parte de pornografía.
Preciado dice que los géneros son tipos sociales no biológicos. La biología es también una ciencia que en sí misma es social, entonces las hormonas y el sexo, son algo biológico, pero lo biológico es algo social. Preciado lo que va a decir en Testo Yonki es que el efecto que tiene este régimen molecu­lar mediante los estrógenos y otras sustancias es cristalizar y naturalizar el modelo de la diferencia sexual. Previo a esto, y a ustedes les va a sonar muy mal, el modelo que se utilizaba era el modelo unisexual, solo había varones y todo el resto, lo que fuera, eran versiones degradadas del varón. Lo que hacen las hormonas y esta conformación biopolítica farmacopornográfica es cristalizar la idea de la diferencia sexual como datos natu­rales transparentes. A lo que yo me refería es que, por ejemplo, los griegos no pensaban biológicamente las funciones sociales. Los romanos las pensaban en términos espaciales: es de acuer­do a cómo coloques el cuerpo que vos vas a tener una posición femenina o masculina. Por eso no existe la heterosexualidad, por ejemplo. Denostado como varón es el que está en cuatro patas recibiendo, no el que da y que le gusta dar porque ese tiene cuerpo por encima del otro, esa es la razón por la que el cunnilingus tiene en Roma la misma apreciación que tiene para nosotras la cropofagia, si a alguna de ustedes les gusta ningu­na lo va a decir. Eso hacían los romanos, no contaban, porque por el simple hecho que, para chupar una concha, salvo que la persona sea muy acrobática, hay que estar abajo. Un romano eso no lo va a hacer, a eso me refiero con que mujer no es la lectura de un paradigma físico, sino la lectura de un paradigma social. Por eso cuando se habla de la reclusión de las mujeres en Grecia, en realidad se está hablando sólo de las ciudadanas atenienses en el siglo V; el resto anda por donde quiere, porque no son esposas y no van a ser nunca esposas de nadie, por ende no son realmente mujeres.

 (octubre-noviembre de 2016)


Leonor Silvestri 

(Material bajado del
servidor on line, 
ISSUU, digitalizado
seguramente por
algunas de las alumnas
del Taller de L.S.)
-Cortesía de Ana Herrera-


Leonor Silvestri (Buenos Aires, Argentina, 1976) es una activista de género anarquista, poeta, performer, ensayista, filósofa, especialista en Letras; y referente destacada en nuestro país de la teoría Queer. Integra la colectiva Ludditas Sexxxuales.  Obras publicadas:  Nugae, Teoría de la traducción (2003). Libro de poemas; Cátulo, Poemas, que contiene un ensayo; Una introducción crítica (2005); El curso. Mitología grecolatina (2006). Poemario en formato libro-objeto-CDROM; El Don de Creer (2009). Poesía y anarquismo; Irlandesas, 14 poetas contemporáneas (2011). Compilación y traducción de poesías; Acerca de las costumbres de los animales (2012). Poemas; Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres (2012). Ensayo filosófico; y los siguientes poemarios bilingües (español -inglés) auto-traducidos: Después de vos (Ardiente Claridad. 2007. Con ilustraciones de Cristina Lacenlotti) y Voy a salir y si me hiere un rayo. 2006. 

En su autobiografía, leemos:

Me pusieron de nombre Leonor Silvestri, (1976), así que soy una persona biopolíticamente asignada al sexo "mujer". Soy poeta, traductora, periodista, especialista en Literatura Antigua por la Universidad de Buenos Aires- independientemente de lo que mi ex cumpas de cátedra digan.






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