domingo, 1 de mayo de 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA




























Cada noche  una  pastillita
(incluso  sexo)
no alcanza un cuento o más carcajadas disparando al sueño
para asumir el deber nocturno.
Intento afrontar la oscuridad, 
antes de lo acordado en la fecha de salida.
Cada noche en el recreo de las ovejas,
estás en un andarivel ¿dónde, a qué altura?,
¿Dónde te eleva la serotonina? ¿ La compartís con el poeta Dante?  

¿En qué infierno?
Y yo sigo acá, bordeando el corral,  lo habitual para las cabras de 

tierra
No me recuerdes que descienda  a campo abierto
deseando ser mordida 
deseando  jugar la suerte de los animalitos de la granja.



DIARIA

Ah, No
balada no es el modo
como me subo a la fortaleza
o escapo de la poesía romántica y su
tonito convincente.
No logro ajustar
las imágenes
y la bolsa cotidiana rebalsa en ellas.
En cambio en una imagen sí que estoy,
la de los chinos que abren bares
y las señoras que confían en el café servido,

lo demoníaco de sus líneas hot.
En una imagen y sus decideros
celular espía, mirada en pantalla
solitaria
sí que estoy.



HISTORIA

Cuánto vale
cuánto pesa
ese  gesto  de la carne viva o muerta
que se hace preguntas.
Esa clase de injusticias
las preguntas
para mis semejantes
que perviven
en la búsqueda de respuestas.
Llorar
las décadas y la esperanza
la esperanza adúltera y permitida.
Por un día pasear
sin esperanzas
y no llorar.
Regresar a las preguntas
y levantarlas
como gestos de la carne
viva o muerta.



ACCIDENTES PSICOLÓGICOS

II
Entrar en una habitación cualquiera
Atravesar su marco, el orden de sus objetos frecuentes
Perchero o no,
Cajetilla de fósforos o no,
Televisor, laptop (suena bien) o no
Podría continuar  (¿o no?)
La apariencia de las cosas en la habitación invita al roce
y a la pregunta, 
que ahora, no es objeto frecuente.


VII

No era tanto 
querer extender la mano y tocar
los chiquitos lo hacen sin vergüenza ni dudas
y nos causa gracia que lo hagan, cómo que no
tocan todo, manchan todo, succionan todo
y qué tanto si todavía no saben hablar
un día el hablar será una picazón sobre sus lenguas,
una capa de adjetivos indefensos que los protejan
y que no se queden fuera del tacto
sin post-humanos para tocar
una especie de gracia en la vía láctea
estrellitas que reparen la amnesia sensitiva
y qué tanto
te lo cuento mientras me pica la lengua
no era tanto y era todo
querer extender la mano y tocar




DE TRANSFERENCIA NEGATIVA 

CARTEL

No hay momento en mi escritura
en el cual no insista en desparramar ese nubarrón
que dibuja una puerta en mi pasado hacia una franja inconsciente

(Inconsciente como el psicoanálisis valedero)

No hay momento en mi vida en el cual no debata repetidamente
si  soy de la Argentina o del Psicoanálisis
Ambos se acuestan en un diván.  En cambio yo, continúo 

debatiendo
a cuál de los dos elijo                                                para escribir.





María Sol Pastorino





María Sol Pastorino, escritora argentina, nacida en Córdoba, en 1979. Estudios: UNC, Psicología y Salud Pública en la Universidad de Chile. Se radicó en Santiago de Chile en el año 2006 hasta el 2012 que se trasladó a España y vivió en Oviedo, Bilbao y actualmente reside en Barcelona. Escribe diario, relato, cartas y poesía  y su formación ha sido y es principalmente con su heterónima maria eki. En lo que respecta a lo mediático: En el año 2015 ha sido publicada en la revista de arte Tresensuma de Madrid. Tomó clases con Patricia Bence Castilla y actualmente con Liliana  Díaz Mindurry. Todavía permanece inédita en formato libro.