viernes, 21 de junio de 2013

Caso de atar





¿Es lógico decirme
que no hay que enamorarse de la mujer del prójimo? 
¿Acaso el corazón entiende de taparse ojos, 
cerrar boca y tragarse tu nombre?

¿Acaso es tarde para que se me, en los dedos,
un ansia de acariciarte exista?
Muerto
he de sacar la mano todavía al viento
para sembrar lo que me abunda.

¿Acaso vas a impedirme el gesto
de llamar al amor en tu oscura calle?
Conserva vos lo tuyo, tus costumbres, tu nido;
yo andaré como quiera. Suelto, violín de un grillo,
al buscarte a vos
amo a la hembra inmensa que es la vida.






Jorge Leonidas Escudero (Argentina, San Juan, 1920)