jueves, 25 de febrero de 2016

CANCIÓN DE LA ABEJA



























No maniates mis alas,
dice la abeja mielera;
no ates mis alas,
déjalas alegres y libres.
Si vuelo a distancia,
si me mantengo lejos,
zumbando todo el día,
donde hay flores silvestres,
es para traerte dulzuras,
sabrosas como la alegría del verano,
claras -como el oro y el vidrio;
el juguete más divino
que el dios ha concedido,
es la bonita colmena,
donde manda una reina soltera,
y prosperan las hacendosas.

Si obstruyes mi camino,
tu alegría se ha perdido,
no más gemas de miel;
surgidas desde los brezos;
no más pequeños robos,
de la rosa de tu vecino,
que afable conjeturaba
el destino de su dulzura.

Deja que el hombre de las artes
comande su avión y el vidrio;
que aumenten los vapores,
que pase el licor;
que labore el esclavo oscuro
hasta los campos del sur;
no la tarea de ambos
que tal tesoro rinda;
la miel, Pan ordenó,
comida para los dioses y los hombres,
sólo en mi camino
yo almacenaré de nuevo.

Déjame a mi voluntad
mientras el brillo del día resplandece,
mientras las flores soñolientas
apuran mi llegada.
Cuando las bonitas
ya no me miran más,
muertas, bajo sus pies, 
aplastadas y salpicadas;
y en mi celda estrecha
voy a plegar mi ala;
hundida en la oscuridad y el frío,
una cosa olvidada.

¿Puedes leer la canción
de la abeja suplicante?
Es el alma de un poeta,
requiriendo libertad.



Julia Ward Howe

(Traducción: Miguel Grinberg)



Julia Ward Howe (Nueva York, Nueva York, Estados Unidos, 1819 - Portsmouth, Rhode Island, id., 1910). Célebre abolicionista y activista, defensora de los derechos de las mujeres en el contexto sociopolítico de la sociedad norteamericana de mediados del siglo XIX. Su pensamiento evolucionó hacia las filas del sufragismo, que inicialmente no consideraba prioritario. Fue autora de ensayos, libros de viajes y poemas, que le valieron llegar a ser la primera mujer elegida, en 1908, para la Academia Estadounidense de Artes y Letras.