lunes, 23 de mayo de 2016

ADAGIO























Hay que vivir para ser feliz
Para ser infeliz hay que vivir
Es un adagio y a la vez dos

Escritos por un filósofo ebrio.



Raymond Queneau

(Traducción: Sandra Gudiño)



Il faut vivre pour être heureux
Pour être malheureux faut vivre
C’est un adage et même deux

écrits par un philosophe ivre




Raymond Queneau (El Havre, Francia, 1903 - París, 1976) Escritor y matemático francés. Hijo único de familia católica, su vocación literaria, que inquietaba a sus padres, fue precoz y constante. Escribió gran cantidad de poemas, muchos de los cuales rompió, y desde su juventud manifestó una avidez de lectura que no cesó nunca. En 1920 su familia se instaló en un lugar próximo a París y el joven Queneau obtuvo una doble licenciatura en letras y filosofía en la Sorbona. Trabajó en un banco y, posteriormente, como representante comercial. En 1924 tuvo su primer gran encuentro con los surrealistas. Es probable que la relación con A. Breton y sus amigos especialmente, a partir de 1927, J. Prévert, G. Duhamel e Yves Tanguy estimulara en forma decisiva su vocación literaria. La liberación que permitía la escritura automática, la rebelión y el inconformismo del nuevo medio le permitieron manifestarse como un miembro activo del grupo. Sus primeros textos, en los que se expresaba su gusto por el sueño y el cine, aparecieron en La Révolution Surréaliste. En 1930 rompió con Breton, por "razones personales". En Odile (1937) contó metafóricamente y bajo forma novelada cómo un simple viaje a Grecia, en 1932, lo liberó de los surrealistas y propició su primera novela, Le Chiendent (1933), en la que se enfrentó a la oposición entre lengua escrita y lengua hablada. A partir de entonces, publicó en Gallimard una novela por año. Gueule de pierre (1934) y su continuación, Les Temps mêlés (1941), abordaban el drama de las relaciones entre padres e hijos; en Les Derniers jours (1936), el héroe vivía la decadencia de la posguerra. Estas novelas, al igual que Chêne et Chien (1937), "novela en verso", Les Enfants du limon (1938) y Un rude hiver (1939), se inscribieron en lo que puede considerarse como una "novela familiar" que trazaba su historia personal. Por esas fechas comenzó su creciente interés por las religiones orientales y el pensamiento esotérico. En 1938 fundó con H. Miller la revista Volontés. Ante el estallido de la nueva contienda mundial, su Journal 1939-1940 (diario publicado póstumamente en 1986) revela una angustia que sólo lograba apaciguar con el ejercicio de sus rituales.Las novelas que publicó durante y después de la guerra, Mi amigo Pierrot (1942), Loin de Rueil (1944) y La alegría de la vida (1952), son menos sombrías que las anteriores y están presididas por un cierto júbilo, que se acentuó en Zazie en el metro (1959), en la que la mezcla de lo popular y lo erudito da fuerza cómica a la obra y que, al igual que Ejercicios de estilo (1947), consolidó su popularidad. Zazie en el metro obtuvo un importante premio por su humor negro, y fue llevada a la gran pantalla al año siguiente por Louis Malle. Los Ejercicios de estilo relatan un mismo y trivial incidente de 99 maneras o "estilos" diferentes. Paralelamente, multiplicó las actividades escribiendo para el cine, diarios y revistas. Publicó compendios de poemas: Les Ziaux (1943), Le Chien à la mandoline (1958) y Sonnets (1958); novelas breves: Une trouille verte (1947) y Le Cheval troyen (1948). Con el seudónimo de Sally Mara, publicó dos novelas: Siempre somos demasiado buenos con las mujeres (1947) y Diario íntimo (1950). En 1960 creó OuLiPo (Ouvroir de Littérature Potentielle), grupo que preconizaba la reintroducción del concepto de coerción formal como los lipogramas o las estructuras matemáticas en la creación literaria, y cuya intención era explorar los juegos y las combinatorias posibles dentro de las reglas convencionales de la literatura; pertenecieron al grupo, entre otros, Italo Calvino y Georges Pérec. Su actividad continuó con nuevos libros de poesía, como Cent Mille Milliards de poèmes (1961), que sólo contenía diez sonetos, novelas com Flores azules (1965) y Le Vol d´Icare (1970) y ensayos sobre las matemáticas. Después de su muerte se publicaron Contes et Propos (1981), Philosophes et Voyous (1986) y parte de sus Journaux o diarios. De los muchos heréticos del surrealismo, entre los que Queneau ocupa un lugar destacado, acaso ninguno como él llevó la herejía hasta el punto de vindicar los orígenes del propio movimiento: heredero directo de A. Jarry, es un notable ejemplo de la vigencia de la patafísica, esa "ciencia de las excepciones" que intuyera su maestro.