domingo, 17 de abril de 2016

SI ES PUÑAL QUE ME MATE
































ESCUELITA DE LA HIGUERA
          
Padrecito
miranos

no tenemos manera 
de trepar a los árboles
de arrancar
leche dulce a la higuera

los palotes
apalean la carne
no nos salen las cuentas 
sin los dedos

no podemos
atajar la pelota ni las penas
sostener el manubrio    las palabras

hasta el puente
de Martín Pescador
se nos cae de la infancia

borramos la desdicha 
con los codos

¿Cómo hacemos la ronda?

Cómo haremos
con tus manos ahogadas en el río de tinta derramada

Tus muñones golpean gravemente los sueños

Ay Padrecito    al menos
no dejes de mirarnos

no nos dejes



EN EL ASOMBRO

No era aún la estación de la sangre

Nosotros 
no debimos saberlo 
en el asombro del recreo

pero ellas tomadas de la mano
dibujaban
dolorosos rubíes por sus piernas

un camino de joyas
desprendido
del fruto lastimado

No debimos saberlo en el recreo


Todavía no es la estación de la sangre
y ya estamos perdidas en un bosque

Mamá      cómo decirte
que este animal que nos descorazona
es el mismo que enreda 
tu corazón a un yugo
cada noche

y que en nosotras un día y otro
día y otro día
horada un desfiladero que nos duele
para ocultar su filo

Aunque no sea la estación de la sangre
él la hace restallar
en las paredes de los muslos

Mamá      cómo decirte
tu amor nos amordaza

La trampa está en sus besos 
que bajan de la frente
desde el ombligo    bajan
y enhebran una hilera
de cristalitos rojos
ahogados en veneno 
detrás de su saliva

Mamá       un padre
cazador
nos acorrala

y somos

animalitos ciegos

sangrando en el recreo
                                                                                              


Las palabras obscenas
las que nunca mi lengua

las negadas
en la infancia y en misa

las peores
las lascivas    las húmedas

las que azotan
las de fiera 

las que son
como sal en la herida 


Las palabras 
que tu furia me dicta
que mi candor las diga
de espaldas a tu aliento 



LO FUGAZ

Durante años
me he tomado el trabajo
de urdir la piel de clorofila delicada       

Madrugadas y siestas 
de ser paciente y amigable
de desflorar el sol para su boca

Han sido siglos
extendiendo a su arbitrio
mis dedos de agua azucarada

Sin embargo
en nada se comparan
a este instante brevísimo
en que el ojo minado del poema

estalla
                                      
                                     a María Negroni



LA QUE NO PAREZCO

Dame una edad
porque me pierdo
que sea angosta y sola
                                   para mi pie
que toda vez que tiembla
reconoce el camino
                                   y se desvía

Dame una edad
a cambio
de las monedas breves
                                   bajo el labio
que al mínimo trasluz
se parte y huye
                                   o se concede

Dame una edad
como mi amante
intemporal y áspera
                                   en un cuerpo 
que repare el infierno
que te ofrezca la carne
                                   y el insomnio

Dame una edad
que me destruya
que se aloje sin freno 
                                   entre los huesos
que derrote a las otras
que arremeta

                                   Una edad       
                                                        sin medida              
                                                                            del daño



Nenita
acostada
al borde de la luz

Debajo de la puerta
  -lo único cerrado-
pasaba todo el mundo



Que alguien me libre
del gesto disciplinado del bonsai
que se acurruca
para no herir el aura
que rodea su frente

Que alguien me libre
del rigor de ser hija de los dioses
sacrificada
por hacerse a la idea
del dedo que la asfixia

Que alguien me libre
de buscar redención en el silencio
Que mis manos
desconozcan el orden 
que me obliga

Que alguien me libre
de agachar la cabeza para ser coronada

Yo tengo la avaricia del lenguaje      




CARTAS. SINFÍN 

Querido  cerca mío  en mi borde:



Desde la ciudad y los poemas detrás de los postigos despeñada de mayo y de ciruelas te escribo sin un pálido fuego más que el viento que me come las uñas para darme tu música y esa risa más franca que la ballena austral austera de palabras enjoyada de abismos donde escribo que no puedo olvidarte aunque otros puedan resignar la memoria pero yo alimentada de la leche que vuelca la hermanita de la osa mayor me susurro tu nombre cuando escribo en las rocas que este mar es un nido más tierno que todas las nenitas más feroz que el gemido de un amante que abandona las sábanas para elegir el rito de los hombres perdidos por sus propias melodías nocturnas entre tantas lecturas de una línea de la vida sin vos y sin sosiego pero escribo obstinada adolescente con mi mano que espero que me beses cuando el tiempo se ofrezca rendido a mis tormentos y yo siga escribiendo entre los pliegues de mi boca hasta que pase el latido de la tuya y me cante y la nombre y me beba




Inés Manzano




Inés Manzano. Nació y residió en Buenos Aires, lamentamos su fallecimiento en la víspera. Fue poeta / maestra / bibliotecaria. Organizó los Ciclos de Poesía INTERIORES -poetas del país-, cuyo objetivo era difundir en la Ciudad de Buenos Aires, las diversas poéticas que se dan en el país, e INTERIORES -poetas de Latinoamérica-, donde invitaba a poetas del resto de Latinoamérica, que se encontraban de paso por la ciudad. Fue miembro de “Poesía en la Escuela” y de la “Red Federal de Poesía”. Integró el grupo que organiza el Festival Internacional de Poesía en el Centro (Centro Cultural de la Cooperación). Coordinó, junto a Lidia Rocha, el taller literario gratuito “El tren de la palabra”, de lectura y escritura de poesía. Publicó el libro de poemas Si es puñal que me mate. Rosario, Papeles de Boulevard, 2011, de donde fueron seleccionados los poemas que publicamos. 






2 comentarios:

Anónimo dijo...



Maravilloso, Marcelo. Qué tristeza su muerte. Gracias.

Susana.

Marcelo dijo...

Sí, muy triste, Susana. Gracias por pasar. Un abrazo.