viernes, 8 de agosto de 2014

LA ESCUELA DE METAFÍSICOS y otros poemas













Al verdugo le encanta explicar
Cómo funciona su reloj pulsera
Mientras su sombra se posa sobre mi en la calle
Lo llamo así porque es sombrío y oficioso
Y viste de negro.

El reloj en la torre de la iglesia
Ha parado a las once menos cinco.
Los diarios de la mañana no tenían fecha.
El edificio gris en la esquina
Puede haber sido una pluma del estado,

Y entonces él apareció con su reloj,
Con numerales góticos
Y ausencia de manos
Él quería que yo entienda
que justo ahí tenía que ser.



OJOS PRIVADOS

Encontrar pistas donde no hay ninguna
es mi trabajo.
Ahora, le dije al
Diccionario
sobre mi escritorio. El mundo más allá
De mi ventana se ha vuelto ilegible
Y también el reloj en la pared.
Podría encender un fósforo para orientarme

Mientras tanto, está el corazón
Deteniéndose silencioso como el edificio.
Vacíos, los ascensores dejan de funcionar
Los granos de polvo no se mueven
Las horas de búsqueda quieta
Frente a la madona con el escobillón

Arrastra sus pies a través del largo corredor
Probando picaportes, girando el mío.
Soy sólo ese pequeño yo sudando.
En la silla del cliente diré:
No te metas en esto.
No voy a cerrar hasta que él se quiebre.



EL MOMENTO SUPREMO

Tal como una hormiga es impotente
Frente una bota levantada en el aire
Y sólo tiene un instante
Para tener una idea brillante o dos
La bota negra está tan pulida
Se puede ver a si mismo
Reflejado en ella, distorsionado
Quizás más grande
Convertido en un gran monstruo hormiga
Sacudiendo sus brazos y piernas
amenazadoramente?

La bota puede estar dubitativa,
Objetando, dudando,
Juntando telarañas,
Rocío?
Sí, y aparentemente no.


Charles Simic (Belgrado, Yugoslavia, 1938-En 1953 emigra a E.E.U.U.)


(Traducción: Abril Chamorro)

THE SCHOOL OF METAPHYSICS

Executioner happy to explain
How his wristwatch works
As he shadows me on the street.
I call him that because he is grim and officious
And wears black.

The clock on the church tower
Had stopped at five to eleven.
The morning newspapers had no date.
The gray building on the corner
Could've been a state pen,

And then he showed up with his watch,
Whose Gothic numerals
And the absence of hands
He wanted me to understand
Right then and there. 


PRIVATE EYES

To find clues where there are none,
That's my job
now, I said to the
Dictionary
on my desk. The world beyond
My window has grown illegible,
And so has the clock on the wall.
I may strike a match to orient myself

In the meantime, there's the heart
Stopping hush as the building
Empties, the elevators stop running,
The grains of dust stay put.
Hours of quiescent sleuthing
Before the Madonna with the mop

Shuffles down the long corridor
Trying doorknobs, turning mine.
That's just little old me sweating
In the customer's chair, I'll say.
Keep your nose out of it.
I'm not closing up till he breaks.


THE SUPREME MOMENT

As an ant is powerless
Against a raised boot,
And only has an instant
To have a bright idea or two.
The black boot so polished,
He can see himself
Reflected in it, distorted,
Perhaps made larger
Into a huge monster ant
Shaking his arms and legs
Threateningly?

The boot may be hesitating,
Demurring, having misgivings,
Gathering cobwebs,
Dew?
Yes, and apparently no.