miércoles, 2 de abril de 2014

BIOGRAFÍA DE NADIE















Es notable la gloria de Nadie: no tuvo antepasados bajo el sol, bajo la lluvia, no tiene raigambre en Oriente ni Occidente. Ni hijo de Nadie, ni nieto de Nadie, ni padre de Nadie, pequeño cónsul del olvido.

¿Ven un vacío en la foto familiar, un hueco, un espacio entre la respetable parentela? Es Nadie, sin rastro y sin linaje.

Es notable la gloria de Nadie antes de la primera mañana de la historia, precursor de hombres que hoy son hierba, de padres de otros padres que son velas sin pabilo.

Festejemos a Nadie que nos permite presumir que somos Alguien.



VISITA A UN CEMENTERIO DE AUTOS

Tras los campos de millo y de cebada
El jardín de la herrumbre
Recibe la visita de la lluvia.
Golpean los goterones las viejas carrocerías
Que tienen un aire de belleza olvidada.
A la salida de la ciudad
Detuve mi bicicleta en el cementerio de autos
Y creí ver la pelirroja 
Con sus muslos abiertos al amor
En el asiento trasero del Studebaker
/de su abuelo.
Nadie trae flores a sus muertos,
Mr. Ford, Mr. Packard, 
A pesar de extrañarlos más que a sus padres.
Por años dieron mejor trato a sus bielas
Que a sus vísceras, a sus embragues
Que a un rumor de cansancio en las arterias.
Algo de un naufragio del tiempo 
Hay en esta necrópolis de latas retorcidas,
Algo de estancada y desmembrada metalurgia. 
Algunos de estos restos de latón
Fueron cabinas poderosas de hombres seguros
Que huyeron de sí mismos al paso del tren,
Al cruce de la liebre o al encuentro del árbol.
Hasta el auto fantasma
Que escapó tras arrollar al vendedor de manzanas
Por la carretera 39,
Se siente en su casa. Hay algo de espiritismo
En esta leprosería de autos. La lluvia
Es la médium que convoca a los tripulantes
De destazados coches de huesos más firmes,
Menos calcáreos que sus ahora invisibles 
/conductores.
Todo lleva a pensar 
En una arqueología del vacío. 
Es posible que mañana se encuentren
Estas necrópolis hundidas en la arena
Y alguien guarde en su maleta
Alguna pieza del Chevrolet rojo
Como la huella de una edad primitiva.



Juan Manuel Roca



Juan Manuel Roca  nació en Medellín, Colombia, en 1946. Poeta, ensayista, crítico de arte, narrador y periodista cultural. Su producción poética tiene una apertura hacia el surrealismo, pero luego encuentra su tono y temas personales. Algunas de sus obras son Memoria del agua, 1973; Luna de ciegos (Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia), 1976; Los ladrones nocturnos, 1977; Cartas desde el sueño, 1978; Fabulario real, 1980; Ciudadanos de la noche, 1989; Pavana con el diablo, 1990; Monólogos, 1994; La farmacia del ángel, 1995. Tertulia de ausentes (1998), Lugar de apariciones (2000)
Los cinco entierros de Pessoa (2001) - Antología; Arenga del que sueña (2002)
Teatro de sombras con César Vallejo (2002);  Un violín para Chagall (2003) El ángel sitiado y otros poemas (2006); Testamentos (2008), Biblia de Pobres (2009); Pasaporte del apátrida. Editorial Pre-Textos. 2012 y Tres caras de la luna - Sílaba Editores (2013)
En 1994 publicó Prosa reunida. Libros de ensayos: Museo de encuentros, 1995 y Cartógrafa memoria, 2003. Entre las antologías de su poesía se destacan Luna de ciegos (México 1994), Los cinco entierros de Pessoa (España, 2001) y Cantar de lejanía (Bogotá, 2005). Recibió el Premio Nacional de Poesía Ministerio de Cultura, en 2004, entre otras distinciones.