viernes, 4 de marzo de 2016

LA SOMBRA DE LA MANO
























Lágrimas de ácido en el hueco de la memoria.

Raspar, raspar, raspar
pero nada, nada, nada.

Círculos de leche petrificados.



El corazón se escarpa y en las nubes se abren bocas para aullar.
Por más que se hunda la mano en la tierra
en el cielo
en la misma piel
la muerte queda

de relieve.



El amor continúa: algunos seres
urgen su paso, se entrechocan
en abrazos leves, patinan
en un mapa iluminado
se diluyen para no morir
por aplastamiento.



La felicidad de los patos no es nuestra felicidad.
Pero las cosas son iguales para nosotros y para ellos.
Hilos de agua en las patas palmípedas
estructura en la que se enganchan y crecen
sentimientos retráctiles

¡Tirá, tirá!

Una sonrisa nos alumbra.



Tiempo detenido 
en las ventanas
en los vidrios fijos
en la toalla.
Tiempo
en los muros simétricos
sombras de gusanos ondulantes
sombras
de manos transparentes.

Viento, mucho viento
y las emociones que
no se pueden
comprender.



Pequeños objetos en flotación:
¿vienen de la raíz del mundo?
vidrios, residuos, huesos
el crack de las cosas
pequeños mundos
delicados, humanos
 construidos 
con atención
buscando dónde anclar
su propia raíz.



Un ojo de agua y cenizas

las cosas se
van hundiendo.

Hacia ahí navegan los platos
de la última discusión.



La mano quiso pero no pudo
subir por la pierna de su padre
hasta la Clavícula Gigante.
La sombra profusa del bosque
la deprimió.



En el centro de la flor
en el centro
de la sombra de la mano
brilla exacta
la yema del tiempo.



Torsión y brillo:

colgajo animal que pende de la ferocidad de las nubes
se retuerce al son de las notas
más graves
del cielo.




Selva Dipasquale





Selva Dipasquale nació en 1968 en provincia de Buenos Aires. Publicó Teoría de la ubicación en el espacio (1994), Camaleón (1998), Paraselene (2005),  Meditaciones en el bosque (2007) y La disipación (Ed. Recovecos, 2012) y La sombra de la mano (Ed. Zindo & Gafuri, 2014),  de donde fueron extraidos los poemas que publicamos. Integra diversas antologías de poesía argentina. Es la responsable del blog La infancia del procedimiento.


IMAGEN: Fotografía del artista japonés Shomei Tomatsu : “Okinawa, Okinawa, Okinawa”. Este fotógrafo y sus fotos en blanco y negro,  fueron la fuente de inspiración de muchos de los poemas del libro LA SOMBRA DE LA MANO,  de Selva, que en la Introducción escribe: "No me propuse describir las fotos ni su tema sino tensar las imágenes dando a luz una nueva capa de sentido..."