viernes, 4 de septiembre de 2015

TIGRE Y LEÓN























Me caso de blanco
en el muelle de madera
del club de pescadores.
El viento me vuela el tul.
Por acá pasan los aviones,
pasan cerca y se les
ve la panza
blanca, como de
ballena.
Por la avenida costanera
vienen camiones gigantes
con letras raras de otros idiomas
El cielo está blanco, está por
llover. Todo brilla.



Es primavera y hay novios.
Nosotros también
nos damos besos,
nos sentamos en un banco
y leemos poemas
de una chica en la sierra
sentada en una reposera.
El viento nos cierra los ojos
como los novios
cierran los ojos
cuando se dan besos.
Los semáforos y las esquinas
están lejos, si caminamos
tenemos que parar
para mirarnos.



La leona empuja
con a trompa a los cachorros
para que anden solos
cacen su presa
puedan sobrevivir
entre los demás animales
se consigan una novia.



Papá se disfraza de Papá
Noel. Se llena la barba de espuma.
La boca le queda más roja.
Salpica nieve en el espejo.
Papá Noel me trae
un papá con piel suave en la cara.



Marina Mariasch (Buenos Aires, 1973)