jueves, 5 de mayo de 2016

CANCIÓN DEL ABANDONO




















SUCESIONES

Biancchetti sabe que hay un extraño 
viviendo en su casa
–en su propia casa–

al que su ex mujer recibe
en el rectángulo de la cama

usa lavabo y espejo cada vez que se afeita
–lo que más le molesta es el espejo–
y hasta grita cuando se enoja
y el grito queda en la casa
resonando 

Biancchetti imagina cómo el fulano
sentado a la mesa
enciende un cigarrillo, toma café
habla con otra gente tan extraña como él
y cuando habla
dibuja círculos imaginarios con las manos

Supone a su propio hijo
una mañana clara de domingo
arrojándole a ése
su pelota
de la única forma que un chico arroja una pelota:
con una sonrisa

Biancchetti sabe
–y se encoge de hombros–
que también en la casa del extraño
–en la propia casa–
ahora vive un segundo extraño
y con la mujer de su extraño
y con el hijo
hace las mismas cosas que él



EL ANTIGUO MURO

a Milena, que quizá intente comprenderlo.
A veces me recuesto contra el muro
y duermo pesadillas

Su sombra 
alienta a las figuras monstruosas
Hembras que despliegan alas
con un golpe de trapo
con garras aprietan tu cuerpo desnudo
y se lo llevan muy lejos de mí

Pero despierto 
y el problema de la lejanía
no es el falso incremento
sino la inmutabilidad

Mi amor por vos, en la arena del domador
es una fiera que quiere
superar el cerco del látigo

El muro es tan antiguo
como que está hecho con piedras 
de la cantera del miedo

Pero el haber develado la soledad
igual que un ciego ordena
los objetos y los espacios en una casa nueva
me ha enseñado
que los monstruos del silencio
sólo son sueños

y que del otro lado del miedo
no hay nada



EMOCIONES

Andate!, gritó ella

El hombre se tomó su tiempo 
Sabía que eran las últimas cosas que hacía 
dentro de la casa de Biancchetti
encender el cigarrillo
agacharse a recoger la valija
incorporarse mirándola con burla

Se echó atrás el pelo 
que le había caído sobre la cara
dio media vuelta y salió

Nuria Almada ex de Biancchetti lloró
desahogada y con miedo
liberada por fin, pero sola
para enfrentarse consigo 
sola

Trasnochante percudido de perfumes baratos
se decía
rubio jugador

Le toleró los gritos
las partidas de loba a veinte dólares la mano
aquellos turbios amigos
en la cocina de la casa

pero la ponía a amar de bruces
y ella se olvidaba del hijo 
dormido en la habitación de al lado
y gritaba

Siempre comparaba al rubio con Biancchetti
pobre Biancchetti
ese don nadie, ese objeto
que cualquier mujer podría olvidar
colgado del perchero de una peluquería

No obstante, tuvo que echar al rubio
Dos días atrás le pegó al chico
un coscorrón, nada
pero había que liberarlo de su mala influencia
y a ella de la esclavitud consentida
del solaz malsano a fuego y sudor

Basta!, gritó

Quiso maquillarse antes de salir
pero ya no se pudo ver en el espejo

Los hombres que antes le dedicaban
obscenas promesas imposibles
ni siquiera la miraban por la calle

La vendedora de zapatos pasó
junto a ella y al pasar
un leve viento
movió un pliegue de su falda

Entonces levitó, no tenemos testigos
digamos que 
sus doloridos pies en las sandalias viejas
se elevaron 
nada 
apenas 
unos pocos centímetros del piso





Sergio Ferreira




Sergio Ferreira es un poeta, ensayista y narrador santafesino. Publicó en varias ediciones colectivas. Entre sus libros individuales se destacan En el país de las máscaras (2000), Éxodos (2006) En la madriguera del fuego (2007) y Canción del abandono (2011) y Molly precisa un blues (2012) y La Heredad (2016). En prosa, escribió, entre otros libros:  “La Dignidad y otros relatos” (2009); “Momentos de la Historia argentina (1900/1955)” (2013) y  “Les mauvaises fréquentations” (Estudio introductorio a una selección de obras de Roberto Arlt – Ediciones OMBÚ – Toulouse – Francia)  (2015). Ha sido coordinador del Taller Literario "Temps Era Temps" (1998-2015) y Director del Fondo Editorial Cooperativo "Los Juegos del Temps” (2003-2015).