domingo, 20 de octubre de 2019

EL ANSIA





















DESIERTO


en el desierto arder
sin coordenadas
sin planos ni planes ni horizontes
entre las inestables curvas de las dunas
en soledad de fénix
arder
sin concesiones



EL LLAMADO DEL FUEGO

fuente de palabra Pegaso
hijo del océano
vuela aun en lo oscuro fosforescente
sobre dunas azules y negras
blanca sombra en la noche desértica
y el golpe de sus alas extensas
entre los vientos cálidos de Persia
es chasquido inolvidable
en el recóndito corazón
del viejo fuego
que habíamos encendido



perder todo vestigio de ropaje
sin memorias
así viaja el fuego
desde el fondo del tiempo
como si surgiera del abismo marino
y con fuerza irrevocable
pronunciara su pregunta
por lo faltante
por lo que atrae
por el anhelo
(al que no se renuncia)



la aprendiz
intentará la hazaña
que el Maestro ya hizo
sin argüir para qué

el ansia sabe



MIGRAR

¿cómo balancearse
entre lo vital y lo mortífero
sin estar encadenado
a voto alguno?
¿cómo hallar un pliegue
en el desierto?



arrecia la tormenta
las acacias aplanadas del Serengueti
apenas la protegen del aguacero azul
pero ya se adivina el sosiego
observará las aves
que le enseñan el vuelo
guardará quietud
dará las gracias
cantará aleluyas
hasta que desde lo profundo
se invente otra vez
el silencio



y cuando aún floten las nubes de la lluvia
será el ibis el primero en salir
en vuelo altivo
a celebrar que escampa
aunque en sus alas
brillen –todavía frías–
gotas de la tormenta



MEDITACIÓN DE LA MUJER-PÁJARO

¿el otro está más allá de la escritura?
esta necesidad de decir sin saber
¿es sólo mi modo de llamar en la sombra del olvido?
¿por qué desertaste de mí? ¿de esta partida?
¿cuántos desiertos más hasta el abrazo?



¿el ansia fue tejida de abandonos?
¿el poema percute en el olvido?
¿quién me dejó desierta en la palabra?



LOS COMIENZOS (nuevamente)

el ibis ya salió de su refugio
y con leve movimiento se lanza a planear
en la sabana
anuncia buenos tiempos
su vuelo reconstruye la calma
cimientos de aire estrenan
–aún muy pálida–
en la alborada de oro
la crisálida



el dedo índice de la mano derecha
se mueve como lanzadera
impulsando la hebra de verdad
el pulgar de la izquierda sostiene
el cordón de justicia
es el abrigo
para el frágil esqueleto
de los hombres



¿cuál amor pondrá una infancia al llanto?
que haya magia y respalde la vida
un bosque encantado
hadas del refugio
un Merlín que señale
la espada sumergida
y enseñe el verbo sapiencial
para empuñarla


también el amor batalla
con la paciencia del que espera
y nunca desfallece
también el amor acontece
como lluvia estival inesperada
que copula en el mar
y engendra el arco iris
mientras los niños –despreocupados–
juegan en las playas amplias



en la sequedad de las palabras claras
gotea
fuego incesante

aves migratorias reparten
un cielo de preguntas
por el mundo

el desierto de hojas blancas
mujer
es tu cobijo

ésta es tu casa

(Tomados de El ansia
Leviatán, 2019; 
Envío de la autora)
Graciela Perosio





Graciela Perosio. Poeta argentina. Nació en Buenos Aires, en 1950. Se graduó en la Facultad de Historia y Letras de la Universidad de Salvador en 1972. En 1995 obtuvo la Beca Nacional de Investigación del Fondo Nacional de las Artes, para estudiar la obra del poeta argentino Carlos Latorre.   Ha publicado diez libros de poemas: Del luminoso error, Brechas del muro, La varita del mago, La vida espera, La entrada secreta, Regreso a la fuente, Sin andarivel, Balandro y El privilegio de los años.




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