miércoles, 8 de enero de 2014

Tengo sorpresas para vos



46

No esperaba 

volver a encontrarte

Me da escalofríos 
saber que soy yo 
quien te convoca.

47

No solo las palabras

pueden llamar a silencio. 
También fue esencia, 
la bisagra que rige 
los vaivenes y la mirada.

48

Si no te renovás conmigo

me congelo.

Y si te congelás conmigo
me renuevo.

49

Necesito ocultarte.

No a vos

sino a las cosas de vos.

50

Tu desconcierto

no me asombra
te sugiero
que no me acompañes.
Es difícil volver
y es difícil quedarse

51

Aunque no te toque

necesito verle 
que estés
disimula la frecuencia 
del olvido.

52

Algo raro pasa

para que estemos unidos 
necesito dividirme.

53

Te escucho,

una palabra aquí
otra allá,
vas completando el espacio.

Confío
     confío 
en la gracia del silencio.

54

Duele tanto la duda

que preferís seguir el juego 
aparentar confianza 
y evitar la pregunta.

55

Con vos

bajo el sol
que tanto ansiabas
descubrí 
lo necesario 
que es
no necesitarnos.

56

Busco tu rostro

reviso cada hora 
y a cada pasajero.

No espero verte 
solo no añorarte

57

No me asustan
tus insultos
sé que deseás
lo que conservo
pese a los años de espanto.

Y eso, no se perdona.

58

De todo

lo que decís
un día no habrá nada,

me inquieta lo que esconden 
las semillas de tus palabras.

59

Son pequeños gestos,

casi nada
sólo que no me engañas.
Le tenés miedo
al mundo sumergido,
que nunca acabará
porque nunca ha comenzado.

61

Lo que ves
no es lo que soy.

Para verme 
debés dejar caer, 
toda opinión.

61

No huyas con tus pies

huyen tus palabras 
tus labios 
tus ojos.

Tus pies están junto a mí.

62

Pensá tranquilo

tus ideas más mezquinas. 
El viento todo lo vuela.

63

No dudes en caminar conmigo

mis pasos son lentos
y es cierto
que estoy sumergido
pero tengo sorpresas para vos

64

Prefiero mirarte

cara a cara
sin develar mi existencia

En días de desamparo 
las palabras 
parecen mascaradas.

65

Te escucho

pero estás ausente.

Quizás sólo seas 
cronista de mis sueños.

66

Si de verdad lo intentas

seré tu carnada.
Si las cenizas vencen
voy a seguir esperando.

67

No necesito tu cuerpo

sólo quiero tu cerebro
indispensable
para cada mañana.

68

Si no te soltás

y perdés el control 
aunque te escuche 
no puedo creerte.

69

No tengas miedo 
sos como debés ser.

Sólo te falta
ese hambre
aquel que condimenta
todas las hazañas.

70

Tu cuerpo
y mi cuerpo 
no se conocen.

Es como volver 
al mismo río 
antes del amanecer.

71

Mientras 
robás mi tiempo 
yo alimento 
mi espacio íntimo.

ese lugar sereno
que está vedado a los infieles.

72

Quiero

que me sueltes
que dejes de hablarme
salir del dominio de tu garganta.

Preveo el final
te dejo decir
fingiendo escucharte.



Jorge Santkovsky  (Buenos Aires, Bahía Blanca, 1957)