Goza todos los frutos de la vida. Alza en todos
Los festines la copa más pródiga. No creas
Que Dios de nuestros vicios o virtudes se ocupa,
Ni te frustre ninguna felicidad que veas.
*
Por la variada tierra va uno que no es creyente,
Infiel, rico ni pobre; ni Dios ni ley acata.
Que en la verdad no cree, ni de aseverar trata.
¿Quién será ese hombre triste, valeroso y prudente?
*
Faz de la dicha ajena, voces de amor: vuestro arte
Es, conmigo, ilusorio. Yo sé lo que he elegido.
Y cuando alguien me dice: “Dios ha de perdonarte”,
Rechazo sereno ese perdón que no he pedido.
*
No me arredra la muerte. Prefiero su sentencia
Inapelable, a aquella que al nacer me impusieron.
¿Qué es la vida? Un presente que a mi pesar me hicieron,
Y a devolver me afronto con fría indiferencia.
*
Ajeno a lo que puede traerte la fortuna,
Trata hoy de ser dichoso. Llena tu copa ufana,
Y bebe, reposándote al claro de la luna
Que inútilmente, acaso, te buscará mañana.
*
Sólo me importe el vino por tu copa brindado.
Tu boca es el más bello clavel de los hechizos.
Que el vino era como tus mejillas, rosado,
Y mis remordimientos leves como tus rizos.
*
¡Vino que a mi alma enferma dé un bálsamo divino!
¡Vino de aroma grato! ¡Vino color de rosa!
¡Vino que apague el fuego de mis dolores! ¡Vino!
Y tu laúd de cuerdas de seda, ¡oh mi amorosa!
*
“¡No bebas más—me dicen—, oh Khayyam!” Yo replico:
—Cuando bebo, comprendo lo que dicen la rosa,
El tulipán, el lino y el jazmín; y me explico
Hasta lo que no puede decirme mi amorosa.
*
Amor que no atormenta, no es amor. El brasero
¿Quema, acaso, lo mismo que el tizón ardedor?
Día y noche, durante su vida, el verdadero
Amante, se consume de alegría y dolor.
*
Seguir quisieran todos el rumbo verdadero.
Sendero que unos buscan y otros dan por hallado,
Hasta que un día oímos este apotegma honrado:
“No hay rumbo ni sendero”.
*
Huyen los días, rápidos como el agua del río
O el viento del desierto, que a ningún punto va.
Dos de ellos menosprecia mi indiferente hastío:
El que pasó ayer y el que mañana llegará.
*
Los sabios y filósofos más ilustres, marcharon
Entre las densas sombras de la duda, aunque fueron
Las antorchas de su época. ¿Qué hicieron? Pronunciaron
Algunas frases vagas y después se durmieron
*
He aquí la verdad única: Somos cual los peones
Del ajedrez con que hace Dios su eterna jugada.
Él nos mueve y detiene, cambia las posiciones,
Y luego vuelve a echarnos en el cofre de la nada.
*
Tuve ilustres maestros y mi saber triunfó.
Cuando ahora evoco al sabio que fui, comparo el caso
Con el agua que toma la forma de su vaso,
O bien con la humareda que el viento disipó.
(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Omar Khayyam
(Traducción: Leopoldo Lugones)
Omar Khayyam (1048 -1131). Fue un matemático, astrónomo, filósofo y poeta persa, estimado en su propio país y época por múltiples logros de orden científico,pero su inmarcesible fama obedece a las Rubáiyat ("Cuartetas") que compusiera;la breve forma epigramática de tales estrofas rimadas le permitieron expresar conmovedoras meditaciones sobre la fugacidad de la vida humana y del mundo natural. También nos han llegado tres de sus tratados matemáticos: un comentario sobre Los Elementos de Euclides; un ensayo sobre la división del cuadrante de un círculo; un tratado sobre álgebra. A él se le atribuye el empleo de la palabra "shay" (cosa o algo en árabe) para designar a la incógnita en una ecuación algebraica, que con posterioridad se transformó en "xay" y luego derivó en la inicial "x" debido a su pronunciación en el castellano antiguo.

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