lunes, 1 de febrero de 2016

TORO



















1.

Como cuando la gente dice esto es vida
y todos saben que la vida es otra cosa,
porque la vida es todas las cosas, fumábamos 
un cigarrillo en el muelle de las vacaciones.

¡Y cómo brillaba el agua entre las tablas
con esa luz humana que venía de la costa: 
unas lamparitas de colores que auspiciaban 
tragos igualmente coloridos y una fiesta! 

Del otro lado, el horizonte oscuro 
no lograba intimidarnos,
ni los grandes peces dormidos en la noche 
ni la fuerza de las olas que golpeaban la madera.

Nos habíamos sacado los zapatos
porque queríamos sentirnos naturales
y dejamos que nuestros pies también brillaran
colgados del muelle contra el agua,

a ver si se inspiraban, a ver si nos llevaban
a lo hondo de la fiesta con un salto, o por la orilla
sobre el dibujo siempre nuevo de la espuma todo el año.



3.

¿Y qué vamos a hacer con esta lucidez?
Por lo pronto un sumario de momentos celestes:
el arco iris hace un rato, con duraznos en la mano
recién comprados frescos a una mujer cansada, 
caminando por la calle, la única de asfalto, 
falso espejo donde todo se refleja sin embargo:
las estrellas de anoche, la lluvia esta mañana.

El cambio climático 
nos da conversación con el resto de la gente; 
entre nosotros, hablamos simplemente de la luna
dorada y tan cercana,
que parece una promesa que se cumple.

Y cuando se pone blanca, como si el miedo 
hubiera subido finalmente hasta su cara,
somos lobos acá abajo y aullamos olvidados 
del vuelto tintineante de monedas, 
lunas tristes, en este universo de materia



4.

Hoy es la eternidad, dijiste.
Voy a sembrar esa verdad
en esta tierra indócil
porque es la única que hay
(la única tierra).


5.


La calma que precede a la tormenta,
yo no la vi.
Aunque ahora 
que las ramas del pino se cayeron
podamos añorar 
nuestro jardín mientras cargamos 
como una cruz, futuros fuegos.



8.

Miraste el sol de frente
y me llamabas a los gritos
para que yo lo viera igual
que vos, que eras un toro,
torero a la vez y multitud 
en trance.

Ahora, que asedia la sed tus ojos secos, 
dos plazas desiertas y mendigas,
¿cómo hacer para ayudarte
desde mi propio parque en llamas
con el agua de mi cuerpo solamente?




Carla Sagulo



Carla Sagulo nació en Buenos Aires en 1977. Es Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Publicó: El vino de la casa, (Vox, 2007) y Fuego Chico (Ed.Nolu Bonsai, 2009). Los poemas que presentamos pertenecen a su último libro: Toro (2015).