martes, 1 de julio de 2014

89 golpes y un whisky





De: Cansancio de lo escrito

Campo de los hinojos, perfume y ritmo de luz
inundándolo todo:
el aire del sol
en donde la vista se pierde y gana.

Su aire arrastrado entre dos amores

-vaivén de sístole y diástole-

de lo que subsiste por sí.


De: 89 golpes y un whisky

3

Atados los caballos siguen tirando
Ceniza en la oscuridad
Respira la tarde en la bruma
La luna colgada al vientre al árbol
Bajo el pequeño cielo plateado
Como una palangana
Algunas estrellas entre los pies

Chapoteando

Encontré las palabras en su ritmo
Porter, su remo su ala
Que pasa

Tomamos una ferroquina Bisleri
En vasos pequeños nacarados

Tendidos versos en la canción
El sueño termina en este callejón.


10

Si, digo que si
Al trago de esta noche
Mi agua whisky
Gira el dedo la falange
Recubierta de carne
Que representa
El todo
En la parte
Hace la plancha
En la ola del agua
Whisky
Cierra los ojos
Y espera
Me aferro a su fuego
Esa esperanza

Y aparecen esas mujeres
Que envejecen en su desnudez
En el silencio pintadas
Por la luz de la mañana

Tal vez con una toalla en la mano
Frente a la ventana
La cama revuelta
Se acaba de levantar
¿Mira a alguien?
En una escenografía
Del cartero que llama

Una nueva york de los 40
Con sus fotos
En blanco y negro
Que pintó
En esa misma luz
Que esconde más
De lo que muestra

Y vuelvo a la luz del pasillo
De ópera, el teatro amado
Esa melodía que canta Thais
Antes de morir
La última vez

Entro a la semisombra
Del bar por esa alcantarilla
De luz por ese otro
Trago
Otro golpe
En la desesperación.


36

Subimos una loma bajamos
Otra
Disfrazados de jóvenes
Lo oculto salía a la luz
En un nuevo ciclo de días
Y de horas
En el placer de lo inexacto
Palabras que dicen lo que jamás
Han dicho
Y se les hace masaje
En esa asfixia
De ojos oscuros
Para que el alma
Salga de los
Cuerpo.

Esa noche del agua
Remando sobre la luna
Echando el resto
Del agua whisky
En la boca
En el respiro
Que guía el ángel
En que creías.



Pablo Queralt (Buenos Aires, 1955)