lunes, 28 de marzo de 2016

ENTRADA EN CALOR





Mientras pedaleo en la bici fija del gimnasio
miro al chico que me gusta,
el chico que me gusta corre en la cinta
a diez kilómetros por hora, después
hace pesas y abdominales y termina
con quince minutos de bici.
No es un chico atlético, tiene un torso
más bien pequeño pero dedicado.
Me atrae su constancia, su total entrega
muchos de los que vamos al gimnasio
a los pocos meses de empezar
variamos la rutina,
obviamos las cosas que nos aburren
y si sobrevivimos terminamos haciendo
la mitad de lo que nos dieron.
Pero el chico que me gusta hace toda la rutina
con devoción, tres series de diez flexiones de brazos,
los muslos y el abdomen contraídos sosteniendo
un mundo con sus manos.
A veces me pongo a pensar
si tendrá la misma constancia en su vida diaria,
si le hará el amor a su mujer
siempre de la misma manera,
un beso en el cuello hasta bajar a los pechos
y solo recién ahí cuando le toca los pezones
empieza a sacarle la ropa, primero la remera y después
el corpiño, dejándole la bombacha puesta
incluso para la penetración.
Me pregunto si conocerá el recorrido de memoria,
si a veces tendrá caminos alternativos,
disfrutará su mujer o le fastidiará lo previsible del acto.
Mi mente divaga en estas cosas hasta que vuelve,
los veinte minutos de bici se me pasaron volando
y pienso que si el chico que me gusta me preguntara
le pediría que tome un atajo, que ya hice
la entrada en calor.



AMÉN

En Cali
conocí a una mujer
que tenía la habilidad de rezar
con una sola mano.

Para sentirse más cerca de
dios
le bastaba con hundir sus dedos
bien profundo debajo de su falda.

Rezaba de día
rezaba de noche
en el nombre del padre
del hijo y del espíritu santo.
Amén.


NO HAY TESOROS EN FONDO DEL MAR

1
Desde que nos separamos
perdí la costumbre de descolgar la ropa
cada vez que llueve
dejo que el agua pase con fuerza
que la vida se asiente de nuevo sobre las cosas
ya no limpio el polvo que se junta
sobre la superficie de los muebles
abro las ventanas para que el aire entre y se quede
vibrando en el ambiente.
Creo que todo lo nuevo oficia de despedida,
por eso cada tanto dejo que un chico
me agarre de la mano y me bese.


2
Ya pasó casi un año
y todavía encuentro cosas tuyas
en rincones inconcebibles de mi cuarto.
Abro un cuaderno
que me trajo una amiga
al volver de Ecuador
tiene un gato en la tapa
con ojos profundos y negros
como pozos ciegos.
Adentro, una foto tuya
una foto carnet que me regalaste
después de renovar tu documento.
Tu identidad recortada
en un cuadrado de cuatro por cuatro
tus mejillas flacas y pálidas. ¿Eras este?
¿El de la foto? ¿El que me juraba
que nada cambiaría? ¿Que lo inesperado
no iba a arrasar también con nosotros?


7
Tenso el puño para dormirme
un acto reflejo, casi mecánico
me preparo para bucear en las profundidades
durante las próximas ocho horas. Allí aparece
todo lo que esquivo con éxito durante el día:
el miedo a estar sola, el dolor de haberte perdido
el deseo de que regreses y la esperanza también
de que a la larga como me dicen
todo sea para mejor.
Me despierto, el puño sigue tenso
igual como lo dejé al dormirme, abro la mano
por las dudas, pero no hay en ella ningún tesoro
no hay tesoros en el fondo del mar
solo nosotros mismos y un espejo gigante
que al igual que los del circo
deforma nuestras dimensiones
y se lee en clave.



Luciana Reif





Luciana Reif. Nació en la localidad de Lanús en 1990. Es Socióloga y becaria CONICET. Participó de la antología El Rayo Verde (Viajero Insomne, 2014) y de la antología El Rayo Verde 2015. Poemas suyos fueron traducidos al italiano por el Centro Cultural Tina Modotti. Coordina junto con Valeria de Vito la revista de arte y literatura Carnaval toda la vida.  Estos poemas que presentamos son inéditos e integran: "Entrada en Calor", el  primer libro que la autora publicará en  la editorial "El Ojo del Mármol", el mes que viene.