lunes, 14 de marzo de 2016

CAJA DE GRITOS


























No mantengo la desnudez de marzo
cargo un cielo tan colado de nubes secas
la promesa de ver fuera de la ventana
si la tijera tomara recuerdos tan gimientes
no soy de confiar si enviás mensajes en la noche
consejos de músicos que deberían escucharse
mostrás tu pasmosa debilidad así de fácil
colocada en el ritmo de una caja de susurros
las víctimas deslizan contraseñas danzadas
grititose de amanecer estremece en luces
dirás más si nos convertimos en comida de perros
tan influenciada en tus deudas tan influenciada.



Oímos el rayo que se acercaba
sentimos la lamida silvestre
miramos la reciente golondrina
degustamos el último carmenier
olimos nuestras almas al quemarse.



No arruinemos nada con la palabra
que no sea ese el trágico intento
la salvación no vendrá con ella
acordate de las caricias y más
pero no de la palabra limitante
ahogos de lenguas en la sal
verborragias del syrah sígnico
ruinas construidas en Babel
recordarás que nos hemos perdido
las veces destellantes sin luces
encontrados al borde del allí
ni vos llamás demasiado ni yo
lluvia ilegítima de la gestualidad
mudos sabemos que no se pierde
alejados de los misterios rojos
nunca tuvimos patria ni corazón
embebidos en la sangre del olvido
una noche para soñarnos indecentes.



Nubes satelitales sobre el gran amontonamiento de susurros
has apretado con fuerza el primer tiempo de penas negras
el cementerio donde las fotos son casi una profanación
alfileres que clavarán tus piernas en un rito de belleza
las flores plásticas y los trazos de sombras estentóreas
he quebrado más techos que contienen tanto soles amargos
elijo tu mentira más despiadada para colgarla en mi cuello
cantito de ogro cerrado en soplidos tan circunstanciales
dolor de abrojillos penetrando la piel desdibujada ahora
no es más que un pequeño girón de ropas sobre telarañas
admitir que ambos nos recordamos es una curiosidad
danza furiosa encabronando tormentas reticulares
dormirás en el goce de broma macabra que armamos
comprensión de instantes tan rotos sobre el drama neutro
bastará que arriesgues de nuevo ese crimen de los mensajes
lejos una cucaracha pasea por tu taza abandonada de té.




Rudy Astudilla



Conrado Rudy Astudilla. Poeta y profesor de filosofía. Correntino de nacimiento (1969), pero entrerriano por adopción.  Vive en Paraná.Ha publicado: El baile de los libros tontos (2003) y Caja de gritos (Alción, 2011); como así también poemas y artículos, en diversos medios gráficos y virtuales.