martes, 11 de junio de 2013

En el restaurante chino


















Era bueno porque nunca fuimos,
en todos esos años juntos. No necesitábamos ir
aunque podíamos hablar de él y entonces permanecíamos
felices juntos en un lugar que habíamos vuelto
tan pequeño y falto de aire que no podíamos irnos.
Pero podíamos pensar en él y decir: «Tal vez
vayamos algún día». Pero no había manera
porque así vivíamos y habíamos perdido todos los mapas.
Se hizo más perfecto a medida que pasaron los lentos años
como si ya estuviéramos allí. Un buen día
si mirábamos lo veríamos todo a nuestro alrededor.
Estaríamos dentro de él, aún viejos y grises.

Y entonces una noche, en ese restaurante desaparecido
con mozos chinos alrededor, tomamos
el menú en chino y comprendimos
cada palabra. Cuando
los mozos sonrieron fue una revelación.
Se veían tan nítidos mientras los vasos se llenaban lentamente.



Ian Crichton Smith


(Traducción: Matías Serra Bradford)

IN THE CHINESE RESTAURANT

Because we'd never go there, it was good, 
those years together. We'd never need to go 
though we could talk of it and so we were 
happy together in a place we'd made 
so small and airless that we couldn't leave. 
But we could think of it and say, 'Perhaps 
we'll go there someday.' But we could not go 
for as we lived so we'd lost all the maps. 
It grew more perfect as the slow years passed 
as if we were there already. One fine day 
we'd find it all around us if we looked. 
We would be in it, even old and grey.

So that, one night, in that late restaurant
with Chinese waiters round us we picked up
the menu in Chinese and understood
every single word of it. It was
a revelation when the waiters smiled.
They looked so clear as the glasses slowly filled.





Iain Crichton Smith (1928-1998), Nació en Glasgow, pero se crió en la isla de Lewis y gran parte de su poesía se basa en la estricta cultura Presbiteriana de la isla, y su protesta en contra de ella. Escribió tanto en gaélico y en Inglés, novelas y cortos de ficción, así como muchos libros de poesía. Desde 1952 trabajó como maestro en Clydebank. Escribió entre otros libros: La ley y la gracia (1965); Aldea en otoño (1972); Los cuadernos de Robinson Crusoe (1975); Selected poems (1985) y El rostro humano (1996).





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