viernes, 26 de junio de 2015

LA CULPA ES DEL SUEÑO
















Extraigo del ombligo
una pelusa iridiscente
la uso como lámpara
Ridícula decís
y prendés la luz
Te pego con el libro en la cabeza
no te duele y me encabrito
La pelusa rueda 
Me duele el estómago
Tengo una revelación
La pelusa no es tal
es nada más y nada menos
que mi voluntad
Si no la recupero
mañana no me levanto.


Una vez tuve dos penes
Sufrí porque soy mujer y no los quería
No tenía idea de cómo habían crecido
en cuánto tiempo
Al costado de mi vagina
colgaban como chorizos
Me tranquilicé, sabía que podía operarlos
Freud se equivocó. No nos falta nada.



Salen de mi boca lianas vibrantes
envuelven a los niños
que juegan en la plaza
a sus madres, a un perro
al chico que vende praliné
Son lianas afinadas en do
Los niños bailan
el perro canta
y de la tierra brotan flores
La música cura.



Mamá le dice a C:
a los hombres no les gustan las mujeres gordas, las prefieren delgadas
Papá le pregunta si tiene novio, ella dice que no
Deberías bajar un poco de peso, vuelve a interferir mi madre
No me importa, contesta C
puedo tener de novio a un árbol, a las nubes 
a un gato, a la mesa, a la silla, a una licuadora
y mientras dice esto baila
Papá se ríe.

De: La culpa es del sueño
Editorial Yaugurú, 2015 


Mariela Laudecina (Argentina; Mendoza  -Córdoba)






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