lunes, 9 de mayo de 2016

DESNUDA


























Descalza. 

Cuando el cielo se pinta los labios 
de rosa fresco 
y la tarde liba trinos 
emigrando hacia la noche, 
me desnudo. 

De vos. 
De mí. 
De todo. 

Liturgia amorosa hecha luna 
en la luna del espejo. 

En la estación de la piel 
el himno del ángel errante 
peregrina mi íntima multitud. 
La sombra de mi pensamiento 
en penumbra se rebela, 
grita, 
mi nombre cae. 

Me desnudo. 

Puerta abierta a la morada interior, 
rompehielos que abre una brecha 
en costra endurecida de prejuicios negros. 
Hombros. 
Pechos. 
El ombligo. 
Impúdico goce, 
epiloga la última prosa 
y flota en el lugar.

Pubis. 
Muslos. 
Los pies. 
Me alzo altiva 
frente a mi propio paisaje interior. 
Emboscada al paso sigiloso de los días. 

Los ojos acarician la lozanía 
en su exacta redondez. 
Los oídos beben el néctar 
de las diosas. 
Escucho de las manos 
canto de sirena 
del yo recién parido. 

Me desnudo. 

Cuerpo y alma conjugados 
en un mismo verso de amor. 
Del otro lado de la soledad 
celebro la vida 
en universo de hoy, 
donde la piel 
es el único Dios posible.




OTRO

“No escribo poesía”, 
dijo.

“No regalo flores”, 
dijo.

“Soy de pocas palabras”, 
Dijo.

“pero…” 
y me miró.

Largo.
Lento.

La miel de sus ojos 
recorrió hasta el último 
resquicio de mi alma.

“estoy… siempre”, 
dijo.

Del otro lado de la mirada 
la noche de mis ojos 
dibujó una luna para su boca.

Entonces escribí: 
“La mirada es 
ese primer gesto 
para curarse”.




Sandra Gudiño






Sandra Gudiño nació en 1966, en Santa Fé,  Argentina. Poeta y narradora oral escénica,  Profesora y traductora de francés, idioma que domina a la perfección, incluso oralmente, ya que vivió una larga temporada en París.  Publicó "Desnuda" (2014) y "Excepto amarte" (2015). Actualmente está trabajando en un nuevo poemario.