miércoles, 16 de noviembre de 2022

EL CUTIS PATRIO (II)


 










Poesía eres (también) tú
(Hipo rima con periplo)
 
La página, nebrija para pájaros,
(menos sucede en la indecisión
o amanece el azur a lo sublime)
la página, si por otro Sur asoma
con sortilegios a sentirse elegida,
la página, su ojo estando en paz,
desparejo acertijo de hicocervos
(y un rayo al resplandor oyendo).
Nada hay ni temas para entender.
Ante el tacto, la lentitud detenida
daría su borde al alba de una vez,
un plan de lis por los alrededores
dará más de una razón al silencio.
Claro será el comienzo de conejo
a cercar la suerte con pata propia.
Blanco conejo a quien encuentra,
¿o es azul su sombra en persona?
Sombra de éstas contra el tiempo,
y la más veloz al hacerlo, lo hará.
Mojado de miradas da el destino
por entendido al entendimiento,
deja gotas de esgrimas y alegría.
Ah, y la irreverencia del escriba
mientras las esdrújulas pasan de
moda, enmiendan al mensajero
que por ojear tendrá radar en él.
Por ver su luz permanente, qué decir,
qué resero poner encima.
Encima del oro el orden adorna,
sirve a la raza salvada del deseo.
Sea el olvido la bestia diferente,
el esporádico túnel que lleva al
cazador, a la zona al fin cazada.
Como otra canción a la trampa,
como más al semblante de azor
saliendo de causas casi sinceras.
Como, en el cine de Tarkovsky.
Cine con cielo, lección solitaria.
Por mirar a su rosa hace un rato
los ojos sabían de abril la mitad.
Una toma con el mal iluminado,
visiones entre cumbres y bruma
que obra burlando al taparrabos
cuando no lamentan descubrirlo,
ni al brío descubren. La Historia
al tiritar entre estaturas aturdía a la
lantana lo que al fin la fortuna:
tal mitad muerta atrapaba al azar
y su río real al mundo demuestra,
una situación sin estar sintiéndola.
Cuánta hora de tórax, autoría de
días en pasado hacia los sapos a
poco de pensarlo, cuánta réplica
que por arrobo libra otro drama.
Pero hay que seguir haciéndolo,
hacer al ser contrario al sentido.
Ya la tala lastima las posiciones,
las horas en fila serán estos días,
el premio de preguntar a la vida.
Toca como paga una parte peor.
A la puerta toca cual condición.
El tiempo reparte los recuerdos,
el pasado está aún por suceder.
 
 
(Del libro: El cutis patrio,
Mansalva, 2009)
 
Eduardo Espina (Montevideo, Uruguay, 1954)
 
Pueden leer la biografía en una de las entradas anteriores del autor.
 


IMAGEN: Fotograma de "El sacrificio"  de Andrei Tarkovsky


lunes, 14 de noviembre de 2022

EL CUTIS PATRIO (I)


 










El costo de la vida
(Ningún centavo es tímido ni temido)
 
Las piedras pasan por premio,
alto el talión, la teluria del lar.
Vale el bronce cuanto él sería,
el hastío de estar cada instante.
Soplo de loas en un año plano,
es lo que supo empezar recién.
Los jubones suben avizorando
hasta de las almas hablar y del
verbo que a su voz aborrecían.
Ni qué decir: nada no fue todo
y el dinero es un mal menor (e
igual pasan cosas de ésas que
hasta ayer sabían soñar cerca).
Manejan los ricos un auto
de fe, la pobreza no aparta
la paja del trigal, pasa con ese
éxito que costaría creer.
A tales paisajes juntos, ni la
posibilidad podrá alcanzarlos.
Vuela como ave a cualquiera
aunque la luna quedara lejos.
(Es duración ante una cima y
ésta para quitarla de encima.)
Dura el árbol, la voluntad de
quedarse quieto cambia hoy
de lugares como mañana no.
Algo será más verde por ver
la verdad de las cosas ciertas
hasta cuando serán similares,
algo que pudiera darle al día
otro aprendizaje para atrapar
con los precios sorprendidos.
¡Cuánto cuesta la semejanza,
qué caro será el pensamiento
subiendo hasta donde está!
Mientras tanto, el tiempo
de la respuesta piensa en
seguir a Icaro acariciando
la moneda tibia por nativa.
Sube el ave fiel, un cóndor
duerme más veloz que este.
La altura en tela de juicio:
las alfombras voladoras
están por las nubes y elige
al jilguero alguien de lejos.
A quiénes, ¿por fin creerles?
Ya mirar cuesta un ojo de la
cara pero la caridad también.
(Haz de heces decididas con
que la dura noria perdura por
el perdón de los apercibidos
cambiándole el óbolo a todo.)
Escena de salvedad necesaria:
en el encuentro que atraviesa
el viento caben el color de los
perfumes y la puerta de atrás.
Trae al método donosura, cara
de haber tan mal embalsamado
menos alma cuando dan ganas
cuantas caben: sirve el samsara
a la modalidad, nada por hacer.
Sigue el miedo en la costumbre
y la inmensa mirada termina en
enmienda, manera del aspirante.
Toca el tiempo a la piel dormida,
fechas, esa forma de contar horas.
Al alba devuelve la vida su valor
arrepentido, la brisa abreviada de
los veneros cada vez que viniera.
Diríase, glosa usual de las usuras.
 
(Del libro: El cutis patrio,
Mansalva, 2009)
 
Eduardo Espina (Montevideo, Uruguay, 1954)
 

Pueden leer la biografía en una de las entradas anteriores del autor.
 
 

IMAGEN: Árbol de bambú (Sin créditos).


sábado, 12 de noviembre de 2022

SUFICIENTE MÚSICA



SUFICIENTE MÚSICA


En ocasiones, cuando hacemos un viaje largo
y ya hemos hablado bastante y escuchado
suficiente música y parado dos veces,
una para comer, una para contemplar el paisaje,
caemos en este ritmo de silencio.
Se balancea hacia atrás y hacia adelante entre nosotros
como una cuerda sobre un lago.
Tal vez lo que no decimos sea
lo que nos salva.



TARDE

La luz de la luna se derrama
sin piedad, da igual
cuántos hayan muerto
bajo los árboles.
El río sigue su curso.
Allí siempre reinará
el silencio, da igual
el tiempo que alguien
haya llorado contra
la pared de una casa.
los antebrazos desnudos presionando
las tablas.
Todo termina,
incluidas las penas, incluido el dolor.
Los cisnes se dejan llevar por la corriente.
Las cañas soportan el peso
de sus emplumadas cabezas.
Los guijarros se hacen más pequeños
y lisos bajo las ásperas
corrientes de la noche. Caminamos
largas distancias, cargando
con nuestras maletas, nuestros bultos.
El peso de las ofrendas.
Sabemos que la tierra
desaparece bajo
el mar, las islas son tragadas
igual que peces prehistóricos.
Sabemos que estamos condenados,
perdidos, maldecidos, y sin embargo
la luz nos alcanza, cae
sobre nuestros hombros aun ahora,
aun aquí donde la luna
se oculta para nosotros, aun cuando
las estrellas están tan lejos.



Dorianne Laux 

(De: Poetas norteamericanos
en dos siglos -Volumen II,
Versiones, selección y biografía:
Jonio González, Ediciones 
en danza, 2021)

ENOUGH MUSIC


Sometimes, when we’re on a long drive,
and we’ve talked enough and listened
to enough music and stopped twice,
once to eat, once to see the view,
we fall into this rhythm of silence.
It swings back and forth between us
like a rope over a lake.
Maybe it’s what we don’t say
that saves us.


EVENING

Moonlight pours down
without mercy, no matter
how many have perished
beneath the trees.
The river rolls on.
There will always be
silence, no matter
how long someone
has wept against
the side of a house,
bare forearms pressed
to the shingles.
Everything ends.
Even pain, even sorrow.
The swans drift on.
Reeds bear the weight
of their feathery heads.
Pebbles grow smaller,
smoother beneath night’s
rough currents. We walk
long distances, carting
our bags, our packages.
Burdens or gifts.
We know the land
is disappearing beneath
the sea, islands swallowed
like prehistoric fish.
We know we are doomed,
done for, damned, and still
the light reaches us, falls
on our shoulders even now,
even here where the moon is
hidden from us, even though
the stars are so far away.




Dorianne Laux nació en Augusta, Maine, en 1952. Se educó en el Mills College de Oakland luego de que su familia se trasladara a California. Ha enseñado escritura creativa en las universidades de Oregon y North Carolina, entre otras. Es coautora, con Kim Addonizio, de The Poet's Companion: A Guide to the Pleasures of Writing Poetry (1997). En palabras de Elizabeth Lund: “Es capaz de combinar como pocos sombras y luces, y de no perder la compasión por duro que sea aquello sobre lo que se escribe”. La obra poética de Laux incluye: Awake (1990), What We Carry (1994), finalista del National Book Critics Circle Award; Smoke (2000), Facts About the Moon (2005), finalista del Lenore Marshall Poetry Prize, The Book of Men (2011), que obtuvo el premio Paterson de 2012, The Book of Women (2012) y Only As the Day is Long: New and Selected (2019), finalista del premio Pulitzer 2020.
 



jueves, 10 de noviembre de 2022

CÓMO SERÁ LA ÚLTIMA TARDE


 CÓMO SERÁ LA ÚLTIMA TARDE


Estás sentada al lado de una pequeña ventana salediza
en un café vacío junto al mar.
Anochece, y el dueño se dispone a cerrar,
a pesar de que aún estás inclinada sobre la estufa,
que lentamente va perdiendo calor.
Ahora caminas hacia la orilla
para contemplar los últimos restos de azul en las olas.
Has vivido en casas pequeñas, espacios angostoslas
paredes se estrechaban en torno a tipero
el mar y el cielo también eran tuyos.
No hay nadie alrededor para beber contigo
de la líquida niebla, oscuras profundidades.
Estás sola con el cosmos que gira.
Adiós, amor, lejano, en un lugar cálido.
Aquí la noche no tiene fin, el silencio infinito.



DOMINGO POR LA MAÑANA TEMPRANO

Solía burlarme de mi padre y sus compinches
por levantarse temprano los domingos por la mañana
y beber café en un área de estacionamiento del lugar
pero ahora yo soy uno de esos compinches.
A nadie le importan mis viejas humillaciones
pero ellas continúan arrastrándose por mi sueño
como una ristra de latas vacías que resonaran
detrás de un coche abandonado.
La cosa es así: justo cuando crees
que te has olvidado de aquella muchacha pelirroja
que te dejó varado en un párking
cuarenta años atrás, te despiertas
lo bastante temprano para verla desaparecer
a la vuelta de la esquina de tu sueño
en la motocicleta de otro
rugiendo por la autopista hacia la salida del sol.
Y así, ahora estoy sentado en un café
débilmente iluminado lleno de madrugadores
cuyas ventanas están cubiertas de hollín
y el café es tibio y amargo



Edward Hirsch

(De: Poetas norteamericanos
en dos siglos -Volumen II,
Versiones, selección y biografía:
Jonio González, Ediciones 
en danza, 2021)
WHAT THE LAST EVENING WILL BE LIKE

You're sitting at a small bay window
in an empty café by the sea.
It's nightfall, and the owner is locking up,
though you're still hunched over the radiator,
which is slowly losing warmth.
Now you're walking down to the shore
to watch the last blues fading on the waves.
You've lived in small houses, tight spaces—
the walls around you kept closing in—
but the sea and the sky were also yours.
No one else is around to drink with you
from the watery fog, shadowy depths.
You're alone with the whirling cosmos.
Goodbye, love, far away, in a warm place.
Night is endless here, silence infinite.


EARLY SUNDAY MORNING

I used to mock my father and his chums
for getting up early on Sunday morning
and drinking coffee at a local spot
but now I’m one of those chumps.
No one cares about my old humiliations
but they go on dragging through my sleep
like a string of empty tin cans rattling
behind an abandoned car.
It’s like this: just when you think
you have forgotten that red-haired girl
who left you stranded in a parking lot
forty years ago, you wake up
early enough to see her disappearing
around the corner of your dream
on someone else’s motorcycle
roaring onto the highway at sunrise.
And so now I’m sitting in a dimly lit
café full of early morning risers
where the windows are covered with soot
and the coffee is warm and bitter.



Edward Hirsch nació en Chicago en 1950. Estudió folclore en la Universidad de Pennsylvania y enseñó escritura creativa en la de Huston. Fue editor de varias antologías (Theodore Roethke, poesía irlandesa, polaca, china, rumana, hebrea, etc.), de libros de crítica literaria, y responsable de la columna "Poet's Choice" del Washington Post. Su obra poética incluye For the Sleepwalkers (1981, ganador Lavan Younger Poets y Delmore Schwartz Memorial), Wild Gratitude (1986, premiado con el National Book Critics Circle Award), The Night Parade (1989), Earthly Measures (1994), On Love (1998), Lay Back the Darkness (2003), Special
Orders (2008), The Living Fire: New And Selected Poems (2010) y Gabriel: A Poem (2014). Su poesía, ha escrito el crítico Peter Campion, combina magistralmente lo cotidiano con lo irracional. Vive en Nueva York.

 



martes, 8 de noviembre de 2022

DESPUÉS DE AÑOS


GRANJA ABANDONADA

Era un hombre corpulento, dice la talla de sus zapatos
sobre una pila de platos rotos, junto a la casa;
y también alto, dice el tamaño de la cama
en una habitación de la planta superior; y bueno y temeroso de Dios,
dice la Biblia con el lomo partido,
en el suelo, bajo la ventana, entre motas de polvo iluminadas por el 

sol;
pero no estaba hecho para la agricultura, dicen los campos
cubiertos de pedruscos y el granero lleno de goteras.

Vivía una mujer con él, dice el empapelado del dormitorio
con motivos de lilas y los estantes de la cocina
forrados con hule, y tenían un hijo,
dice el arenero hecho con un neumático de tractor.
El dinero era escaso, dicen los frascos de ciruelas en conserva
y las latas de tomate precintadas en la lucerna.
Y los inviernos duros, dicen los trapos en los marcos de las 

ventanas.
Era un lugar solitario, dice el angosto camino vecinal.

Algo fue mal, dice la casa vacía
en el terreno tapado por las malas hierbas. Las piedras en los campos
dicen que él no era un granjero; los frascos cerrados
en el sótano dicen que ella se fue precipitadamente.
¿Y el chico? Sus juguetes están esparcidos en el patio
como ramas después de una tormenta: una vaca de goma,
un tractor oxidado con el arado roto,
una muñeca vestida con un overol. Algo fue mal, dicen.



UNA PIEZA EN EL PASADO

Es una cocina. Sus cortinas
cubiertas de una luz matinal tan brillante
que por la tarde no se puede ver más allá
de las ventanas. Una cocina
que cae a través del tiempo con las cosas
en su lugar, los platos
tintineando en la alacena, el cubo
con agua para beber que ondea
como si acabara de pasar un camión, pero ese camión
pasó hace treinta años. Nadie está en casa
en esta pieza. Su encimera está limpia,
y el repasador cuelga de su clavo,
una hoja seca. Con batas de neblina,
delantales azules de lluvia, mi abuela
se mueve por su vida como un fantasma,
y cuando haya terminado sus años,
los pondrá de nuevo en su lugar
y limpiará el fregadero, y nos dará la espalda
al resto de nosotros, para siempre.



DESPUÉS DE AÑOS

Hoy, desde lejos, te vi
alejarte, y sin un sonido
la resplandeciente cara de un glaciar
se hundió en el mar. Un viejo roble
cayó en las Cumberlands, levantando apenas
un puñado de hojas, y una anciana
que esparcía maíz para sus gallinas levantó la mirada
por un instante. En el extremo opuesto
de la galaxia, una estrella treinta y cinco veces
mayor que nuestro sol explotó
y se desvaneció, dejando una pequeña mancha verde
en la retina del astrónomo
como si éste estuviera de pie en la gran cúpula abierta
de mi corazón sin nadie a quien contárselo.


Ted Kooser

(De: Poetas norteamericanos
en dos siglos -Volumen II,
Versiones, selección y biografía:
Jonio González, Ediciones 
en danza, 2021)



ABANDONED FARMHOUSE

He was a big man, says the size of his shoes
on a pile of broken dishes by the house;
a tall man too, says the length of the bed
in an upstairs room; and a good, God-fearing man,
says the Bible with a broken back
on the floor below the window, dusty with sun;
but not a man for farming, say the fields
cluttered with boulders and the leaky barn.

A woman lived with him, says the bedroom wall
papered with lilacs and the kitchen shelves
covered with oilcloth, and they had a child,
says the sandbox made from a tractor tire.
Money was scarce, say the jars of plum preserves
and canned tomatoes sealed in the cellar hole.
And the winters cold, say the rags in the window frames.
It was lonely here, says the narrow country road.

Something went wrong, says the empty house
in the weed-choked yard. Stones in the fields
say he was not a farmer; the still-sealed jars
in the cellar say she left in a nervous haste.
And the child? Its toys are strewn in the yard
like branches after a storm—a rubber cow,
a rusty tractor with a broken plow,
a doll in overalls. Something went wrong, they say.


A ROOM IN THE PAST

It’s a kitchen. Its curtains fill
with a morning light so bright
you can’t see beyond its windows
into the afternoon. A kitchen
falling through time with its things
in their places, the dishes jingling
up in the cupboard, the bucket
of drinking water rippled as if
a truck had just gone past, but that truck
was thirty years. No one’s at home
in this room. Its counter is wiped,
and the dishrag hangs from its nail,
a dry leaf. In housedresses of mist,
blue aprons of rain, my grandmother
moved through this life like a ghost,
and when she had finished her years,
she put them all back in their places
and wiped out the sink, turning her back
on the rest of us, forever.



AFTER YEARS

Today, from a distance, I saw you
walking away, and without a sound
the glittering face of a glacier
slid into the sea. An ancient oak
fell in the Cumberlands, holding only
a handful of leaves, and an old woman
scattering corn to her chickens looked up
for an instant. At the other side
of the galaxy, a star thirty-five times
the size of our own sun exploded
and vanished, leaving a small green spot
on the astronomer's retina
as he stood on the great open dome
of my heart with no one to tell.


 

Ted Kooser nació en Ames, Iowa, en 1939. Tras graduarse en la Universidad de Iowa, y luego de un breve paso por la de Nebraska, ingresó a trabajar en una compañía de seguros (como WallaceStevens), en la que permaneció hasta 1999. Entretanto, escribió, todos los días, de cinco y media a siete de la mañana. Fruto de ello es Official Entry Blank (1969). A éste seguirán libros de ensayos,para niños (entre ellos el multipremiado The House Held Up by Trees, de 2012), antologías (publicadas en su propio sello editorial, Windflower) y veinticinco poemarios hasta la fecha, incluidos Grass County (1971), A Local Habitation & A Name (1974), Not Coming to be Barked At (1976), Sure Signs (1980), One World at a Time (1985), The Blizzard Voices (1986), Weather Central (1994), A Book of Things (1995), Winter Morning Walks, 100 Postcards to Jim Harrison (2000), Braided Creek: A Conversation in Poetry (con Jim Harrison, 2003), Delights and Shadows (2004, premio Pulizter 2005), Flying at Night: Poems 1965-1985 (2005), Valentines (2007), Splitting an Order (2014) y Kindest Regards, New and Selected Poems (2018), entre otros. Protagonista principal de lo que la crítica ha llamado "Renacimiento poético del Medio Oeste" (que incluía a poetas como Greg Kuzma, Judith Minty, etc.) Kooser, en sus propias palabras, escribe para la gente "en la esperanza de que puedan ver lo maravilloso de sus experiencias cotidianas, lo interesante que puede ser el mundo si uno presta
atención".



 

domingo, 6 de noviembre de 2022

IRSE


SECRETOS


destruido, dijo ella su
corazón había sido destruido;
la palabra salió de su boca
como de una vieja novela de páginas amarillas.
lilas,
un vestigio de madreselvas.
maleza, creciendo en las habitaciones de una vieja casa,
arrasada.
quemada,
destruida.
habitaciones, imaginadas, abiertas a todos los climas.
secretos marchitándose en el aire ajeno


PIEDRA DE TOQUE

siéntela
presio-
nar
la yema de tu
dedo, siente
la línea
de tensión des-
de
su
corazón
hasta el tuyo



IRSE

decir adiós
no es un problema:
una casa es una piel
que quitar
de la que librarse
habitación tras habitación
armario tras armario
hasta que lo que queda
son pilas de cajas,
unas pocas perchas,
un montón de desechos
en el suelo de la cocina
que nunca pareció tan amplia,
el perro de un vecino
que ha venido a decir adiós
desde una distancia prudencial


Halvard Johnson


(De: Poetas norteamericanos
en dos siglos -Volumen II,
Versiones, selección y biografía:
Jonio González, Ediciones 
en danza, 2021)


SECRETS


destroyed, she said her
heart had been destroyed;
the word came from her mouth
as from an old, yellow-paged novel.
lilacs,
a trace of honeysuckle.
weeds, growing in the rooms of an old house,
razed to the ground.
burned,
destroyed.
rooms, imagined, open to all weather.
secrets withering in the foreign air.



TOUCH STONE

feel it
press-
ing at
your finger
tip, feel
the stress
line run-
ning from
its heart
to yours



MOVING OUT

saying goodby
is no trouble:
a house is a skin
to be shucked
wriggled out of
room by room
closet by closet
until what remains
is piles of boxes,
a few empty hangers,
a heap of debris
on the kitchen floor
which never seemed so wide,
a neighbor's dog
who come to say goodby
from a respectable distance.



Halvard Johnson nació en Nueva York en 1936. Hijo de un pastor metodista (lo cual, según el propio Johnson, le hizo perder todo sentimiento religioso), tuvo una infancia y adolescencia itinerantes. Estudió lengua y filosofía en la Universidad de Ohio Wesleyan y más tarde en la de Chicago. En 1973, tras una larga temporada en Europa, durante la que enseñó en delegaciones de la Universidad de Maryland, dio clases en el Virginia Center for the Creative Arts, para luego mudarse otra vez a Nueva York. Su obra poética incluye, entre otros títulos: Transparencies and Projections (1969), The Dance of the Red Swan (1971), Eclipse (1974); Winter Journey (1979), The English Lesson (2004), Organ Harvest with Entrance of Clowns (2007), Mainly Black (2010), Remains to Be Seen (2013), Trapeze (2015), Large Floating Objects (2017), etc. Halvard Johnson evoca con su poesía un mundo tan misterioso como perturbador, según Charles Baxter. Murió en San Miguel de Allende, México, en 2017
 




 

viernes, 4 de noviembre de 2022

ME CASÉ CONTIGO

ESTOY APRENDIENDO A ABANDONAR EL MUNDO

Estoy aprendiendo a abandonar el mundo
antes de que él pueda abandonarme a mí.
Ya he renunciado a la luna
y a la nieve, cerrando mis persianas
a los reclamos de lo blanco.
Y el mundo se ha llevado
a mi padre, mis amigos.
He renunciado a las líneas melódicas de las colinas,
trasladándome a un paisaje plano, mudo.
Y cada noche renuncio a mi cuerpo
miembro a miembro en sentido ascendente
a través de mis huesos hacia el corazón.
Pero llega la mañana, con breves
aplazamientos en la forma de café y el canto de los pájaros.
Al otro lado de la ventana un árbol
que hasta hace unos instantes no era más que una sombra
recupera sus ramas hoja a hoja.
Y mientras yo recupero mi cuerpo
el sol apoya su cálido hocico en mi regazo
como para enmendar el daño ocasionado.



LO QUE QUEREMOS

Lo que queremos
nunca es sencillo.
Nos movemos entre las cosas
que creíamos necesitar:
un rostro, una habitación, un libro abierto
y esas cosas tienen nuestro nombre...
ahora, nos necesitan.
Pero lo que necesitamos se aparece
en sueños, lleva disfraces.
Descendemos,
tendemos los brazos
y por la mañana
nos duelen.
No recordamos el sueño,
pero el sueño se acuerda de nosotros.
Está ahí todo el día
igual que un animal está ahí
debajo de la mesa,
igual que las estrellas están ahí
incluso cuando brilla el sol.


ME CASÉ CONTIGO


Me casé contigo por las razones equivocadas,
seducida por tu peligrosa historia familiar,
por los inocentes músculos, que abultaban bajo tu camisa
como armas ocultas, por tus vínculos ingenuos,
los colores de pintados retazos de atardecer.
Seducida también por lo que suponías
acerca de mí: mi serenidad —ese espejo a la espera de ser
rajado—, mis llamativas acrobacias con los cuchillos en la cocina.
Qué equivocados estábamos el uno acerca del otro,
y qué felices hemos sido.


Linda Pastan

(De: Poetas norteamericanos
en dos siglos -Volumen II,
Versiones, selección y biografía:
Jonio González, Ediciones 
en danza, 2021)
I AM LEARNING TO ABANDON THE WORLD


I am learning to abandon the world
before it can abandon me.
Already I have given up the moon
and snow, closing my shades
against the claims of white.
And the world has taken
my father, my friends.
I have given up melodic lines of hills,
moving to a flat, tuneless landscape.
And every night I give my body up
limb by limb, working upwards
across bone, towards the heart.
But morning comes with small
reprieves of coffee and birdsong.
A tree outside the window
which was simply shadow moments ago
takes back its branches twig
by leafy twig.
And as I take my body back
the sun lays its warm muzzle on my lap
as if to make amends.



WHAT WE WANT


What we want
is never simple.
We move among the things
we thought we wanted:
a face, a room, an open book
and these things bear our names—
now they want us.
But what we want appears
in dreams, wearing disguises.
We fall past,
holding out our arms
and in the morning
our arms ache.
We don't remember the dream,
but the dream remembers us.
It is there all day
as an animal is there
under the table,
as the stars are there
even in full sun.


I MARRIED YOU


I married you for all the wrong reasons,
charmed by your dangerous family history,
by the innocent muscles, bulging like hidden
weapons under your shirt, by your naive ties,
the colors of painted scraps of sunset.
I was charmed too by your assumptions
about me: my serenity —that mirror waiting to be
cracked, my flashy acrobatics with knives in the kitchen.
How wrong we both were about each other,
and how happy we have been.



Linda Pastan, née Olenic, vino al mundo en Nueva York en 1932 en el seno de una familia de inmigrantes judíos. Estudió en el Radcliffe College y ha vivido casi toda su vida en Maryland. Obtuvo varios premios de poesía, entre otros el Mademoiselle del citado Radcliffe College (la otra finalista era Sylvia Plath), el  Dylan Thomas, el Pushcart, el Bess Hokin y en 2003 el Ruth Lily al conjunto de su carrera. Ha publicado más de quince libros de poesía y ensayo, incluidos A Perfect Circle of Sun (1971), On the Way to the  Zoo (1975), PM/AM: New and Selected Poems (1982) y Carnival Evening: New and Selected Poems 1968–1998 (1998),ambos finalistas del National Book Award; The Imperfect Paradise (1988, finalista del Los Angeles Times Book Prize), The Last Uncle  (2001), Queen of a Rainy Country (2006), Traveling Light (2011),Insomnia (2015) y A Dog Runs Through It (2018). Como producto  cultural de los años cincuenta, recuerda la propia Pastan, su 
prioridad tras contraer matrimonio fue criar a sus hijos y cuidar el hogar. Fue a instancias de su marido que por fin se dedicó a escribir.



 

miércoles, 2 de noviembre de 2022

LAS CONSOLACIONES


LAS CONSOLACIONES

Los placeres de la vejez
son las pequeñas aventuras
de la imaginación.
Un rostro maravilloso nos recuerda otro
al que hace tiempo amamos mucho,
y nos consolamos
diciéndonos: "Soy joven de nuevo".



UNA NOCHE DE INVIERNO

El exterior, donde la nieve
es suave y silenciosamente
cae (no hay viento
esta noche), ha traído su quietud
a la casa tan ruidosa
durante el día con las voces de la televisión,
los timbrazos del teléfono
y los gritos felices de los niños
brincando de una habitación a otra.
Ahora, a excepción de mí, el sueño
ha tomado posesión de la casa.
Traigo el silencio de la oscuridad
de fuera. Arropo con él
a quienes cuido. Pronto, también yo
estaré durmiendo.


James Laughlin (E.E.U.U.; Pittsburgh, 1914 -Norfolk, Connecticut, 1997)

(De: Poetas norteamericanos
en dos siglos -Volumen II,
Versiones y selección:
Jonio González, Ediciones
en Danza, 2021)



THE CONSOLATIONS

The delights of old age
Are the little adventures
of the imagination.
A beautiful face recalls another
That was so much loved long ago,
And we console ourselves
Saying "I'm young again



A WINTER'S NIGHT

The outside, where the snow
Is softly and soundlessly
Falling (there is no wind
Tonight) has brought its quiet
Into the house that was noisy
All day with TV voices,
The telephone ringing,
And the happy shouts of children
Romping from room to room.
Now, except for me, sleep
Has taken over the house.
I bring the silence of the dark
Outside into it. I wrap that
Around my cares. Soon I too
Will be sleeping.



Pueden leer su biografía y más poemas en entradas anteriores del autor (Nota del aministrador).