miércoles, 27 de abril de 2016

LA OJERA DE LAS VANIDADES y otros poemas
































PAPI

Papi mataba un cordero
cada cumpleaños
los cuereaba y les sacaba despacito
el corazón
delante de mí
papi sí que sabía de vacas y caballos
a las vacas
las miraba a los ojos
y ellas permanecían impávidas
pensando, vaya a saber uno qué
a los caballos
les acariciaba las patas con
delicadeza y después
les daba una palmadita
como podrían saludarse los viejos amigo.
Papi me decía “nena, no se dice 
puta”
y yo aprendí con inocencia
de cordero
“pu, no….ta, no…-le decía-
puta sí”.



MANDATOS

Aprendió a ser hombre
alguien tenía que emular al 
Padre
ser el emergente
decir puedo
alguno debía arremangarse
los pantalones
para llevarlos bien puestos.
rescatar la sangre
del recato
y tirarla por la borda.
alguien debía ponerse el nombre
al hombro
y dejar para más tarde
la compostura
el maquillaje
la cara boba del rebaño.
Habrá tiempo luego
para parir  
pensó
para ponerse labios de rouge
y ojos 
de ternura degollada.



PATER

Cada vez que ella abría las piernas
asomaba una niña
y él pensaba en la próxima vez
soñaba con eso de los colores del alma
pasando de generación en generación
y también enseñarle el oficio
después de todo 
no es fácil aprender a ser digno.
Pero probar suerte
se iba volviendo una empresa difícil
multiplicaba
los errores de cálculo
y por no ver
cerraba los ojos a la noche.

Engullía todas las puertas
cuando un clamor sordo
le reclamaba 
el gol 
         de la diferencia.



RELECTURAS

Añoro tu mirada en el papel
donde solíamos descifrar
los signos
de esta vigilia permanente.
Extraño esas pequeñas costumbres
ahora,
que tus ojos se desvían de mí
y se parecen más que nunca a la pared
desnuda que construimos juntos,
en la que luego del asombro inicial
supimos escribir “te amo”
y otras
cursilerías por el estilo.



LA POSESIÓN DEL INSTANTE

Sé que atrapé un instante
cuando llegaba noviembre
o poco antes
las cortinas se mecían por el viento 
y flotaban las nubes
una mosca merodeaba por lo humano

Sé que atrapé alguno 
entre sucesos
felices y no tanto
bajo la tinta oscura, 
por ejemplo,
el infinitesimal respiro
con que dijiste por última vez amor
 y
 volveremos a vernos

Sé que pude 
en el minúsculo soplo de la letra
despedirme con ojos, con palabras
con de-terminaciones
con silencios

Sólo la escritura tiene cosas 
del presente huidizo 
entre las manos
esta posesión de lo inasible (¿será que ya fue o será
que va a ser?)

Atrapé un instante antes de noviembre
y me quedé con él

Estabas todavía en la casa

Pronto
sería el verano.




Norma Etcheverry  (Provincia de Buenos Aires, 1963) -Reside en La Plata.




IMAGEN: "Pelirroja en cuclillas" de Henri Touluse-Lautrec.